Las 10 Mejores Películas de Billy Wilder

Tal vez no haya otro guionista – director más equilibrado, versátil y versado tanto en el drama como la comedia que Billy Wilder, sin duda uno de los grandes símbolos, referencias e influencias fílmicas a través de la historia. Los estudiosos bien lo llaman el “narrador de la discrepancia”, título concebido a partir de un estilo basado en la minuciosa construcción de su(s) personaje(s), protagonistas que al sentirse cómodos(as) en cierta situación, son sorprendidos(as) por un hecho que dibuja otro cause dentro del argumento, por lo general de tintes dramáticos, y que permite tanto dentro de su drama y/o comedia, una serie de ironías que aportan complejidad y trasfondo tanto a los personajes como a una historia perfectamente hilada desde su introducción, y donde el espectador crea a partir de dicho estilo, una afinidad e inmediata empatía con el o los protagonistas.

Nacido en el antiguo imperio astro húngaro (ahora Polonia), su primer trabajo como cronista de periódicos en Cracovia, Viena y Berlín le permitió descubrir el cine, enamorándose inmediatamente de su lenguaje (como lo menciona en su biografía) al presenciar El Acorazado Potemkin de Eisenstein. Comenzaría a trabajar como guionista desde 1929, incluso experimentando las mieles de la dirección en Europa con su ópera prima “Curvas Peligrosas”, pero a mediados de los años 30 y con la llegada de Hitler, Wilder escaparía del viejo continente (su madre moriría en Auschwitz) para acomodarse en América en un departamento pasando hambre y la falta de oportunidades laborales junto a su compañero Peter Lorre. Poco a poco llegarían las oportunidades como guionista de la Paramount, siendo tomado bajo la batuta del también exiliado y célebre director alemán, Ernst Lubitsch, con quién colaboró en varios guiones.

Rápidamente su fama y leyenda crecería, pues para mediados de los 40 el ya consumado guionista vería ahora su entrada a los anales de los grandes directores “americanos”, primero con el noir, luego con el drama y finalmente afianzándose con la comedia y el romance para convertirse en una de las más grandes e indiscutibles leyendas del séptimo arte.

Wilder escribiría más de 80 títulos, y dirigiría 26 largometrajes hasta el momento de su retiro, en 1981 (moriría a una longeva edad de 95 años en el 2002). En esa carrera de 7 décadas, Wilder se haría de 7 Oscar, 3 Globos de Oro, 2 BAFTA, 1 Oso de Oro honorario de Berlín, el Gran premio del Festival de Cannes y dos reconocimientos de Venecia, de entre sus más de 50 premios.

Uno de los grandes maestros del cine, recordamos a Wilder con sus 10 Mejores Películas

 

10 – Ace in the Hole (1951) 

Alejado de su estilo cómico, Wilder ofrece aquí una de las obras más sustanciales y complejas en cuanto a la crítica periodística y de los medios se refiere (aunque el tono corporativo siempre sería uno de sus favoritos), una oda a la crueldad y egoísmo humano que en Douglas encontró el vehículo perfecto dada su anterior re visitación en dos papeles similares: el del alcohólico enamorado de su profesión y el del hombre sin remilgo en busca del éxito personal. Centrada en el periodismo amarillista y el poder de la media para controlar a las masas, el ejercicio se convierte en un formulario catedrático de como dicho efecto persiste aún con igual o mayor brutalidad, primero con la televisión y el boom publicitario y ahora con las redes sociales.

 

9 – Irma La Douce (1963) Por Edgar del Valle

Película estadunidense de 1963, dirigida por el gran Billy Wilder, que vuelve a reunir a Shirley MacLaine con Jack Lemmon, quienes habían trabajado con anterioridad en la película “El apartamento”.  Se trata de una divertida comedia romántica, que trata sobre el amor entre un gendarme y una prostituta y todos los enredos que se dan en torno a su relación sentimental, teniendo como marco la ciudad de París. La actriz se encuentra en una de sus mejores actorales y una muestra de ello es este maravilloso personaje que elabora de manera inmejorable de la mano de Wilder y con el acompañamiento de un estupendo Lemmon. Por este trabajo ganó un globo de oro y el premio Donatello como mejor actriz extranjera y una nominación a los premios BAFTA.

 

8 – Stalag 17 (1953)

Dos habilidades a resaltar de Wilder en su historia y que comulgan de manera perfecta en esta gran pero olvidada joya y tragicomedia bélica: la primera, la habilidad en crear los primeros esbozos de aquellos carismáticos “anti héroes”, tan empáticos como odiosos y que a través de sus “discrepancias”, eran alimentados psicológicamente por dicha serie de eventos perfectamente cimentados en sus guiones (posiblemente Wilder sea el más gran héroe y rival de los deus ex machina); la segunda, su gran  habilidad y química en la dirección de actores, consiguiendo nominaciones o premios para su club de ahijados(as), de entre los que destacaban Milland, Monroe, Hepburn, Laughton, Lemmon, Matthau, MacLaine, Curtis y por supuesto… Holden.

 

7 – Sabrina (1954)

Una de las comedias románticas más elegantemente actuadas y dirigidas, pero también injustamente olvidadas, Wilder se encuentra en completo dominio de su entorno y con la agilidad narrativa que lo caracteriza, para que el triple duelo actoral delante de la pantalla tome el mando en una de las químicas más deliciosas y divertidas de la época de oro. Aunque nadie compite con la presencia de una enorme Audrey Hepburn en todo su esplendor, es en encontronazo entre Bogart y Holden, donde este último se impone no solo por su mayor rango de versatilidad, sino también en porte y dominio dramático, estableciendo aquí tal vez el momento en el que Holden se empezaría a despegar de Bogart con un mucho mayor talento.

 

6 – The Lost Weekend (1945)

Una odisea de deconstrucción humana impactante y adelantada a su época, Wilder consigue un grado de realismo dramático ajeno y hasta extraño para un Hollywood naciente, donde proliferaban los riesgos (y por ende las joyas). Con una intensidad dramática que mantiene al relato en un grado de suspenso constante , Wilder y Ray Milland entregan uno de los relatos más honestos y brutales sobre el alcoholismo, y de cómo este puede destruir todo a su paso tal y como lo desarrolla esta avalancha de emociones sin concesiones moralistas. Como curiosidad, la cinta se llevaría el Gran Premio de Cannes (después Palma de Oro) en una ceremonia que incluyo tras la Guerra a otras 10 ganadoras, estrictamente siendo una de las 3 en la historia en lograr Oscar – Cannes (Marty y Parasite fueron las siguientes).

 

5 – Witness for the Prosecution (1957)

Un guion sumamente brillante (adaptación de la obra de Agatha Christie) para uno de los thrillers – noir más extraordinariamente cínicos en la historia. Las ironías de Wilder alcanzan quizá su punto máximo de inteligencia narrativa al tejer una tremenda telaraña de misterios frente a uno de los casos criminales más originales pero también mejor escondidos de todos los tiempos. El personaje de Power, un señuelo magnífico que engloba todo el arquetipo de aquellos “encantadores” anti héroes, es el contraste perfecto para la formidable e imponente presencia de la femme fatale Marlene Dietrich, química con la cual Wilder logra relucir su capacidad para concebir miradas y códigos que valen  más que mil palabras ¡Atentos(as) a todo! Este film debería ser examen para los(as) detectives.

 

4 – Sunset Blvd. (1950)

Sobre Holden, Wilder mencionó: “el actor ideal para cualquier película”. Aseveración al menos cierta a la hora de referirnos a su obra. Nuevamente estamos ante una espiral de auto destrucción artística, en definitiva objeto principal del estudio de su estilo y en donde Holden funge como esa pieza “discrepante” al encarnar nuevamente a ese adorable gañan (de tintes cómicos), cómodo en un primer plano, y que ve su suerte cambiar de manera progresiva frente a una ola dramática tan compleja como trágica. Así pues, dicho y accidental protagonista funge como el escalón o “banquito” para que en esta ocasión Swanson pise y se suba sobre él (analogía y recurso muy recurrente en su filmografía), dando como resultado uno de los mayores símbolos fílmicos de Hollywood.

 

3 – Double Indemnity (1944)

Si El Halcón Maltés fue la pionera, incuestionablemente a esta joya de Wilder se le deben varios de los elementos base (y que se mantienen al día de hoy) del cine negro. Una mayúscula obra maestra tanto en narrativa como estética, Wilder juega de mantera propositiva con el espectador al vincularlo con la historia y el crimen narrado por su propio culpable, un antihéroe que ve en su femme fatale la tentación definitiva para llevar a cabo un plan macabro que burlará al sistema policiaco y al corporativo, en esta ocasión centrado en una agencia de seguros en donde de manera magistral e juega a ser detectives. Barbra Stanwyck es tétrica y fría, pero sin duda son las presencias y carismas de MacMurray y G. Robinson los que proveen a esta historia de un suspenso y chispa constante que te mantienen interesado(a) y al borde del asiento durante 105 minutos

 

2 – Some Like It Hot (1959)

Utilizando el elemento criminal como un soberbio recurso macguffin, Wilder construirá una de las más adorables y sensuales bombas cómicas de la historia, una explosiva y vertiginosa odisea romántica que tuvo que necesitar de Wilder, el dominio dramático de Curtis y la gran capacidad humorística – actoral de Lemmon, para contener la belleza y carisma, pero también la incapacidad actoral y problemas emocionales de una radiante Marilyn Monroe. El resultado es imprescindible, regalando varios de los más grandes momentos y diálogos dentro de la comedia fílmica, incluyendo por supuesto uno de los más grandes finales de la historia. Aun con sus problemas, Wilder junto con Olivier supieron forjar y/o encausar el indiscutible pero escondido  e inestable talento de Monroe.

 

1 – The Apartment (1960)

Hermoso ejercicio fílmico que tal vez nos revele el punto más alto de la tragicomedia romántica (y en un segundo plano siendo un accidental clásico navideño). Dos almas desdichadas y solitarias, con sombras y luces personales y entrelazadas de manera irónica, consagraron el doble arquetipo cínico y cautivador de Wilder, forjando una joyita de poderosa influencia para la comedia y el romance. Wilder construye así un guion centrado en los aspectos humanos: debilidades, vicios, infidelidades y secretos, que al final son vencidos por la conexión amorosa y la soberbia química actoral entre Lemmon y MacLaine, los cuáles junto con su director procrean un ritmo, momentos y diálogos entrañables, que ven su clímax en su mítica y bella, muy bella escena final.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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