Las 5 Mejores Películas de Audrey Hepburn

Una de las cosas más maravillosas del cine es esa posibilidad que te da de soñar, precisamente porque representa fantasías que si bien algunas veces anhelamos, elevan la imaginación a límites insospechados cuando eres capaz de dejarte llevar por la magia y las emociones que cada personaje intenta transmitir, aunado a la singular esencia que cada actor posee y por supuesto, impregna en su papel.

Cuando hablamos de esta actriz en particular, se puede resaltar su encanto natural para cautivar, poseedora de una belleza única que se define en una mirada tan inocente como seductora y una sonrisa simpáticamente encantadora que nos envuelve en cada uno de los personajes que interpreta. Describir a Audrey Hepburn es sinónimo de estilo, elegancia y de un concepto de diva que se encuentra en extinción en nuestros días, razón más que suficiente para rememorarla con un modesto top 5 de sus mejores películas, imprescindibles para cualquiera que guste conocer eso que comúnmente se nombra como “cine clásico” y toda la fascinación que involucra un mundo del cine diferente al de nuestros días, pero único.

 

Bonus. Wait Until Dark (Terence Young, 1967)

Una película de suspenso de 1967 en la que Hepburn encarna a una inocente chica ciega de nombre Suzy Hendrix, que por azares del destino se ve involucrada involuntariamente en un lío que incluye una muñeca con droga dentro, la cual se encuentra en su departamento y será motivo de búsqueda por un grupo de criminales que querrán hacerse de ella a toda costa, dando pasos a momentos de tensión entre los personajes. Una cinta que presume gran parte de su esencia hacia la etapa final de la misma, poseedora de los más intensos momentos de suspenso en estas secuencias  que bien pueden ser adoptados como elementos de un filme de terror. Sin duda un papel que significó un reto para la actriz y en la que la vemos en una faceta la cual no acostumbraba, ya hacia el final de su carrera. Coprotagoniza Alan Arkin, cuando estaba lejos de convertirse en un abuelo pervertido y drogadicto.

 

5. Charade (Stanley Donen, 1963)

Charada, en su título en español, un clásico de suspenso y comedia protagonizado por Audrey Hepburn y coprotagonizado por otro grande icono de la época, el siempre caballero Cary Grant, sinónimo de masculinidad y galantería de los tiempos. La cinta nos cuenta la historia de la viuda Regina Lampert, cuyo esposo muere bajo sospechosas circunstancias dejándole al parecer, una enorme cantidad de dinero a ella, pero del cual se desconoce el paradero. Será esta suma de capital la de la discordia, ya que pertenece al gobierno y al mismo tiempo es buscada por 3 criminales que en un pasado eran cómplices del difunto, llevando esto a una ‘charada’ por descubrir entre tantas situaciones confusas que se van dando a lo largo del filme, confundiendo tanto a los protagonistas como al espectador. Todo esto con un toque peculiar de comedia protagonizado con la naturalidad de Audrey interpretando a una chica más madura en comparación con sus primeros filmes, al lado de un nada inocente Grant.

 

4. How to steal a million (William Wyler, 1966)

Una comedia romántica de los 60’s que tiene mi especial gusto por la química tan singular que demuestra la pareja protagonista, Audrey como la astuta y seductora Nicole, hija de un hombre que se ha hecho famoso por coleccionar piezas artísticas, entre ellas la escultura de Venus de Cellini, la cual presta a un museo de la ciudad para su exhibición. Pero lo que no saben en el museo es que esta obra es falsa por lo que Nicole se verá en la necesidad de robar la pieza antes de que sea expuesta a una prueba de autenticidad en donde se descubra el plagio, por lo que acudirá a los servicios de un ingenioso ladrón que conoció días antes, Simon Demott, encarnado por Peter O’Toole. Y es precisamente el carisma de O’Toole junto con la empatía que demuestra con Hepburn lo que hacen este filme tan ameno y disfrutable, nos envuelven en una serie de situaciones hilarantes que convierten esta cinta en un clásico entre las comedias románticas, demostrando que el romance no tiene por qué ser siempre soso.

 

3. My Fair Lady (George Cukor, 1964)

Un musical con múltiples galardones que es precisamente la adaptación de una obra de teatro con el mismo nombre. Un filme muy atractivo en todos los sentidos cinematográficos que nos cuenta la historia de Eliza Doolittle (Audrey Hepburn), una chica de los barrios bajos de Londres cuya pronunciación del inglés es muy pobre y vulgar, quien incómodamente conoce a Henry Higgins, un soberbio profesor de fonética (Rex Harrison) que critica su peculiar acento; pero que, arrogantemente, terminará enseñando a la inocente joven a hablar y comportarse correctamente, asegurando que será capaz de hacerla pasar por una dama de sociedad frente a un importante baile que se realizará en unos meses. Bellas piezas musicales como ‘Wouldn’t it be loverly?’, ‘With a Little bit of luck’ y  ‘On the street where you live’ son algunas de las que amenizan este armonioso filme que nos demuestra que los lazos entre las personas a veces suceden sin darnos cuenta y sin que queramos aceptarlos. Para dejarse envolver con la magia de los verdaderos musicales.

 

2. Roman Holiday (William Wyler, 1953)

Historias de princesas hay muchas, pero pocas que realmente encanten por su frescura e ingenio. Este es uno de esos claros ejemplos en los que una película de romance resalta por un toque tan grato de carisma como el que le aporta la protagonista, que en ese entonces contaba con poco más de 20 años y este era su primer papel importante, mismo que le valió su único premio de La Academia a Mejor Actriz en su carrera. Con el ya consolidado actor Gregory Peck como coprotagonista, Roman Holiday cautiva con la historia de la princesa Anna, que de visita en Roma, decide escaparse de la monotonía de la que se siente presa como parte de la realeza. Vagando una noche por la ciudad, se queda dormida en una banca y es acogida por un hombre que la lleva a su casa. Éste resulta ser un periodista que al enterarse de la identidad de la chica, decide ganarse una fuerte cantidad de dinero a cambio de unas fotografías de ella, por lo que se volverá su fiel cómplice en sus aventuras por la capital italiana.

 

1. Breakfast at Tiffany’s (Blake Edwards, 1961)

Nueva York es el lugar ideal para un romance y esta cinta lo demuestra. Holly Golightly es una chica extrovertida que vive los días dándosela de socialité y ganando unos cuantos dólares como dama de compañía de un presidiario. Su vida cambia cuando conoce a su nuevo vecino, Paul Varjack (George Peppard) un aspirante a escritor que es mantenido por una mujer mayor la cual es su amante, ¿arriesgada combinación? La película más emblemática de la actriz y su papel más popularmente conocido probablemente se daba a la excentricidad de la cual es protagonista la chica, junto a esto, claro, la muy particular historia de amor que se da entre la pareja que se ve envuelta en situaciones por demás divertidas y exóticas que hacen soñar que se puede vivir eso un día cualquiera en Nueva York. Súmele a eso una joyita de canción como lo es Moon River y ¡BAM! tenemos una imperdible ;).

 

Siento que me quedo corta siempre que trato de describir la carrera de esta carismática actriz que claramente admiro, el icono que representa lo pueden presumir pocas, no solo bella y encantadora, sino también una intérprete nada mediocre, aplicando siempre a cada rol que desempeñaba, su inigualable encanto y estilo. Definitivamente algo que no cualquiera puede presumir en nuestros días. 

Nothing is impossible, the word itself says ‘I’m possible’!

-Audrey Hepburn.

Etiquetas:  

Acerca del autor

Kim Tobias   @kimm_tobias   behance.net/kimtobias

Nacida en la era equivocada. Enamorada del cine clásico y los guiones astutos. También odio los finales felices... ["La estimulación visual es la razón del cine. De otra manera podríamos simplemente apagar las luces y llamarlo radio" R.A.]


1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*