Cloud Atlas: Monumental y entretenida estupidez

Imaginemos la escena, los hermanos W achowski y Tom Tykwer se sientan a adaptar la novela de David Mitchell, así que se reparten sus capítulos y cada uno se pone a trabajar por su cuenta. Cuando las partes están terminadas, los 3  se reúnen nuevamente y comienzan a sacarse los mocos para pegar sus libretos; como ven que sus asquerosos fluidos no son suficientes, sacan la cinta canela y el pegamento liquido y hacen un molote abominable en el cual hay bellos destellos de buena autoría ¡Terminado! Eso es Cloud Atlas, una serie de cortometrajes pegados con las patas que a pesar de su absurda conexión descrita, guarda entre sus retazos historias de buena calidad.

Sin embargo no hay que ser tan duros con esta pretenciosidad, pues aunque la revista TIMES la nombró como la peor película del 2012, exagerado pero entendible (y algo irresponsable desde el punto de vista de su cazarrecompensas que se pregunta si los editores de la mencionada revista vieron Twilight) , es de aplaudir lo irresistiblemente divertido y curioso que se vuelve ver este ejercicio de variedad gracias a varios elementos y recursos técnicos de los cuales los 3 cineastas son más que expertos. Por lo tanto, Cloud Atlas en general puede resumirse como algo irónico y hasta cierto punto contradictorio: una interesante y entretenida cochinada.

 

Juntos pero muy revueltos

Así como lo revolcado de su concepto y hechura, es difícil reseñar de una manera coherente que carajos es lo que estamos viendo, sin embargo y basándonos en el resultado y no en lo que se deseaba expresar, podemos analizar que Cloud Atlas es una especie de obra de variedades en donde a través de 6 historias, en donde los mismos actores participan en todas y cada una de ellas, los directores plasman de una manera muy peculiar y magistralmente estética 6 épocas y 6 géneros cinematográficos distintos.

Viéndolo desde un punto de reconocimiento por espectacularidad, estaríamos ante una buena obra, sin embargo la supuesta complejidad y su principal elemento narrativo falla de forma estrepitosa en el argumento, haciendo que el espectador se olvide que hay un libro, un personaje o una marca de nacimiento que conecta ridículamente las eras o que existe alguna coincidencia cósmica o mensaje espiritual referidos por el efecto mariposa y/o la teoría del caos ¡Qué va! Estamos ante 6 pequeñas historias, unas malas, unas mejores y otras muy divertidas e interesantes que se deben tomar como un divertido fracaso narrativo, un curioso ejercicio que permite ver la mediocridad del libreto y en momentos hasta directiva de sus inmiscuidos, que como es de costumbre se preocupan en un 75% de la cinta por relucir la forma y no el contenido, apartado que también debe ser reconocido en algunos pasajes.

Así pues tenemos con su dosis de clichés necesarias para el funcionamiento y desarrollo de historias y argumentos ya vistos, un repaso bastante constructivo de los géneros del cine, desde lo épico hasta la ciencia ficción, también pasamos por el thriller y la comedia, sin embargo, lo más rescatable de este ejercicio son también las mejores virtudes de sus tres autores, los cuales gustan de imprimir en sus relatos un mensaje y crítica social, cultural y hasta espiritual en aspectos como el consumismo, la doble moral, la corrupción corporativa, el ambiente destructivo de la farándula, el racismo y la esclavitud. Ya lo veíamos en la atropellada trilogía Matrix y hasta en el culto de Corre, Lola Corre, directores que conforme desarrollan un planteamiento interesante, van cayendo en lo excesivo de la fórmula, una penitencia ya arraigada que aquí ve sus mejores momentos en la individualidad de algunas historias.

Hay que hacer mención honorifica a esos recursos que complementan el tratamiento inconcluso; por un lado tenemos una impresionante labor musical que quizá sea el elemento de nexo más coherente del metraje, un extraordinario trabajo del mismo Tykwer en asociación con Reinhold Heil y Johnny Klimek que seguramente recabara los únicos premios asegurados de la crítica para el film. El trabajo de los efectos especiales como se esperaba es sublime, supervisado por los mismos directores que desde 1999 se han posicionado como revolucionarios técnicos en el rubro.

Por último hay que destacar el montaje ¿Hubieran estos 6 cortometrajes funcionado de manera cronológica respetando su línea temporal? No, y es que a pesar de todo el fallo generalizado por su concepto, los 3 directores logran comulgar en un ritmo narrativo sobresaliente, haciendo que esas historias llenas de clichés dentro de sus géneros funcionen de manera atemporal también gracias al desempeño histriónico del que hablaremos enseguida.

 

Cuando la actuación ensalza el relato

No hay coincidencias, y es que sin duda son 2 las historias que resaltan por su desempeño actoral y una por la frescura y hasta cierto punto originalidad de su relato. Las primeras dos agradecen que Jim Broadbent (en un apartado cómico e innegablemente el mejor pasaje del film) y Ben Wishaw se hagan cargo de los protagónicos (No es casualidad que Wishaw ya sea un actor fetiche de Tykwer desde la subvalorada The Perfume), mientras que la tercera ve en unos correctos desempeños de Jim Sturges, James D’Arcy y Doona Bae las fortalezas necesarias para que un cuento futurista de gran critica al consumismo resalte de sus otras débiles contrapartes.

Por otro lado tenemos las inclusiones de Halle Berry, Keith David, una desperdiciada Susan Sarandon y un trío que sorprende no por su desempeño, sino por su versatilidad: Tom Hanks, Hugo Weaving y Hugh Grant, los cuales también recolectan el morbo y curiosidad con sus caracterizaciones, apartado en el cual debemos resaltar también la labor del maquillaje, que puede llevar a Grant de ser un caníbal post apocalíptico a un ente corporativo totalmente insulso, o a Hugo Weaving de ser una malévola enfermera a una especie de conciencia malévola (un pepe grillo en feo).

Basándonos en este desempeño actoral, es notorio quien dirige a quien, pues mientras Tykwer parece sentirse cómodo con sus actores de cabecera en tramas mas estructuradas dentro del drama y la comedia, los Wachowski prefieren la estilización, lo bidimensional de sus personajes para posicionarlos en ambientaciones visualmente poderosas.

 

¿Hay que verla?

Con muchas reservas. Estamos ante un ejercicio fallido que proyecta lo no deseado, pero que al final se convierte en una curiosidad malhecha pero entretenida, con momentos de brillantez en algunos capítulos y ciertas actuaciones que son dignas de aplaudir. El espectador no saldrá quebrándose la cabeza ni recapacitando sobre el tiempo – espacio y las coincidencias cósmica, ya que sencillamente ¡No hay ninguna! Pero quizá si salga con un buen sabor de boca con algunos entrañables personajes (Jim Broadbent se roba la película)

Algunos románticos del cine notaran las referencias (¿O falta de originalidad?) a películas como One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Blade Runner, Matrix, The New World, etc.…, aspectos que pueden desmeritar el corte final, pero que ayudan también a sentirse en un espacio ya conocido

En conclusión, si se decide verla (en lo personal no lo haría), hay que dejarse llevar por un cine pretencioso que quiso ser, pero terminó siendo un serial de cortometrajes. Tal vez TIMES se haya basado en la anulación del resultado deseado, y puede que ahí tenga la razón, sin embargo no estamos ante la película más mala del 2012, sino simplemente ante la curiosidad del momento que no trascenderá pero si causará mucho morbo y comentarios encontrados. Absténgase los hispters y los geeks insoportables que intentan buscarle 8 o hasta 9 patas a los gatos ¡Aquí no hay nada de explicar! Solo  tomar la corriente del mediocre trío de directores para después ignorar esta sandez.

Sobre el Autor

Ente veraz y directo creado por un individuo Licenciado en Mercadotecnia y Relaciones Comerciales que siempre anda preocupado por el apoyo y fomento del arte y la cultura de Jalisco. Productor, director y guionista en varios proyectos. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Sigueme en twitter @El_Fett

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