A la caza de: Paul W.S. Anderson

Cuando alguien confunde a Paul Thomas Anderson con Paul W.S. Anderson, sencillamente merece morir lenta y tortuosamente, de la misma manera en la que todos los cinéfilos fallecen y se vuelven zombies babea – mantequilla y sin pizca de neuronas al apreciar cualquier cinta de este último y vomitivo títere de Milla Jovovich. Paul W.S. Anderson definitivamente debe ser exterminado, con todo y esposa (Discúlpeme bella Milla, pero ojos como los suyos y con mejores cuerpos, hay más en mi tierra), con productora y sobre todo con saga incluida, una de las mas tremendas y aberrantes bazofias filmadas que responden al nombre de Resident Evil, la cual inexplicablemente sigue acarreando manadas de muertos vivientes a la cartelera, gracias en gran parte a la bella pero huesuda y también sin pizca de talento dominatriz protagónica del susodicho.

Alguien pidió su cabeza y le será concedida, sin misericordia, sin oportunidad de redención, sin libertad condicional ¡Hay que eliminar a Paul W.S. Anderson! Pues con su puro pinchurriento nombre ensucia el apellido de otro director que se encuentra en el Olimpo de la cinematografía ¡Maldito seas W.S! Estimados lectores, están en su cacería en Cinescopia

Paul William Scott Anderson se atreve a nacer en 1965 en Newcastle. Aunque se graduó con honores de la Universidad de Warwick con especialidad en cinematografía y literatura, al parecer entre su salida universitaria y su primera cinta, padeció una severa embolia que le dejo totalmente imbécil e imposibilitado de crear, escribir o dirigir cine, sin embargo, y para desgracia de toda la humanidad… lo hizo.

El adefesio e intento de cineasta, guionista y productor comenzó su carrera de la misma forma en la que se encuentra: degradante. Shopping de 1994 debió haber destruido su carrera y la de un apenas estrenado Jude Law, el cual casi vio en W.S. su perdición, debut y despedida, cuando el escritor y director hizo una especie de ensalada de Trainspottig, Kids y Mad Max, pero revuelta en mierda, con una desvergonzada dirección de actores y un timing y estructura de pena ajena, excesivamente larga para su pobre argumento y digna de caer al almacén de formato beta en todo videoclub

¿Se acuerdan de una mamarrachada llamada Mortal Kombat? No el videojuego (al que toda nuestra generación le merece respeto), sino la versión cinematográfica con Christopher Lambert (El Inmortal Highlander) ¿No? ¿La bloquearon de su mente? Pues aquí está el culpable, un W.S. al que se le debe la magnífica idea de comenzar el síndrome de la adaptación de videojuegos. No había nada malo en dicha idea, pero definitivamente debió haber caído en manos de alguien con al menos una migaja de pericia cinematográfica y calidad autoral, no en este inepto que hizo, en este especifico caso, una de las más espantosas adaptaciones del género difícil de bloquear y fácilmente de traumatizar.

W.S. había demostrado todo lo que tenía que aportar a la industria: otro más del montón, un ente sin reconocimiento narrativo y/o argumental, centrado en el efecto especial y en la acción y relatos de caos injustificables; a su lado, Michael Bay parecía Stanley Kubrick.

A pesar del caótico ambiente, en 1997 Anderson defecaría su cagada más sólida, una especia de cinta de SF y terror con ¡Una trama obvia, visible y hasta cierto punto aguantable!  Event Horizon lleva al zombie a su punto más alto de calidad, la absurdez entretenida, solventada por dos actores experimentados como Laurence Fishburne y Sam Neil, los cuales se dedican a investigar una nave que ha vuelto de un hoyo negro con algo más (o menos) de lo que traía originalmente. Si a esta cinta se le hubiera tratado como serie b, dejando de lado la inconcebible pretensión “artística” de este petardo, quizá le hubiera ido mejor.

Viendo que la SF le había rendido peculiares buenos resultados, W.S. intentó repetir su “éxito” con Soldier de 1998, en donde ni este, ni Kurt Russell, ni la ambientación, ni la historia, ni los efectos (Y a eso se dedica) convencieron a nadie, llevándolo nuevamente al fondo del hoyo del cual ni siquiera había salido

Llegaría la inminente e interminable época de joder conceptos en partida triple; produciendo, escribiendo y dirigiendo la primera parte de la que quizá sea junto con Twilight la saga adaptada más desagradable de la época, la versión fílmica de un videojuego de culto que W.S. se pasó literalmente por el culo. No hay nada bueno aquí, ni la futura esposa que se la pasa paseando por el escenario, ni estructuración en su narrativa, ni mucho menos tridimensionalidad en sus personajes, ni siquiera un jodido guion poco decente que justificara el porqué W.S. acababa de inaugurar la etapa cinematográfica moderna de “demolición fílmica de conceptos provenientes de videojuegos”, una moda que se expandiría no solo para otros relatos, sino también en 5 ocasiones para la ¡misma historia! Con montajes insulsos que intentan convencer de diversidad argumental y un formato de caricatura que siguen siendo irónicamente la droga de muchos cinéfilos y la desesperanza de mucho fanáticos y/o amantes del buen cine de entretenimiento, acción o del rubro zombie.

¿El paso siguiente? Violar brutalmente el concepto de Alien vs Depredador (2004), dos personajes que de por sí ya estaban enterrados gracias a sus últimas incursiones fílmicas y de las que Anderson se aprovechó para situarlos en una típica historia “teen movie” de horror, en donde a los adolescentes se les sumo un par de años y arrugas y las criaturas fueron convertidas en el hazmerreir de Jason, Freddy, el Gobernator y la teniente Ripley ¡Vergonzoso!

Al parecer W.S. caería en depresión (si eso existe para él) ¿O quizá será en el enamoramiento que lo llevará a hacer 5 repeticiones de Resident Evil? No lo sabemos,  pero lo que si es que se consiguió dos monos amaestrados incluso más ineptos que él para proseguir con su sobra fílmica; Resident Evil 2 y 3 (2004 y 2007), las cuales produciría y escribiría (con las patas, claro) con los mismos insolentes resultados.

Después de 4 años de abandono a la silla de director, volvería en 2008 con Death Race, un remake de la cinta serie b de 1975 que por alguna razón W.S. pensó que sería súper sensacional llevarla a cabo bajo el formato de súper producción y con Jason Statham al frente. Sin comentarios.

¿Y si la reina quiere repetir historia? ¡Pues se la damos! No tardó mucho para que la cuarta parte de Resident Evil diera a luz en 2010, quizá la más apestosa de su calaña que solo sirvió para poner a Jovovich nuevamente en boca de todos después de un exilio considerable debido a su matrimonio en 2009, con W.S. por supuesto ¡Qué casualidad!

El colmo llegaría apenas un año después, pues no contento con aniquilar al Alien, al Depredador, dos videojuegos de culto y una cinta barata del mismo estatus, W.S. haría que Alexandre Dumas se retorciera en su tumba por la eternidad, pues al británico se le ocurrió que Los Tres Mosqueteros podían tener un toque de fantasía, acción desbordante y ridícula, mas esposa ávida de trabajo ¿Y por qué no? Una pizca de ciencia ficción, sin dejar de lado un horroroso reparto que en el pináculo de lo absurdo tendría hasta a Orlando Bloom como villano ¡Dios nos ampare! Y no lo hizo, pues la adaptación si se estrenó con Jovovich dando maromas aéreas, siendo considerada por la crítica uno de los peores adefesios jamás filmados.

Por último, por favor volteen a ver a su cartelera más cercana y ubiquen Resident Evil 5 ¿Ya lo hicieron? Siguiente paso, entrométanse en la sala de proyección y destruyan la cinta, pues esta causa que los muertos vivientes gotea mantequilla se multipliquen y defiendan lo indefendible ¡Háganle un favor a su prójimo! Háganlos notar que eso no es buen entretenimiento, mucho menos cine ¡Menos arte! Es un producto comercial para vender una sexta, séptima y octava copia de la misma historia primeramente adaptada en 2002. Es en serio, es lo mismo, un ejercicio audio visual sin pies ni cabeza, con un libreto vendido al lucimiento protagónico y cimentado en la moda del concepto zombie tan malbaratado, una caricatura de humor insufrible que responde quizá al peor director que ha dado la industria en los últimos tiempos: Paul W.S. Anderson (Por favor, no confundir con P.T. Anderson, o se las verán con el cazarrecompensas)

Cine de y/o para zombies dirigido por un zombie. Así de fácil, así de sencillo y sin perdón de los dioses cinematográficos ¿Qué le hacemos? ¿A quién más cazamos? Recuerden que sus comentarios son mi paga.

Sobre el Autor

Ente veraz y directo creado por un individuo Licenciado en Mercadotecnia y Relaciones Comerciales que siempre anda preocupado por el apoyo y fomento del arte y la cultura de Jalisco. Productor, director y guionista en varios proyectos. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Sigueme en twitter @El_Fett

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