TOP 20: Las mejores películas con acción y no “de acción” (2 de 3)

Como un grato simbionte, en la primer parte de este TOP vimos como la acción en contadas ocasiones suele cooperar con atractivos aspectos visuales que el género inmiscuido acoge, dándole a esa serie de explosivos, peleas y/o persecuciones un rico contenido argumental en donde se pueda cimentar.

Así, el ambiente está preparado para que surja la eterna figura del héroe de acción, ente y elemento mediático que a través de un tratamiento interesante puede alcanzar resultados legendarios; ya lo vimos en especial con John Rambo y Ethan Hunt, sin embargo, estos dos han visto su fama decrecer, por un lado gracias a un serial de absurdas secuelas o bien, simplemente por el nulo carisma de su intérprete (Tom Cruise). En esta segunda parte peculiarmente veremos esta figura en casi todas las inclusiones, explotada por tramas de alto contenido protagónico y en las que gracias también a una hábil y bien estructurada historia, algunos de ellos han visto su legado despegar y/o trascender a través de la cultura pop.

Un recurso por demás necesario en esta comunión fílmica (que llegarán a su clímax en la tercera parte con los mejores ejemplos) que aquí se hace presente en forma de un ex agente de la CIA sumamente encabronado, un espía al servicio de su majestad todo renovado, policías y ladrones que juegan al surf, un guerrero apocalíptico que entiende el problema de la alta de precios en la gasolina, un agente secreto del gobierno amnésico que buscar destruir todo su pasado, un tieso y futurista policía con justiciero software incluido y hasta un doctor mas habilidoso que el mismo Indiana Jones. Pasemos a los siguientes 7 lugares

 

14. Taken (Pierre Morel, 2008)

Sencillo, unos cabrones terroristas secuestran a la hija de un ex agente de la CIA ¡El error más grande su vida! Pues resulta que ese agente es ni más ni menos que el Maestro Jedi de Obi Wan y el Maestro Ninja de Batman. Una cinta que rápidamente se ha posicionado como un icono de la cultura pop en gran parte gracias a un diálogo amenazante al teléfono y el actuar de un sensacional Liam Neeson, al cual parece que en los últimos años el subgénero le ha venido muy bien para sobrellevar el acaecimiento de su esposa. Neeson surge como un héroe de acción casi de la nada aportando a su personaje ese matiz dramático necesario para dar credibilidad a una historia que se narra sola gracias a que el novato director sabe que el histrión “Es el macho alpha” a seguir sin ninguna pretensión argumental  y directo al desarrollo violento que lógicamente se desata hasta su favorable (cinematográficamente hablando) conclusión.

Un thriller maduro con buena dosis de misterio y suspenso que desgraciada o agraciadamente (El tiempo dirá) verá su excesiva corrida comercial con una ya rumoreada tercera (La reciente, aunque nada mal, no alcanza la notoriedad de su original), con vías a sufrir de síndrome “Stallone”.

El momento: Admitámoslo, si alguien a habla a nuestra casa amenazándonos al estilo de Neeson, lo más coherente sería meterse un balazo en la cabeza ¡No hay escapatoria ni esperanza para los malvados! La fuerza está con él y con ese diálogo ya cautivo por los amantes del subgénero, siendo las andanzas solo justo cumplimiento de la promesa.

 

13. Casino Royale (Martin Campbell, 2006)

De todas las peripecias de Bond, James Bond, es esta primera entrega de su reinvención la mas virtuosa en todo aspecto, la cual resalta de entre todas sus aventuras gracias a un personaje que por fin cuenta con tridimensionalidad, sacándolo del molde aburrido, egocéntrico y sin trasfondo en el que se encontraba (Carismático si, pero burdo y fantasioso). Pese a las amenazas de boicot por parte de los fans enajenados con el agente del MI6, Daniel Craig sin duda otorga al personaje más humanidad, haciéndolo vulnerable no solo a las armas y a las situaciones de peligro, sino también a las emociones y sentimientos que enfrenta en esta cronológica primera misión.

Los responsables del personaje comprenden que hay otro espía en la ciudad llamado Bourne, Jason Bourne, el cual con su realismo e impecable desarrollo narrativo estaba dejando sin chamba al espía que nunca se le ensucia el traje, por lógica, Bond regresaría con nuevos bríos de la mano directriz de Campbell con secuencias de acción espectaculares, un tratamiento más sobrio y un Bond definitivamente mas creíble.

El momento: En la función que desempeña como un thriller “de espionaje”, debía haber cierta dosis y cohesión dramática y de suspenso que justificará el desarrollo, por lo tanto la escena del desfibrilador resulta ser de adrenalina pura, mostrándonos por primer vez a un espía asesinable. Todos los momentos dentro del Casino Royale cuentan con mención honorífica.

 

12. Point Break (Kathryn Bigelow, 1991)

Si algún director es poseedor de una impresionante testosterona, esa es La Bigelow, que no solo irradia belleza y presencia, sino también calidad narrativa al servicio de historias con digerible y ágilmente dirigida acción, la cual ve su tope en este thriller plenamente palomero y predecible que opta por un ambiente nada explotado (en aquel tiempo) y que se soporta en secuencias de gran culto entre el subgénero que sobrepasan y esconden las obvias carencias de las caras de tabique de Keanu Reeves y el ya difunto Patrick Swayze.

La virtud del film es posicionarse como un obligado ejemplo del rubro gracias a la habilidad y pericia de Bigelow para transmitir tensión y suspenso en cada una de sus explosivas secuencias, que se adhieren a una entretenida y bien desarrollada trama que incluso, hace lucir a un trío de actores zopencos muy limitados que son usados también con fines comerciales para las féminas ¡Tenía que ser mujer al fin y al cabo! Pero una estupenda directora que, junto con McTiernam , quizá sean los padres del subgénero en su forma más pura, haciendo casi de lado la base argumental y entregando buenas cuentas a la historia del agregado.

El momento: Si de persecuciones a pie se hablan en el cine, la corretiza que le pone Keanu Reeves a su compadre surfista enmascarado es de antología, quizá siendo la mejor secuencia de este tipo en la historia del cine, cortesía de una mujer que entiende la adrenalina que fluye por las venas de los hombres ¡Esa belleza era mucho para ti Cameron!

 

11. Mad Max 2: The Road Warrior (George Miller, 1981)

Gibson profetizaba su inminente caída a la demencia, pues además de ingresar a un policía suicida en la primer etapa del ranking, también se encarga de posicionar a un literal “loco” como uno de las principales figurillas de acción del cine, un apocalíptico guerrero que después de perder a su familia intenta sobrevivir en un mundo dominado por el caos con un solo objetivo, preservar la gasolina para su infinito viaje errante en las carreteras australianas. Miller logra comunicar de manera excelsa un mundo utópico y decadente, donde unos colonos luchan por su vida en contra de una sanguinaria pandilla motorizada en el desierto; ahí es donde entra Max, una especie de mercenario totalmente fuera de la zona de confort en la que conoceríamos después a Gibson.

Un film lleno de violencia y acción remitida a persecuciones vertiginosas con varios elementos narrativos que destacan en una solitaria y sombría ambientación de arena y asfalto, como por ejemplo, la angustiosa carencia de cartuchos dentro de una escopeta sencillamente mitológica en el cine, servida a una perfecta comunión entre la ficción especulativa, la violencia estética y la acción. Una cinta indispensable.

El momento: La persecución final, vibrantes 20 minutos (el film dura apenas 90) donde Max intenta esquivar una oleada salvaje de motores en busca de preservar una gasolina que al final no existe. El ritmo impreso por Miller es magistral y verdadera causa de ansiedad, ya que Max es un héroe que podría morir justificada y/o sorpresivamente.

 

10. The Fugitive (Andrew Davis, 1993)

Un sobrio, trepidante y estupendamente dirigido thriller en el que Han Solo, perdón, Indiana Jones, perdón, Jack Ryan, perdón… Harrison Ford entrega una de sus mejores actuaciones en la piel del Dr. Richard Kimble, el fugitivo mencionado que intenta recobrar su libertad y credibilidad después de ser inculpado injustamente de la muerte de su esposa debido a un complot farmacéutico. El ritmo impreso por Davis es de cátedra para la combinación del género, otorgando desde todos los ángulos y todas los actos de su trama la relevancia requerida para que una persecución de más de dos horas se desarrolle con gran solvencia.

Sin embargo, mucho del éxito y renombre de la cinta se debe también a la actuación de un Tommy Lee Jones excelso, en el papel del agente cazador del FBI, un personaje carismático que terminó no solo robándose el film, sino también el Oscar a la mejor actuación de reparto de 1993. The Fugitive es un ejemplo claro de cómo muchos de los clichés del subgénero pueden ser sacrificados en pro de una trama inteligente, pero teniendo siempre en cuenta las complacencias que el rubro requiere para sus agiles secuencias de acción.

El momento: El escabullimiento que se da del interior del edificio de policías hacia el desfile de San Patricio, mezclando el suspenso y la acción de manera eficiente y teniendo esos gratos y escasos momentos de interacción entre cazador y fugitivo. Si nos ponemos exigentes, solo le faltó a Harrison regresar por su sombrero o látigo cuando se le estaba cerrando la puerta automática.

 

9. The Bourne Supremacy & The Bourne Ultimatum (Paul Greengrass, 2004 y 2007)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Segundo empate en este ranking para una dupla de films que definitivamente se deben apreciar como uno, pues así el personaje de Jason Bourne alcanza su supremacía a través de su ultimátum (Además que la última comienza exactamente en  secuencia final de la segunda). Ya habíamos previamente hablado y desmenuzado todos los elementos de esta saga en el especial de Jason Bourne, sin embargo, no está de más mencionar el efecto de una saga brillante en la cultura del espionaje cinematográfico que también fue responsable directo de la renovación de James Bond.

A través de la excelente estructuración narrativa y la tridimensionalidad de todos sus implicados, Greengrass y Matt Damon cumplen toda la expectativa para que el serial ya sea un remanente a la para el cine espionaje y en el “de acción”. El libreto alejado, pero basado en todos los elementos inculcados por el autor Robert Ludlum, prevalecen gracias al realismo con el que el director aborda su historia, amedrentando su compleja red de conspiración y la venganza personal de Bourne con secuencias ya legendarias. En resumen, seamos sinceros, Jason Bourne le patea el trasero tres veces a Tom Cruise y dos a Bond en todas sus facetas.

El momento en Supremacy: La persecución automovilística es incomparable, una de las mejores en el cine y que ve su conclusión en un túnel a muy alta velocidad, a muy alta adrenalina y a una imprescindible dirección de Greengrass, el cual usa tan explosiva secuencia de acción como preámbulo para la expiación de su personaje.

El momento en Ultimatum: La pelea cuerpo a cuerpo en Tangier es impresionante; nuevamente Greengrass hace uso de su cámara en mano para capturar toda la acción, explosividad y realismo en cada golpe de Bourne y su nuevo atacante. Aunque el ultimátum recurre más a la acción pura que al complot ya previamente descifrado desde su antecesora, es también la que contiene el clímax de la serie con el personaje a punto de recobrar su identidad.

 

8. Robocop (Paul Verhoeven, 1987)

Perfecta unión entre el género SF con la acción en una de sus mejores épocas y de la mano de un director visionario, peculiarmente sádico y estéticamente magistral. Robocop es una cinta esencial para entender la filmografía de aquella década y el estilo de Verhoeven, que utiliza recursos visuales extremadamente explícitos que denotan a un autor que no teme mostrar su visión sobre la violencia y el manejo de los sistemas gubernamentales y medios de comunicación, los cuales se encuentran presentes en esta obra a la que también embellece con secuencias de acción necesarias para su posterior ícono.

Lo vital del relato es la inminente sensación de la realidad, cuando un policía cibernético se encarga de limpiar las calles de una red criminal que comienza en la calles y se extienden hasta las altas esferas corporativas, el terror por la decadencia es creíble y se hace tangible. Las actuaciones son exactas, siendo el protagónico perfectamente definido desde antes, durante y después de su transformación; sin duda un gran ejercicio de gran valía visual que ve sus mejores momentos en el actuar de un policía de lento caminar, directo al hablar y de preciso disparo

El momento: Robocop irrumpe en un almacén lleno de malvados gánsteres que se resisten al arresto ¡Bastardos infelices! El cyber policía se encargará de ellos, pero ¡Esperen! Recuerdo a un asistente de villano derritiéndose en ácido para luego ser atropellado y despedazado por un camión en el enfrentamiento final ¡Eres grande Verhoeven!

 

Estamos a punto de conocer a los primeros 7 lugares, pero por el momento están cordialmente invitados a expresarse de la manera que gusten sobre estas posiciones (Recuerden que el cazarrecompensas recibe comentarios, opiniones y rayadas de madre con el mismo gusto de siempre) ¡Hagan sus apuestas! ¿Quiénes estarán en los primeros lugares? ¿Quiénes han faltado? ¿Será Bigelow tan explosiva en la intimidad como lo en sus películas? ¿El remake de Robocop será una insufrible e innecesaria vasca? 

Sobre el Autor

Ente veraz y directo creado por un individuo Licenciado en Mercadotecnia y Relaciones Comerciales que siempre anda preocupado por el apoyo y fomento del arte y la cultura de Jalisco. Productor, director y guionista en varios proyectos. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Sigueme en twitter @El_Fett

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