Nunca pensé que mi aberrante experiencia se transformaría en un post tan bien recibido, así que no queda más que compensarles su participación y colaboración no solo con unas insípidas “gracias”, sino con una segunda parte que incluye a otros hijos de puta invocados por ustedes mismos.
Dándonos cuenta que el cine está lleno de estos carajos, infames y carismáticos seres, cabe destacar que existen en todas formas y colores, desde los escuincles chismosos jode vidas hasta militares y gánsteres que simplemente dedican sus vidas en pantalla a irritar, asombrar y chingarle la existencia a los demás. A pesar de esto, este espécimen también encontrado en la vida diaria tiene una peculiar característica que los ha hecho famosos: ¡Que nunca se olvidan! Ya sea por sus sanguinarias y/o enfermas acciones o por el carisma con las que las hacen, el sentimiento de odio y en ocasión hasta empatía con sus alter ego en la vida rea los hace inconfundibles.
Ahora con video incluido, repasemos otros 10 memorables hijos de puta:
Sean Nokes (Kevin Bacon) en Sleepers (Levinson, 1996)
Cuando mi musa leyó este post debo confesar que se exaltó un poco debido a la ausencia de este grandísimo hijo de puta que debo también confesar, bloqueé de mi mente en la primera entrega, y no es porque su cazarrecompensas haya sufrido un trauma similar al de sus víctimas, sino porque simplemente este repulsivo personaje esculpido a la perfección de la cara y gestos de Kevin Bacon es grotescamente irritante; un carcelero demasiado dañado sexualmente que gusta de abusar de sus reos jovenzuelos mientras los humilla con una serie de acciones que bueno, serían de mal gusto describir.
Lo que sí se puede decir es que afortunadamente al Nokes se lo terminan cargando a balazos en lo que significa una escena memorable (no se esperaba más en ese punto de la trama), en la que gracias a dos ex victimas del carcelero, uno termina regocijándose por la muerte de tal hijo de puta. En general, esta película debe merecer más respeto dentro de la obra de Levinson.
Capitán Vidal (Sergi López) en El Laberinto del Fauno (Del Toro, 2006)
Nombrado por mi colega el Dr. Waters, es indudable que este cabrón podría lograr que todos los demás se dieran cuenta que es en verdad ser un verdadero hijo de puta ¿Entendieron? En resumen, el Capitán Vidal podría ser sin ningún problema el campeón y medallista de oro de entre todos los hijos de puta aquí presentes.
Como un vil animal, a este militar solo le interesa fornicar para crear descendencia a expensas de la vida de su esposa y de su hijastra (a las cuales claro termina por fulminarse directa o indirectamente), mientras lleva a cabo su pasatiempo favorito, el cual es torturar y matar a quien se le deje, y más gratificante si se trata de un rebelde de la milicia. Afortunadamente este monstruoso ente recibirá su merecido, no sin antes dejármelo como “Guasón” en una de las películas más entrañables del director tapatío, la cual en manos de este extraordinario actor vio afortunada y desgraciadamente su principal recordación para la posteridad.
Alexander de Large (Malcolm McDowell) en A Clockwork Orange (Kubrick, 1971)
Quizá el mas carismático hijo de puta de la historia del cine recaiga en el legendario personaje que Malcolm McDowell diera vida en aquella perfección fílmica de 1971. No un antihéroe, sino “El Antihéroe” por naturaleza ¿Qué puede ser mas hijo de puta que masacrar viejitos indigentes? ¿Qué andar de barbaján pandillero y beber leche con quien sabe cuántos psicotrópicos? ¿Qué torturar, dejar inválido y violarle la esposa de quien se deje? ¿Qué matar viejas ermitañas con la escultura de un pene? ¿Lo extraordinario? Que Kubrick y la perfecta narrativa en todo sentido después hacen de este demoniaco hijo de puta amante de Beethoven un victimario inofensivo de quien ¡Hasta sentimos lástima!
¿Lo irónico y real? Que Kubrick y McDowell dejan algo bien en claro en uno de los finales mas soberbios del cine, el cual místicamente refiere a la naturaleza de este post: Que ser un hijo de puta no es pasadero, sino un estilo permanente de vida, pues recordemos todos que Alex termina muy bien curado después de pagar sus fechorías… que hijo de puta tan mas cautivador.
Stansfield (Gary Oldman) en Léon (Besson, 1994)
Lo pidieron a gritos en el anterior post y aquí lo tenéis, un agente policía de lo mas ilícito que bien podría ser visto como la droga echa carne y andante, un ser despreciable que en todo el film se la pasa alucinando de la manera más violentamente posible mientras truena hombres, mujeres, niños, mercenarios, edificios y que obviamente, absorbe más droga que todos los mafiosos de Martin Scorsese y Brian de Palma juntos.
Lo que también es cierto es que nadie hubiera podido interpretar a este malnacido también amante de la música clásica (¿Será este un síntoma de ser hijo de puta?) de la forma en que lo hizo Gary Oldman, el cual le imprimió un andar, acento e histrionismo inigualables a este agente que gracias a los dioses del Olimpo, vuela en mil pedazos en nombre de Mathilda ¡Toma eso Sirius Black hijo de puta!
Bob Barnes (Tom Berenger) en Platoon (Stone, 1986)
Otro síntoma para ser o transformarse en un hijo de puta definitivamente es ser militar en cualquier ejercito, y si este es el de los Estados Unidos, pues existen puntos extras, y si no pregúntenle al pobre de Charlie Sheen el trauma permanente que le ocasionó el personaje de Tom Berenger (Ahora saben y entienden por qué Charlie Sheen y/o Harper está tan dañado), un general llamado Bob Barnes que con tal de evitar juicios marciales, se empieza a exterminar a todo compañero que se le entrometa.
Así es, este “General Hijo de Puta” no solo es eficiente para matar vietnamitas, sino también para ajusticiarse a sus colegas oficiales y amenazar a toda su compañía con partirles su mandarina en gajos si no cierran el hocico. Lógicamente ver a Tom Berenger todo cicatrizado y alcoholizado “intentando justificar sus fregaderas” causa un terror tremendo… aún cuando te llames Charlie Harper, digo, Sheen.
Sgt. Hartman (R. Lee Ermey) en Full Metal Jacket (Kubrick, 1987)
¡Se los dije! Puntos extras para los sargentos, capitanes y generales que ven el pináculo de su jodida existencia hija de puta en este crucial personaje tan cabrón como carismático en la que quizá sea la cinta más floja del Maestro Kubrick (Y aún así es una obra maestra).
La previa humillación a su trágica muerte después de haber desquebrajado una vida de por sí ya desquebrajada, contiene una serie de frases de los mas instructivas y visuales que pudieran haber existido como -“Voy a cortarte las bolas para que no contamines a los demás”-, o mi preferida –“Admiro tu honradez ¡Mierda! Te invito a mi casa a tirarte a mi hermana”-, o la más educativa –“¡Te motivaré! Aunque le tenga que cortar el pene a cada caníbal del Congo”-, y claro, la más divertida –“Ustedes serán ministros de muerte rezando por guerra. Pero hasta antes de eso no son más que vómitos, son la vida más baja sobre la faz de la tierra ¡Ni siquiera son jodidos seres humanos!”-. Un poeta hijo de puta en este extraordinario desempeño ¡Lástima que el traumado de Vincent D’Onofrio nos lo despacha tan pronto!
Warden Norton (Bob Gunton) en The Shawshank Redemption (Darabont, 1950)
No podemos defenderlo, y es que Bob Gunton tiene cara de hijo de puta ¡La verdad! Tras esa miniatura toda arrugada y ese disque aire de ejecutivo serio que no mata ni una mosca, se esconde uno de los personajes más hijos de puta del cine que de hecho goza con el inexplicable privilegio de estar en la mejor película de la historia considerada por IMDB ¡Por arriba de The Godfather! No me malentiendan, la cinta de Darabont es grandiosa, pero no para ser considerada la mejor de la historia.
Bueno, pasando al tema que nos atañe, Gunton interpreta al dirigente de una prisión (¡Punto para los carceleros!), un ente político más criminal que toda Sin City, que no escatima esfuerzos para que el inocente Andy se pudra en prisión para conservar a salvo su santurrona imagen ¡Hijo de puta! Una gran actuación de este actor siempre secundario y de papeles similares que aquí llega a su clímax, solo para sentenciarlo con un certero suicidio.
Briony Tallis (Saoirse Ronan) en Atonement (Wright, 2007)
Para ser un hijo de puta no existe la edad, y eso nos lo deja muy claro esta escuincla del demonio, la cual gracias a una serie de chaquetas mentales destruye el amor y manda a la trinchera de una guerra mundial a su hermana y a su amado, para luego tratar de justificarse con otro de sus mundos imaginarios y tomarnos el pelo a todos nosotros en esta extraordinaria película que contiene dos características principales; la primera es la insoportable pero espléndida presencia de Briony, con esos ojos saltones de color y esa pinta de autista sin parpadear, prodigio de actuación de la prematuramente eficaz Saoirse Ronan; la segunda, es un plano secuencia difícil de olvidar momentos antes de saber que el Robbie y la Cecilia están más muertos que un camarón en un coctel
¿Moraleja? La imaginación desenfrenada crea hijas de puta, así que padres por favor, si sus hijos tienen como 20 amigos imaginarios ¡Limítenlos al menos a un par!
Max Cady (Robert DeNiro) en Cape Fear (Scorsese, 1991)
Ya sea Robert Mitchum o Robert DeNiro, el Max Cady es una de las principales concepciones del ser un reverendo hijo de puta. En lo personal (Dándole honores a Mitchum también por su excelso bastardo en The Night of the Hunter), me quedo con la versión de Scorsese, la cual gracias a la época obviamente es mas explicita en cuanto al comportamiento cabrón de este ex reo violador de niñas que en su cautiverio, no solo aprendió leyes, sino también planeó sigilosa y meticulosamente su venganza en contra de su abogado defensor y su familia.
Entre su agenda se encontraban matar al perro, seducir a la hija, violar a la amante y a la esposa y matar al abogado y, aunque pudo conseguir algunas, nada como ver al hijo de puta este sentado en la barda mientras los fuegos pirotécnicos sirven como telón de lo que está por venírseles al Bowden y familia: un hostigamiento del más alto calibre a cargo de un inteligente y muy enojado Max Cady ¿Moraleja? Nunca hacer encabritar a un hijo de puta con más IQ que tú.
Tommy DeVito (Joe Pesci) en Goodfellas (Scorsese, 1990)
Ser un mafioso también incrementa las posibilidades de ser un gran hijo de puta, sin embargo, puedes combinar tu abominable existencia siendo también carismático, aún cuando tu humor sea el más negro y pesado del condenado mundo. Estas dos peculiaridades son englobadas a la perfección por este gánster chaparro de acento y tono de voz extraños que compensa su falta de estatura con actividades nada graciosas y que quizá lo haga el mejor hijo de puta de esta lista (Si no pregúntenle al pobre de Spider)
Pesci le hizo los honores a este pedazo de obra maestra de Scorsese, llevándose el Oscar a casa e inmortalizando a su personaje tras una noche de Oscar que será recordada debido a que entre los votantes nunca se había visto tantos hijos de puta reunidos para darle la estatuilla a otro de su especie llamado Kevin Costner ¡Malditos hijos de mil putas!
Ahora sí que están servidos estimados cinéfilos, y no queda más que agradecerles su participación en Cinescopia y en este peculiar post ¿Faltaron más?

Briony que hija de puta tan mas grande, hechar a perder la vida de su hermana y su novio solo por sus suposiciones y encima al final decirte que todo lo invento ella como redencion, aunque insisto que ahi hay una tercer ficha, no recuerdo como se llama ese personaje de la pelirroja que desde el principio sabia quien le metio mano y no dijo nada.
El Cap. Vidal y Tom Berenger que grandes hijos de puta.
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Sorry no los lei todos porque tiene spoilers.
pero apunte algunos que para darle seguimiento a esta lista
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Joe Pesci es un extraordinario actor, que últimamente ha estado desaparecido, es una pena…. ¡que regrese! y sea mas hijo de puta xD
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Después de recordar tantos hijos de puta juntos, no sé si esta noche pueda dormir.
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No se si este en lo correcto pero siento que hay una variante de un hijo de puta que te hace querer estar con ese hijoeputa, por ejemplo Han Solo, innegable que lo es, pero es tan diferente que hasta soñamos con ser iguales de que el… no?
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Ahhh bueno jajaja, no creo que Han Solo se aun hijo de puta, mas bien es un oportunista muy carismatico y como el se dice asi mismo: un truhán. Saludos!
Acabo de entender que quise decir, los antiheroes tienen un pequeño hijito de puta dentro, pero al final son eso, antiheroes
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Lamentablemente no pude participar cuando se estaba gestando este Top 20, pero ahora ya tengo mi aportación, propongo al hijo de puta de Lil Mago de Sin nombre (2009), maldito Mara Salvatrucha, siempre yendo por sus intereses y los de la banda, pero imponiéndose y sembrando miedo entre sus integrantes, un autentico cabrón, y aunque le falto estar vivo un poco mas en la película, su muerte fue satisfactoria y su legado siguió.
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Muy buen hijo de puta mi estimado, y de hecho poco conocido, no se me awuite que siempre los comentarios son bien recibidos. Un honor! Saludos