Los últimos cristeros. Fotografía que cubre carencias

El martes me fusilan
A las 6 de la mañana.
Por creer en Dios eterno
Y en la gran Guadalupana.

 

La guerra cristera es uno de los momentos históricos más complejos de la historia mexicana. Refleja la pugna de ideologías entre dos de las instituciones más polémicas de la historia de la humanidad: el estado y la iglesia. Y como dirían por ahí “ni a quien irle”.

Matías Meyer director franco mexicano presenta la película Los últimos cristeros (2001) dotándola de un lenguaje más estilístico, como un ejercicio visual con el objetivo de mostrar un periodo postguerra y enfocándose en el lado humano de los protagonistas. La película está basada en la novela Rescoldo, los últimos cristeros, de Antonio Estrada, con guión de Israel Cárdenas, y la asesoría histórica de Jean Meyer, especialista en la Guerra Cristera en México.

Uno pensaría que al abordar una temática como la guerra cristera llena de agujeros, manipulaciones y tintes poco esclarecedores, el cineasta optaría por manejar un discurso particular para lograr que la película sea un punto de mensaje mas allá de ser una obra fílmica; sin embargo, conforme transcurre el film (con dificultad debido a su estructura poco convencional y del manejo del tiempo cinematográfico de manera narrativa visual) el espectador se va centrando en los aspectos sensoriales que la cámara capta conforme los paisajes y locaciones juegan un papel importante, en compañía de los contrastes que los protagonistas asumen de manera también actoral y sin muchos o casi nulos diálogos.

Si bien, la película no es un gran aporte al mal llamado cine de “autor” o a la muy pobre producción fílmica comercial mexicana, lo más destacado de la cinta, es la fotografía que resalta tanto en los paisajes de la sierra de Jalisco (donde gran parte del film fue filmada) como en las escenas de noche, que tratan de recrear ese México rural estancado en las historias del realismo mágico, que aun se presenta en las afueras de las grandes urbes del México “moderno”.

Más allá de los reconocimientos en los festivales nacionales como extranjeros (un problema en el cine mexicano actual) el espectador promedio saldrá un poco defraudado si va con la idea de tratar de entender o remembrar, el periodo histórico que se aborda en la película. Siendo un poco estrictos y haciendo un meta análisis del producto fílmico, el director intenta presentar una visión parcial del fenómeno (basta ver el discurso fuera de contexto del inicio de la cinta o los canticos folklóricos tomados como himnos de los involucrados) que logra frenar y solo presenta de manera velada la posición humana y mártir de sus protagonistas.

Sin caer en excesos baratos, chapucerias y manipulaciones como en la Cristiada (2012) que no he visto y que no perderé mi tiempo en verla,  Meyer decide de manera objetiva, el ser un  narrador de la cámara y enfocarse en planos largos y contrapicados para dotar al relato de belleza visual, con todos los beneficios y problemas que esto conlleva.

Si usted quiere ver una visión parcial de la guerra en donde la iglesia azuzo a miles de personas para defender la ignorancia y superstición, esta no es la película. O si por el contrario, usted quiere ver el estado voraz y extremista, en donde su población nunca es protegida y respetada (soldados y pobres en general), tampoco esta es la cinta indicada. Por el contrario, si usted es un amante de las películas de “autor” y esta de buenas como para dejar un lado el cine comercial (bastante pobre en estos meses) apuéstele a esta opción, que de seguro será mejor alternativa en comparación del “cine” mexicano comercial.

Sobre el Autor

Soy lo que escribo. Ya realicé la Prueba Voight-Kampff, y pasé. Cursé un diplomado en historia y análisis de cine. Cinéfilo de corazón, guionista, crítico políticamente incorrecto. Amante del buen rock. And all this science I don't understand It's just my job five days a week. Visitame: http://thetimeisgone.blogspot.com/

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