El Maestro del Suspenso y sus 10 mejores películas

Debo aceptarlo, hasta hace un par de años el cine del llamado Maestro del Suspenso me parecía algo mundano, una farsa labrada en el éxito de un par de films y en un lenguaje visual exquisito, que si bien contaba con un sello distintivo difícil de igualar, también era abusivo y hasta grotesco en su argumentación, comunión de géneros y tonos narrativos.

Para explicar esta bizarra sensación hacia el cine de Hitchcock de forma más idónea, debo remitirme a una analogía hacía con otra de mis pasiones, el futbol. Me encanta el arte italiano sobre este deporte, la técnica del catenaccio y todo lo que tenga que ver con una estrategia defensiva dentro del campo de juego, pero no por eso no aprecio el juego actual de un equipo como el Barcelona, aunque bien es sabido por algunos mi odio hacia el equipo catalán. Con el cine de Alfred me pasaba algo similar, odiaba su estilo, sus presentaciones nefastas y su inseguridad personal transformada en un ego máximo en cada uno de sus cameos, su concepción del suspenso a partir de situaciones cómicas y su repetición de personajes postrados en diferentes situaciones, sin embargo, aceptaba que su lenguaje y técnica narrativa era única y fresca, digna de estudio, pedestal y referencia de la historia cinematográfica e incluso patente de la forma exacta y pulida de como plantear sus conflictos y exprimirlos pacientemente hasta sus últimas consecuencias.

¿Qué me hizo cambiar de parecer y respetar de forma eterna al Maestro en su estilo y forma? Sencillo, ya habiendo visto Psycho, The Birds, Rear Window y The Rope, llegaba la oportunidad de esclarecer esta extraña percepción con una joya llamada North by Northwest, cinta por la cual por fin comprendí quien y que carajos hacía Hitchcock para y por el séptimo arte, lo cual simplemente era amarlo y disfrutarlo. Permítanme explicar esto introduciendo este TOP con el siguiente fragmento de mencionada cinta la cual en consecuencia analizare más adelante

Hitchcock, fiel a su personalidad y basándonos en aquellos que lograron conocerlo, proyectaba todos sus sentido y emociones a través del cine, engolosinándose, divirtiéndose, supervisando e inmiscuyéndose en todo rubro y por ende, perfeccionado la técnica visual consecuencia de su naturalidad fílmica. Así, con esa galantería y seguridad reflejada en pantalla, el Maestro era capaz de congeniar el suspenso con la comedia involuntaria, el terror con capacidad teatral y toda imagen justificándola con su entorno aun cuando este sea  más aproximada a una nada, a un lienzo en blanco, a una situación por demás ridícula y hasta inverosímil y/o fantasiosa de la cual Alfred podía extraer maravillas visuales poéticas que se podían extender lo suficiente para crear la sensación de tiempo real adecuada para posicionar su filmografía como una de las más grandes y ganarse a pulso su mote de “Maestro del Suspenso”.

Con su instinto voyerista, Hitchcok no solo redefinió el lenguaje en su forma visual y promocional (A través de sus ya famosos cameos y su show Alfred Hitchcock Presents), sino también acuñó dentro de su vasta filmografía el llamado Macguffin,  termino y recurso narrativo usado para describir elementos de suma importancia para el desarrollo de la trama pero no necesariamente tangibles u obvios para el espectador, ejemplo de esta influencia no se puede ejemplificar de forma más perfecta y simple que recordando por ejemplo el maletín de Pulp Fiction, el CD de Burn After Reading o bien, refiriéndonos a uno de sus orígenes, el dinero ultrajado en Psycho, perfecto argumento – excusa para detonar el conflicto del relato que después es relegado de manera abrupta y casi invisible para la atención del espectador y que al final no guarda importancia para y con el motif de la cinta.

Nacido en 1899, acecido en 1980 y con una carrera de más de 50 años en los que se encargó de 54 largometrajes más otras decenas de cortos y producciones televisivas, revisemos las 10 mejores películas de este genio, parte fundamental de la historia del cine y un verdadero artista y revolucionario de la técnica de parte de un fanático relativamente nuevo que ha sufrido una sublime transición ¡Gracias Maestro!

 

10. Rebecca (1940)

En su primera incursión en producción americana, Hitchchock sería recompensado con Oscar a la mejor película (Pero no a director), siendo este galardón uno de los más infravalorados en la historia del galardón. Rebecca despliega un thriller soberbio que no necesita criminales ni asesinatos en serie, sino el simple recuerdo sobre una persona para amalgamar una historia llena de suspenso y misterio que desembocan en la metamorfosis y en la deconstrucción de su protagonista, que pasa de ser una ingenua e infantil recién casada a un atormentado ente sexual víctima de los rumores, de la comparación y de las intrigas por parte de los sirvientes y de su mismo millonario marido inmersos en los recuerdos de la difunta ex esposa. Es ese factor erótico que se revela de manera implícita el que sobresale dentro de un soberbio manejo psicológico de la historia por parte del director británico.

Como costumbre en su filmografía y sentando una de las constantes en este ranking, Hitchcock realiza una impresionante mancuerna con sus dos protagónicos, resaltando Joan Fontaine como la torturada Rebecca.

 

9. Dial M for Murder (1954)

Basada en la obra teatral de Frederick Knott (Quien también se encargó del libreto), muchas críticas injustificadas cayeron encima del director al dotar a este film de un tono liviano y simplista para tan compleja trama: un ex atleta profesional planea asesinar a su esposa sospechosa de infidelidad, pero cuando las cosas salen mal, el victimario ideará un brillante plan alterno para llevar a cabo su fechoría. Estamos ante un primer ejemplo en este ranking de la naturalidad y soberbia virtud narrativa del director, el cual plantea una historia con dos vertientes argumentales hiladas con una secuencia digna de las más altas cátedras de lenguaje cinematográfico que se enfoca en ensalzar el elemento fetiche por excelencia del cineasta, la mujer rubia, esta vez interpretada por una irradiante y preciosa Grace Kelly.

Sin duda uno de los ejercicios más infravalorados y mermados del cineasta gracias a su poca comercialidad, lo cual es irónico, pues cabe destacar que estamos ante uno de sus films más digeribles gracias en mucha parte al timing excelso que el maestro desarrolla durante todo el metraje.

 

8. The Birds (1963)

Sensacional, entretenida, tensa y hermosamente desesperante, estamos ante lo que pudo haber sido otra tonta película de monstruosos animales encabritados y sedientos de sangre humana, entonces ¿Qué es lo que hace a The Birds algo memorable no solo en la filmografía del Maestro sino en la historia del género? El don dentro del mismo mote del cineasta, el suspenso inquietante y dentro de un marco de tiempo realista con el que Hitchcock juega, exprime y hunde al espectador para que este comparta la desesperanza y el terror de los personajes de un pequeño pueblo costero que son atacados por una parvada asesina, elemento casi convertido en un Macguffin, pues es notorio que este sirve de mera excusa en un par o tercio de secuencias para así desplegar el verdadero objetivo del film, el cual es demostrar por qué Alfred Hitchcock es “El Maestro del Suspenso”.

Si bien es cierto que esta principal virtud es mejor referenciada en otros ejercicios dentro de su filmografía, The Birds merece un lugar en cualquier TOP 10 de Hitchcock gracias a que, como su cazarrecompensas la llama, el cineasta creó  una verdadera película de “género claustrofóbico” ¿Inexistente? Pregúntenle a Alfred

 

7. Strangers on a Train (1951)

Una verdadera oda que descubre a través del encuentro social de dos extraños la naturaleza malvada del hombre. La principal virtud de este film es el énfasis que presta el cineasta al aspecto visual con secuencias oníricas que explotan incluso antes de Pyscho el voyerismo al que Hitchcock se encuentra adherido, dotando a su escena clímax de uno de los momentos más emblemáticos de su carrera.

La premisa es simple y al mismo tiempo estremecedora: dos hombres, un tenista y un sociópata, plantean la teoría de como dos extraños pueden salirse con la suya de cometer un asesinato, plan que después tratarán de implementar. Aunque la historia suene un poco similar a otra de sus legendarias cintas a continuación descritas en este ranking, Hitchcock se distingue en esta ocasión al cargar al rubro histriónico de toda la carga narrativa, aspecto decisivo para el éxito del film que en si no es nada más que un excelso ejercicio de teoría – practica aplicado al cine y sustentando en un soberbio libreto adaptado de la novela homónima de Patricia Highsmith, a la que solo el director agregó su sapiencia visual que redondearían la obra maestra llevada a cabo

 

6. The Rope (1948)

Un solo escenario, un asesinato, un juego universitario retorcido, 3 actores y un genio directriz fueron suficientes para hacer que este thriller de claras referencias teatrales se hiciera de un lugar en los anales de la cinematografía. Esta extraordinaria cinta sustentada en gran parte por su reparto (Un James Stewart quizá en apogeo y un Farley Granger que nació para interpretar al psicópata carismático), se distingue por la obviedad en la influencia de Hitchcock en cineastas como Haneke o Tarantino; el Maestro exprime sin llegar a cansar y de forma ágil una sola situación sin giro de tuerca y revelada desde los primeros instantes del metraje con la sola finalidad de mantener al filo de la butaca al espectador dejando solo dos interrogantes ,“¿Cómo?” y “¿Cuándo?” se descubrirá el secreto que dos estudiantes escondieron en un baúl situado en el medio de una recepción por el sencillo hecho de demostrar su intelecto físico y emocional frente a una situación de riesgo y en clara competencia con su guía, figura filosófica de suma importancia que junto con los victimarios reflejan no solo la segmentación dentro de las clases sociales, sino también en el rubro de la inteligencia humana. 80 minutos de gran tensión y entretenimiento acorde a las técnicas actorales de su época pero revolucionaria en los aspectos visuales y narrativos de la misma

 

 5. Notorious (1946)

Si uno quiere comprender y compartir la obsesión de Hitchcock por la feminidad que irradia de las rubias (Su cazarrecompensas ya lo hace), es un deber apreciar esta majestuosidad de thriller en donde la belleza de Ingrid Bergman es la culpable de quitarnos a todos el sueño gracias a su actuación repleta de sexualidad; la notoria actriz sueca se muestra como nunca al servicio de un verdadero amante de su belleza y presencia, tan provocadora como inquietante, encarna a una promiscua mujer que es contratada por el gobierno para infiltrarse dentro de una sociedad nazi que planea asesinar miles de inocentes con mortales provisiones de uranio.

El film, además de proyectar los mejores valores del cine del género y las virtudes de Hitchcock, en definitiva se confirma como el pináculo dentro de su homenaje narrativo y visual hacia la figura femenina, a la cual se encarga de enaltecer y elogiar con cada cuadro y/o secuencia también dotándola de equilibrio con un hasta cierto punto retorcido cuadro romántico entre esta y un igual de esplendido Cary Grant. En otras palabras, la perfección femenina nunca había sido tan magistralmente retratada.

 

4. Vertigo (1958)

Considerada por algunos círculos como la mejor película de la historia, esta peculiar cinta se postra en realidad como única e inclasificable al tener dos vertientes argumentales totalmente distintas pero perfectamente fusionadas, la primera, un serio thriller psicológico donde Hitchcock deja en claro la naturaleza de su protagonista (Un excelso James Stewart), un ex detective obsesionado, deprimido, víctima de acrofobia y severamente dañado por los fantasmas de su pasado, la segunda, un cruento romance representado en la explosiva presencia de Kim Novak.

Su duración puede resultar excesiva, sin embargo Hitchcock se encarga de enriquecerla con variados elementos narrativos que a la postre resultarán tangibles para la equilibrada conclusión llena de vueltas de tuerca hábilmente justificadas y desarrolladas en una especie de cuento de hadas alterado para funcionar como una paranoia colectiva. Resaltan en este ejercicio los efectos revolucionarios que Hitchcock implementó para dotar de la veracidad necesaria a su tortuoso relato, desde una secuencia de créditos proverbial hasta los efectos de “vértigo” patentados por el autor con una combinación de efectos de cámara (zoom – Dolly) que a la postre resultarían también la base técnica y visual (que lucen más en planos holandeses) dentro de varios ejercicios en el género de horror. Un triunfo amalgamado para el séptimo arte

 

3. Rear Window (1954)

Una sátira social dentro de una compleja e irreverente situación. Hitchcock convierte al protagonista en el mismo espectador al compartir su paranoia y voyerismo en la búsqueda de una sola explicación mientras el bombardeo psicológico comienza y se desarrolla a través de emocionantes y trepidantes 112 minutos llenos del mejor suspenso: ¿Interpretamos lo que vemos? ¿Vemos lo que queremos? O mejor aún ¿Hacemos lo que vemos? L.B. (El mejor Stewart de Hitchcock) es un foto periodista que queda enclaustrado en su departamento al sufrir de un accidente que lo deja con yeso en su pierna ¿Nuestra y su diversión y esparcimiento? Observar la cotidianidad de su vecindad espiando a sus vecinos día y noche ¿El problema? L.B. cree haber visto un asesinato justo enfrente en su departamento ¿La solución? Paranoia y suspenso desbordados en uno de los mejores guiones del género desarrollados por el más grande de sus Maestros.

Divertida como pocas, Hitchcock logra equilibrar la carga psicológica con su típico humor involuntario y con la presencia despampanante de una Grace Kelly que destila sensualidad y belleza en cada una de sus apariciones (¿Por qué ya no se usan esas faldas?). Referente del género y objetivo de muchos homenajes dentro de colectivo cultural, sin duda esta cinta es una leyenda

 

2. Psycho (1960)

¿Qué más se pude decir de este pedazo de obra maestra? Considerada su cinta más afamada y conocida, Hitchcock implementa el recurso Macguffin para introducir a su anti héroe femenina, la cual según los estándares del Maestro y yendo en contra de todos los estatutos narrativos de la época, será asesinada hacia la mitad de la película ¡Imaginen eso en el año 60! Una verdadera revolución argumental que será solventada por el suspenso y horror psicológico, un asesino monstruoso y carismático y uno de los giros de tuerca más famosos del cine.

La fama de este film es comprensible, pues es aquí donde todos los elementos narrativos usados por el Maestro alrededor de su filmografía se conjugan fastuosamente, desde la introducción de un afectado anti héroe que tambalea su empatía hacía con el espectador, la exaltación de la figura femenina provocativa y sensual, la incursión de un asesino carismático, los recursos macguffin en su trama, el manejo del suspenso en largas escenas de diálogos, un giro memorable y finalmente, el horror más fresco, natural y original plasmado en una secuencia que todo cinéfilo recuerda cuando se mete a la bañera gracias a la sapiencia visual y directiva del inigualable Maestro.

 

  1. North by Northwest (1959)

Este film ejemplifica por qué HItchcock es un grande; razón por la cual me he convertido hacia su cine, el director británico es capaz de crear, plantear, construir, desarrollar y concluir una historia cimentada en la nada con resultados tanto excepcionales como catedráticos.

Un ejecutivo publicitario es confundido con un agente gubernamental por una asociación de espías extranjeros, comenzando así una persecución de más de 120 minutos alrededor de todo el suelo norteamericano. Una odisea que sin duda no solo significa el relato más complejo en forma y contenido del cineasta, sino también el más divertido y entretenido, pues el mismo desarrollo repleto de elementos macguffin (¡Pero repleto!) hace notar a un Hitchcock suelto, relajado y brillante, proveedor tanto de humor y sarcasmo elegantes como de secuencias de acción – suspenso  que basan su maestría en el planteamiento de tiempo real con un timing impresionante, ejemplo de esto es la secuencia del aeroplano, minutos y minutos de suspenso y misterio en un desierto con un preámbulo silencioso y auspiciado por sus elementos visuales y auditivos naturales. Así mismo el trabajo actoral sobresale con un Cary Grant en inmejorable forma y una Eva Marie Saint que resulta quizá después de Bergman el personaje femenino mejor estructurado dentro de su filmografía. En definitiva el mejor ejercicio de este Maestro del Suspenso

Sobre el Autor

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett

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