El triste e increíble caso de Stephen King

King, rey del horror, es sin duda un fenómeno muy interesante en el celuloide, pues si bien su escritura, narrativa y descripción de escenarios significan una mina de historias para una industria carente de originalidad siendo perfectos relatos adaptables al concepto visual, el autor quizá más popular del género ha sufrido tanto de una catastrófica como legendaria experiencia audiovisual, mientras ha visto como a lo largo de los años la mayoría de sus obras se han convertido en adefesios malparidos de cualquiera que se hace llamar director o bien, caídos a un cine serie b de la más baja estirpe. Sin embargo, de la sombra siempre nace la luz, y el escritor también se ha visto inmensamente elogiado y adaptado por una serie de cineastas que han respetado su tono y estilo, incluso transformando en ocasiones sus historias a legendarias joyas del cine rebasando o empatando la calidad del producto original.

Si mis datos no me engañan, son alrededor de 48 adaptaciones de su obra al séptimo arte y/o televisión (Si algún fan del autor nos está leyendo, de favor le pediría confirmar o desmentir esta información), de las cuales solo alrededor de 10 pueden significar ejercicios fílmicos de buena a mediana calidad.

Siendo Frank Darabont sin duda el director que más le ha hecho justicia, King no solo se ha desempeñado como un literario del terror, recorriendo el drama, el thriller, el suspenso y la fantasía con los mismos y extremos resultados a la hora de su adaptación. Así, nos podemos encontrar con horrendas bazofias como Quicksilver Highway (1997)o Trucks hechas o penosamente relegadas para el  video, o productos cinematográficos tales como Silver Bullet (1985) o Sleepwalkers (1992), dos de las mayores asquerosidades del género jamás filmadas rendidas a la moda de una generación X.

Incluso best- selles como Desperation (2004), por alguna  inexplicable razón pasan a ser producciones televisivas de la más baja calidad audio visual para su consumo en el mercado del video home aún cuando su historia significa una verdadera robada de aliento para el amante del terror. Mención honorífica para estos casos es el The Stand, una mini serie de 1994 que si bien significó una gran ejercicio literario, paso a la historia como una adaptación inverosímil, siendo su relato apocalíptico y de supervivencia humana encargado de solo ser el principio de la incubación de copias y copias en los guiones hollywoodenses que inclusive hasta la fecha siguen perpetuando.

Tampoco ajeno a los cineastas pretenciosos y de carente lenguaje cinematográfico, King ha visto como algunas de sus más interesantes aportaciones han sido totalmente escupidas; tomemos por ejemplo la magistralmente estúpida Firestarters (1984) donde una muy pequeña Drew Barrymore parece haberse maldecido así misma para toda su carrera y donde un realizador como Mark Lester desarrolla una historia sin estructura que no se decide por la fantasía, el terror o la SF, resultando en una especie de cinta al estilo más intimo de Ed Wood y sus invasores del espacio. Mismo caso el de la inhumana Children of the Corn (1984), en donde una manda de escuincles con pupilentes menos terroríficos que unos anteojos con lentes de fondo de botella, se dedican durante gran parte del metraje a pasearse en un film que debió haber sido, como en su obra original, un cortometraje.

En épocas más recientes tenemos 3 ejemplos muy claros de la ineptitud de la industria fílmica en cuanto a la adaptación de buenas historias se refieren. Recordemos el caso de Dreamcatcher, una especie de thriller extraterrestre con dosis de acción y terror que en la tinta de King es un deleite (aunque no de sus mejores obras), pero que en su versión a la pantalla grande a cargo del mediocre Lawrence Kasdan se convierte en un especie de ensalada intragable, aún cuando este logra que la introducción sea memorable y una peculiar secuencia en el sanitario traumáticamente inolvidable. Otro ejemplo es la sobrevalorada Secret Window (2004), la cual es aprovechada una vez más por Depp para repetir su misma actuación como Jack Sparrow y en la cual el buen David Koepp en el guion y como de costumbre, termina por fulminar una de las más interesantes novelas del autor. Por último está 1408, una intrigante bazofia que al menos trató de hacer resurgir  por centésima la carrera de John Cusack, al cual ya nadie le cree que es actor.

Sin embargo, cuando el elemento escrito no pretencioso aterriza en una plataforma de las mismas características, el producto final en su formato serie b es al menos disfrutable, como nos lo muestran los casos de Pet Sematary (1989),  Christine (1983), filmada por uno de los maestros del terror John Carpenter, o Cujo del mismo año, trío de cintas que recurren a elementos poseídos y fantasiosos como animales o máquinas (recurrentes en su obra) para abordar un relato totalmente fuera de toda pretensión artística, en cierto aspecto absurdo y escritas y filmadas para el esparcimiento dentro del género. Incluso la divertida sátira a los medios The Running Man (1987), historia SF con el mismo Arnold Schwarzenegger, ha influenciado no oficialmente a otras obras como The Hunger Games.

En el rubro dramático, y tratando de bloquear la epilepsia causada por la bruta Hearts in Atlantis (2001), King irónicamente ha obtenido mejores resultados, pues solo hay que recordar dos ejercicios muy queridos por el público que, a pesar de su relato forzado y sobrevalorado, se han posicionado gracias a su correcto mensaje americano en el gusto del respetable y crítica. Stand By Me (1986) y The Green Mile (1999), dos cuentos de hadas bien narrados por dos cineastas de experiencia, pero que no logran la excelencia fílmica; la primera desgraciadamente por su misma naturaleza infantil que no logra equipararse a sus mejores adaptaciones, y la segunda con hora y media de metraje de sobra que llega en ocasiones a desesperar por tanto drama rasga vestiduras.

Ahora, demos un rápido repaso y homenaje a sus 6 mejores adaptaciones, no sin antes dar mención honorífica a dos ejercicios interesantes; el primero Apt Pupil (1998), interesante e infravalorado thriller dirigido por un joven Bryan Singer, que con el siempre sublime Ian Mckellen y el ya fallecido Brad Renfro, logran al menos una recordable e intrigante trama que ha quedado en el olvido debido a cintas con mayor relevancia del mismo cineasta; la segunda es The Dead Zone (1983) de David Cronenberg, otro thriller con un excelente reparto que demuestra que Christopher Walken alguna vez actuó, y muy bien.

 

6. The Mist (Frank Darabont, 2007)

Tal vez estamos ante una de las películas del género más infravaloradas de la historia, donde Darabont (De solo 4 cintas en su filmografía y 3 de ellas adaptaciones de King) no hace más ni menos, sino sencillamente lo que debía hacer, una fiel adaptación a la obra de King agregando su peculiar estilo, que posteriormente malbarataría con la serie The Walking Dead (donde funge como escritor, productor y director de ese portentoso primer capítulo). The Mist son dos horas de suspenso que se consumen fácil y ágilmente gracias a un desarrollo que no pierde tiempo en sobre estructurar a sus personajes para luego prescindir de ellos absurdamente (como la mayoría de los relatos de la estirpe), solo tomando lo suficiente de su reparto para interactuar con ese temible fenómeno que es por cierto el único y verdadero protagonista de la cinta. Una maravilla perdida en el anonimato y anti comercialidad que se encuentra aún al alcance de todo cinéfilo que se proclame amante del género.

 

5. Carrie (Brian De Palma, 1976)

Sin duda la primera gran adaptación de su carrera no pudo caer en mejores manos que las de Brian De Palma en su mejor momento como cineasta. A esta comunión coincidentemente única (también King se encontraba en un apogeo autoral) agreguémosle dos de las mejores actuaciones dentro del rubro a cargo de una desesperante y aterradora Piper Laurie, y sobre todo, una angelical y satánica por igual Sissy Spacek (las dos aclamadas por la crítica). Carrie es sin duda ya un clásico del género que logró su status de culto no solo gracias a la increíble adaptación y un soberbio desempeño histriónico, sino también a ese estilo visual que De Palma tiene tan patentado, al encerrar en sus planos toda la angustia y obsesión, pareciendo en momentos que el director es capaz de captar la naturaleza de la emoción y el psique en esas tomas cerradas y la elegancia en sus trepidantes movimientos de cámara.

 

4. It (Tommy Lee Wallace, 1990)

Llegamos a otro mercado distinto en el cual las adaptaciones de King también han rendido muchos frutos, y que sin duda han visto su clímax con esta mini serie causante de que muchas personas de nuestra generación le teman a los payasos, y es que Tim Curry es un ejemplo de eficaz pavor justificado en la piel y maquillaje de “Pennywise”, un payaso diabólico que basa su estatus principalmente en los diálogos provenientes de una adaptación sombría y muy entretenida , que el director Lee Wallace solo se encarga de ensamblar cual vil instructivo para que la historia se desarrolle por sí misma y frases como “Want a balloon? They all float” queden grabadas en cualquier mente infante traumatizada. Buen ejercicio para la televisión, el cual inexplicablemente no ha visto un remake para formato cinematográfico… eso si es raro en estas épocas de tan poca originalidad

 

3. Misery (Rob Reiner, 1990)

Nuevamente Rob Reiner (Stand By Me) echa mano de un sublime relato de King, un thriller que dista mucho del terror fantasioso para postrarse en una realidad igual o peor de espeluznante, la de una psicópata enamorada de la ficción y que hará todo lo necesario para que esta no termine, lo que significa desgraciadamente también torturar de todas las maneras posibles al autor de sus cuentos de hadas. Kathy Bates regala todo su talento histriónico para sin duda interpretar a una de las mejores y más terroríficas villanas de la historia, pues como Annie Wilkes, tanto el escritor Paul Sheldon (un también excelente James Caan), como todo el espectador que la conoce, nunca la podrá olvidar. Reiner cuenta con un poco mas de 100 minutos para estructurar un relato hábil y sin pretensiones, magistralmente ambientado en pocas locaciones y logrando captar y proyectar el dolor y claustrofobia de estar junto a Wilkes

 

2. The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994)

Es catalogada en IMDB como la mejor película de todos los tiempos ¡Sobrevalorado!, sin embargo, son varios factores por las cuales esta fantástica cinta es tan querida por el público y la crítica, y es que además de que Darabont despliega todo su talento y sabiduría fílmica, Tim Robbins, Morgan Freeman y Bob Gunton se complementan y encargan de transformar la novela de King en un relato simplemente inolvidable, con personajes perfectamente tridimensionales, empáticos, una adaptación perfecta llena de secuencias trascendentales para el cine, pasajes trágicos con villanos dantescos y héroes en busca de la libertad; todo esto, con final feliz incluido, características que enmarcan a esta fantasía moderna como uno de los mayores clásicos del cine, que si bien se le ha dado más prestigio del que merece, es también injusto no posicionarla no solo como uno de las mejores adaptaciones de King, sino también de la historia del séptimo arte.

 

1. The Shining (Stanley Kubrick, 1980)

Sin duda la película del Maestro Stanley Kubrick no solo significa la más afamada y conocida adaptación de la obra de King, sino también la de mayor calidad. La historia de Jack Torrance y su familia, los cuales son los encargados de cuidar el Hotel Overlook durante la temporada invernal en la que permanece cerrado y aislado por la nieve, es el argumento suficiente para que la esquizofrenia y la opresión se conviertan en emociones y trastornos tanto confortables como angustiosas para los sentidos humanos delante del lente de Kubrick, el cual además de revolucionar técnicamente el oficio cinematográfico tras esta cinta, también ofrece más allá de la simple experiencia y presencia de lo paranormal, la justificación de la inminente caída del personaje en estos fenómenos, un sobresaliente Jack Nicholson que encontró en Kubrick y en el relato de King la comunión perfecta para desplegar su intima locura (¿Será este el único matiz del afamado actor?) . Un film perfecto del que siempre tendremos en la mente el sonido del triciclo recorriendo los pasillos del hotel.

Dato curioso.

King también ha fungido como cineasta, pues en 1986 se atrevió a  dirigir Maximum Overdrive, basada en su cuento corto “Trucks” (de la que después en 1997 hubo un remake mas bochornoso para televisión) con espantosos resultados y no, no estamos hablando de la naturaleza de su historia, sino del lenguaje cinematográfico del escritor, el cual afortunadamente vio en su primera experiencia en pantalla grande también su inminente despedida

Sobre el Autor

Ente veraz y directo creado por un individuo Licenciado en Mercadotecnia y Relaciones Comerciales que siempre anda preocupado por el apoyo y fomento del arte y la cultura de Jalisco. Productor, director y guionista en varios proyectos. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Sigueme en twitter @El_Fett

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