Las 10 Mejores Películas de Al Pacino

Sonny, como lo llamaban sus amigos, descendía de una familia 100% italiana de la comuna Corleone de la isla de Sicilia ¿su destino como el padrino y uno de los mejores actores en la historia ya estaba fijado desde su nacimiento y su infancia en El Bronx? Aunque al principio ese chico de 9 años, fumador de cannabis, bebedor y famoso por su furia en las peleas callejeras quería ser beisbolista, rápidamente durante su adolescencia fijo el interés en la actuación, abandonando la escuela y trabajando como mensajero, camarero y portero para costearse su formación histriónica.

Aunque sus ganas de ser actor lo llevaron a vagabundear y dormir en la calle tras la muerte de su madre y abuelo, Pacino encontró una pequeña cabida en varios circuiros de teatro a finales de los 60, mismos que le permitieron encausar su ímpetu y convertirse en uno de los actores más relevantes del telón hasta su llegada a Broadway en 1969, mismo año donde también participaría en su primer film y firmaría un contrato con una agencia fílmica (gracias a su representante, Martin Bregman, a quién el mismo Pacino le dedica toda su carrera) para que en 1971 y a raíz de su actuación en The Panic in Needle Park, llamara la atención de Francis Ford Coppola… el resto es historia, y una de las más grandes en el mundo del cine.

Con un poco más de 5 décadas de carrera, 61 créditos y otros 50 premios que incluyen 1 Oscar, 5 Globos, 2 Emmys, 1 BAFTA y 2 reconocimientos del Festival de Venecia, Al Pacino cumplió el psado sábado 80 años, mismos que aquí celebramos con sus 10 Mejores Películas.

 

Bonus – Heat (Michael Mann, 1995)

24 años de que Scorsese los juntara en Netflix, Pacino y De Niro en su tercer aire noventero ejecutaron una de las mejores cintas de acción y thrillers policíacos por excelencia. Si bien el trepidante ritmo y suspenso impreso por Mann es equiparable a la ráfaga de balazos incesantes en aquella legendaria secuencia del robo al banco, es gracias a la madurez y química actoral entre estos dos aún gigantes de la actuación que la película pudo sobresalir como uno de los pilares del subgénero. Todo se puede discutir con un cafecito (en otra de las escenas tan aplaudidas como cuestionadas del film), pero la realidad es que Heat entra en bonus para Al debido a que De Niro en aquella ocasión le gana por varios pelos el duelo actoral, cosa que revertiría 24 años después.

 

10 – Scarface (Brian De Palma, 1983)

Mentiría si digo que tanto la película como su actuación me llenan del todo, pues mientras el ritmo de De Palma me parece aletargado y por varios momentos redundante, la actuación de Pacino aunque un poco caricaturesca y forzada por la misma naturaleza del film, es lo que en realidad mantiene a flote toda esta violenta oda gansteril, por supuesto llevándola hasta el misticismo por su muy conocida secuencia clímax – final, donde Pacino aprovecha dicho lucimiento con su ya conocida intensidad. Tanto por su poder mediático como por un Al capaz de proveer a cada momento de un rasgo, gesto, puchero, salto, violencia o diálogo nuevo a su Montana, me parece que vale la pena mencionarla, sin embargo en su asociación con De Palma tendrían que pasar 10 años para ver la evolución correcta y madura de este mismo cuento.

 

9 – Serpico (Sidney Lumet, 1973)

Clásico policíaco que permitiría a Pacino, entre sus dos padrinos, confirmarse como uno de los histriones del momento al presentar un registro totalmente distinto al pre y post Corleone. Una gran y también olvidada historia de corrupción, Lumet no solo intima de manera cruda con la compleja estructuración de su agraviado héroe, sino también con el fracturado sistema anti criminal en una radiografía distinguida por su realismo para la época, y de la que Al sabrá  sacar partido en esta primera y perfecta comunión con otro de sus primeros tutores fílmicos (Globo de oro incluido). Serpico no solo es una extensión de la integridad afectada por la suciedad (retratada tanto estética como narrativamente), sino que también y fiel a su pesimista pero realista estilo, lo hace víctima del sistema hacia un final alejado de toda moralina aleccionadora.

 

8 – The Insider (Michael Mann, 1999)

Obra a la cual su servidor le guarda un cariño especial, pues apenas con 13 años de edad recuerdo haberla visto en el cine en compañía de mi madre; obviamente en aquel momento no comprendí del todo la complejidad de su relato, pero con el tiempo pude distinguirla como una de las más grandes películas sobre investigación periodística en la historia en la que también significa la obra más madura de Mann y una cátedra de madurez actoral de Pacino, el cual se sirve de un papel que le ayuda con brillantez a darse una salida de su área gansteril – policíaca de confort. No estoy exagerando cuando les digo que esta excelente cinta incluso debería tener mayor respeto que Todos los hombres del presidente,  comenzando por una comparación actoral, donde Redford -Hoffman no tienen oportunidad contra este Pacino – Crowe

 

7 – The Irishman (Martin Scorsese, 2019)

La química entre Pacino – Pesci, Pacino – De Niro y Pacino – quién sea, es en donde realmente reside el testamento gansteril de Martin Scorsese, un común denominador que no solo le da a Al la revancha del duelo con su compadre Robert a 24 años de Heat, sino que también consolida varios de sus métodos y registros dramáticos en pro de un personaje tan carismático como complejo. Cualquiera que sea seguidor de la carrera de Pacino, notará que en su Hoffa reside algo de la templanza de su Corleone, de su desbordado coronel ganador del Oscar o incluso de su pacificad ante el caos de los personajes que interpretó bajo las ordenes de Lumet. Algunos dicen que Pesci, pero la realidad es que fue Pacino quien además de Scorsese, sacó más provecho de este film dejando también su testamento

 

6 – Dick Tracy (Warren Beatty, 1990)

En uno de los primeros esbozos del cine de superheroés, Pacino se ganaría una nominación al Oscar como mejor actor de reparto por uno de los villanos de historietas más carismáticos y explosivos del subgénero gracias a su capacidad por caricaturizarse y/o exagerar ciertos registros, habilidad que controla de maravilla y que a diferencia de por ejemplo, su Montana, aquí toman un mejor sentido entre lo colorido de este peculiar y gran noir. Con esta Pacino iniciaría la segunda mejor década de su carrera, viniendo de unos 80’s no tan agraciados y que lo habían encasillado, permitiéndose a través de Big Boy mostrar otra faceta de su histrionismo a pesar de seguir un poco enclaustrado en el tema gansteril. Proveyendo de oscuridad y madurez actoral a la cinta, la escena del ensayo con Madonna y las demás chicas resume este pequeño gran trabajo.

 

5 –  Carlito’s Way (Brian De Palma, 1993)

La evolución de Scarface dentro de la comunión de De Palma y Pacino se daría con este relato simplista, pero de gran contexto psicológico hacía la figura del traficante: un Pacino que con narración incluida, va teniendo una regresión expiatoria tras la salida de la cárcel y su afán por recuperar la vida y el amor alejados del crimen. La química con Sean Penn y la olvidada Penelope Anne Miller ayudan, pero quien surte el gran efecto empático es el veterano actor en lo que de nuevo es una faceta distinta de un personaje ya recurrente. A diferencia de Scarface, el camino de Carlito es provisto de un ritmo y un guion que no pierde el tiempo en otras tangentes, lo que logrará ese efecto tan reconocido de tristeza y confort al ver a Carlito fundirse con la melodía de Joe Cocker, un toque audiovisual hermoso que también deja claro el tono romántico impreso a lo largo del film

 

4 – Dog Day Afternoon (Sidney Lumet, 1975)

La mejor de Lumet, llena de humor negro y sátira hacia el cuarto poder debido a la estupidez de sus dos antihéroes: Al y John Cazale, ambos en estado de gloria. El fallido robo a un banco, un tremendo macguffin, es el detonante para contextualizar el poder que ejercen los medios y la trasgresión de los hechos a partir del enfrentamiento policial con este par de pintorescos personajes y sus rehenes. Feminismo, homosexualidad, discurso político y social, comedia accidentada y un acercamiento al neorrealismo con pesimista final incluido, la “tarde de perros” se acomoda de maravilla tanto al histrionismo desbordado de Al, como a su mesura y gran tenacidad dramática, siendo equilibrio y punta de lanza para un relato complejo y adelantado a su época, y donde de nuevo se siente cómodo y muy veraz al interpretar a otro personaje de la comunidad LGBT.

 

3 – Scent of a Woman (Martin Brest, 1992)

El Oscar llegaría de manera irónica pero esperada (la fórmula “veterana estrella + enfermedad + motivación” nunca falla), en la forma de uno de sus pocos personajes ajenos a todo contexto “gansteril”, un coronel ciego que de repente se vuelve el tutor y guía de un “Robin” nerd con problemas universitarios. La cinta es tan disfrutable como mediocre, tan entrañable como pasadera, y por momentos tan intensa como dominguera, incluso encausando una innegable emotividad gracias a cierto tango y su secuencia final en el jurado estudiantil, mismas que le valieron el Oscar tanto de manera justa como compensatoria por años y años de excelencia actoral. Son ciertos rasgos exacerbados incluso los que dan el toque de gracia a este cautivador personaje, pero ya habrán notado que dicha maña es un guiño patentado del metodista actor.

 

2 – The Godfather (Francis Ford Coppola, 1972)

El relato “Breaking Bad” por excelencia, la fastuosa adaptación de sentido paternalista de Coppola se extiende fuera de la pantalla para abarcar el curioso caso de “como un actor en apenas su tercer película, puede lucir una actuación de primer nivel como esta”, gracias a la envidiable tutoría de Ford Coppola y por supuesto el apadrinamiento del mismo Marlon Brando. En esta primera parte vemos la conversión de Michael, de un idealista muchacho a un sanguinario y frío entre criminal “en el nombre del padre”, en ese resquebrajamiento psicológico que el personaje va experimentando a partir de su tutela circunstancial y accidental como el jefe de la familia Corleone. Los cimientos ya estaban ahí, el origen y sangre de Pacino; también su ímpetu y su naturaleza rebelde y violenta, así que solo hacía falta encausarla de la mejor y artística manera posible

 

1 – The Godfather Part II (Francis Ford Coppola, 1974)

El por qué las dos primeras partes de esta saga mantienen el mismo y excelso nivel radica precisamente en la diferenciación de roles y personalidades de Michael Corleone, aquí convertido en uno de los villanos más emblemáticos y escalofriantes que haya dado el cine, revestido y ahora contrapuesto con la naturaleza más caballerosa y/o ciertamente benevolente de su progenitor, en una especie de abordaje psicológico a la relación padre – hijo que se vuelve en un constante proveedor de trasfondo y estructura a este ruin e hijo de puta capo. No hay duda que este es el mejor papel de Pacino, preciso en todo momento, intenso, calculador, terrorífico, y que bajo el brillante tono de Coppola también se convierte en impredecible. La cereza en el pastel de esta joya NO es la narración alrededor de Fredo, sino la última escena, un recordatorio a manera de flashback de quién fue Michael Corleone

 

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


2 comentarios

  • Mi mejor pelicula: Tarde de Perros… cierto, El Padrino es mejor en conjunto que Tarde de Perros, pero Pacino tuvo en Tarde de Perros toooooda la cinta para lucirse y lo disfrutas tremendamente…, en las otras, es genial y lo adoras, pero te distraes cuando tienes de pronto a Marlon Brandon y, despues, a Robert de Niro opacandolo tremendamente… asi que me quedo con el Pacino que destilo una fuerte quimica con Cazale, ese que comete errores brutales en su asalto y que de pronto compra pizzas y le grita a la gente… ATTICAAAAA ATTICAAAAAAA!!!!

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    • Estimado fíjese que aquí estaré en desacuerdo con usted. Es cierto que Brando lo opaca, pero cuando lo deja solo da una cátedra el jovencito Pacino. Así mismo creo que en la parte 2 De Niro y Pacino presentan el mismo nivel actoral, incluso yo prefiriendo a Pacino. De acuerdo sin embargo en su apreciación con Tarde de Perros ¡ES TODA DE EL!

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