Las 10 Mejores Películas de James Stewart

“Jimmy”, así le llamaban sus amigos, un chico tímido albañil y asistente de mago que, al decir tres líneas en una obra de teatro, recibió ovaciones y la inmediata atención de una industria que consecuentemente lo acogería y erigiría como uno de los mayores histriones de la historia. Sin ninguna clase de actuación o bagaje artístico previo más que su beca por arquitectura, aquel muchacho de orígenes humildes llegaría a ser de manera irónica uno de los camaleones más versátiles en la historia bajo el mando de los más grandes directores, forjando así  desde la década de los 30 la que quizá sea la leyenda actoral masculina más grande de todos los tiempos.

Nacido un día como hoy pero de 1908, Stewart es a la fecha una de las mayores influencias actorales, recibiendo una doble admiración tanto por sus papeles como por su persona, manteniéndose con una figura intachable e integra tanto fuera como dentro de cámaras. Comedia, western, thriller, suspenso, drama, Jimmy destacaría en cualquier género convirtiéndose en un sinónimo de calidad y taquilla, logrando su apogeo artístico desde mediados de los 30 y hasta principios de los 60, dejando clásicos por doquier a la orden de cineastas como Mann, Capra, Ford y  Hitchcock particularmente.

Para la Segunda Guerra Mundial sería de los pocos actores tanto en prestar servicio militar como en conseguir el grado de coronel. A su regreso él mismo diseñaría ese acento que tanto lo caracterizaba, creando una especie de alter ego que junto con su gran estatura (casi dos metros), complementaría de manera idónea esa figura e imponente presencia que lo distinguían en cualquier producción.

Ganador de 2 Oscar, 2 Globos de Oro y 2 Osos de Berlín de entre su veintena de premios y más de 100 títulos hasta el momento de su retiro en 1991 (en donde sería la voz del perro Wylie en el western animado An American Tail: Fievel Goes West), recordamos a James Stewart con sus 10 mejores películas.

 

Bonus – The Naked Spur (Mann, 1953)

Independiente de su posicionamiento como uno de los estándares histriónicos del drama y suspenso de la época, Stewart también experimentó un paso prolífico por el western, siendo esta formidable y sensual aventura uno de sus puntos más altos. A pesar de su físico enclenque, las productoras procuraron seleccionarlo para varios roles que se salían del molde del “rudo” o “galán” protagonista, siendo en las mayoría de las veces una “víctima” del salvaje oeste que actuaba en base a la supervivencia o venganza y en este particular caso, como un accidentado cazarrecompensas. The Naked Spur es una gran aventura donde Stewart es parte de las 5 piezas que conforman una odisea repleta de tensión y suspenso, altamente disfrutable también gracias a la sensualidad de Janeth Leigh, un deleite visual en cada plano.

 

10 – The Philadelphia Story (Cukor, 1940)

Es interesante resaltar la vena cómico – romántica de Stewart, misma en la que no se encasillaría (ni repetiría de manera constante), pero en la que si tomaría ciertos matices para usarlos como elementos de equilibrio en su aún clímax por venir. En un proyecto desarrollado por y para Katharine Hepburn, es importante señalar que estamos aún en la pre etapa de la guerra, donde el actor aún no convertido en Coronel (o ni siquiera en el “James Stewart”) denota un poco de más adaptación para sus co estrellas y director (que en este caso daba la misma por el control total de la hembra empoderada fílmica por excelencia), demostrando que también su participación secundaria alimentaba la fastuosa química y ritmo de esta revolucionaria y divertida cinta que sin duda sería una de las principales influencias históricas en la “comedia romántica”.

 

9 – Mr. Smith Goes to Washington (Capra, 1939)

Capra – Stewart simbolizan la fábula humana y patriótica gringa, siendo esta el punto más alto (y moralino) del idealismo fílmico – político. Quizá haya envejecido dentro su contexto de crítica hacía el sistema de corrupción y su enamoramiento nacionalista, sin embargo tanto la actuación de Stewart como el tono “humanista” y hasta fantástico de Capra la hacen permanecer como una rica curiosidad más adepta a los primeros valores narrativos de Hollywood. Así mismo la convicción de estas dos figuras hace que el relato evite cualquier toque sensiblero, dando como resultado un emotivo relato que tras corromper la ética del “hombre promedio”, representa una de esas bases argumentales en lo que refiere a la excelente labor de un libreto – actor – director para dar trasfondo y desarrollo a su protagonista.

 

 8 – Winchester 73 (Mann, 1950)

La gran obra western “como solista” de Stewart sería esta poderosa odisea donde irónicamente el actor tampoco es en realidad el protagonista, sino un rifle… y Jimmy lo sabe, acoplándose de manera perfecta a la progresión del relato, un excelso timing y ritmo narrativo de solo 90 minutos. Pistoleros, criminales, indios, soldados, estafadores, damiselas, el rifle es testigo de todos los elementos que conforman no solo el western, sino uno de los pasajes históricos más representativos de los Estados Unidos, teniendo como clímax un emotivo y mortal duelo fraternal nacido de la venganza y distanciamiento. Indispensable no solo para la comprensión del género como una de sus piezas más originales, sino para fijar el arquetipo único que Stewart hizo del vaquero, tal y como lo harían el mismo Wayne y Clint Eastwood más adelante

 

7 – Vertigo (Hitchcock, 1958)

La joya más sobrevalorada de Hithcock funciona simple y sencillamente por James Stewart  y punto (¡se tenía que decir y se dijo!). Al principio su fracaso en taquilla no solo evidenció la ruptura entre Alfred y Jimmy, sino también la arriesgada propuesta noir – thriller – romance de su director en un guion que por momentos pide a gritos una cohesión entre una serie de macguffins o trampas narrativas que más que disipar “el misterio”, aletargaron y forzaron varios trazos de su desarrollo. Consecuentemente tanto la crítica como la audiencia sabría apreciar tanto la pretensión como el riesgo de Alfred, sin embargo quien siempre se mantuvo y prevaleció sobre estos cuestionamientos es Stewart, el cual se convierte gracias a su versatilidad y entendimiento de Hitch, en el común denominador de aquellas distinciones narrativas tan súbitas.

 

6 – Rope (Hitchcock, 1948)

¿Era Jimmy “el rubio” preferido de Hitchcock? Sin duda, y es que por encima de Grant, Olivier, o Granger, la leyenda del maestro del suspenso le debe un importante porcentaje y peso a lo hecho por Stewart, quizá siendo este el ejemplo más obvio de dicha asociación. Los dotes teatrales de ambos sirvieron para crear un joyita técnica y narrativamente revolucionaria, estableciendo los trucos del plano secuencia, pero también imprimiendo a partir del diálogo, la interpretación y la cualidad del posicionamiento de la cámara en el momento y lugar adecuado, el  llamado y más puro “Suspenso” que consecuentemente tomó como propio el cineasta para forjar su nombre, slogan y mito. Una cátedra actoral de Stewart, su improvisación oral y física predomina y se traga cada momento que aparece en pantalla.

 

5 – Harvey (Koster, 1950)

Harvey no es un simple amigo imaginario, sino un pooka, una antigua criatura de la mitología griega que ha adoptado la forma de un conejo gigante amable, bonachón y amante de los cocteles, que acompaña a todos lados al querido Elwood (Stewart), al cual su familia ha decidido recluir en un psiquiátrico al notar que la relación con su amigo se ha incrementado. El problema es que Harvey quizá sea más real que todo el mundo que rodea a Elwood. Cautivadora, esta tragicomedia de momentos maravillosos y toques surrealistas se convierte en un análisis social de gran complejidad e inocencia, cuando el pooka de alguna manera se relacione con todo el entorno del supuestamente afectado protagonista, un Jimmy en el papel más tierno de su carrera, y donde con maestría realiza una química extravagante y soberbia con algo que no parece existir ¿o sí?

 

4 – Anatomy of a Murder (Preminger, 1959)

Una cinta que hasta la fecha permanece revolucionaria en el mero sentido de la interpretación, y es que Stewart no solo se encuentra inmerso e inmenso en su faceta como “actor”, sino también en su faceta como “abogado”. En que la que quizá sea la mejor película sobre “juicios” se denota un doble relieve histriónico al plantear a la figura del “defensor” también como un histrión, quizá no frente a las cámaras, pero si ante un estrado, jurado y público, y Stewart adquiere este reto para convertirse en la extensión del sutil ritmo de Preminger, uno más basado en el contexto de su diálogo que el de su escena. Toques de noir, thriller, suspenso y la ligera comedia de un Preminger que también fue un visionario promocional – fílmico, Stewart luce tan suelto y cómodo  como si se tratase de una obra de Hitchcock, y es que la realidad el estilo de Alfred y Otto eran muy similares.

 

3 – It´s a Wonderful Life (Capra, 1946)

Otro que le debe gran parte de su leyenda directiva a Stewart es Capra, y es que por encima de Hitchcock, quizá no haya una mejor extensión actoral para el estilo del cineasta que Jimmy. El cuento de navidad por excelencia y una de las más grandes fábulas del cine, la narración y la tan potente como emotiva interpretación de Jimmy hacen que a diferencia de Mr. Smith Goes to Washington, este relato de venta fantástica permanezca vigente a más de 70 años de su estreno. Así mismo la caída y resurrección de su personaje es una de esas experiencias que traspasa el lenguaje para convertirse incluso en una experiencia terapéutica y/o humana, misma en la que Stewart se encuentra peculiarmente inmerso quizá por su reciente experiencia en la Guerra, pues hay que recordar que en esta ocasión Capra ya contaba con el Coronel actor.

 

2 – The Man Who Shot Liberty Valance (Ford, 1962)

Por medio de una retrospección visual, Ford construye una metáfora para retratar orgullosamente su propia marca en el género, recalcando irónicamente también el fin de aquella salvaje época en el duelo de las clases, de la educación y de la cultura, tres aspectos que James Stewart simboliza al también enfrentar en su clímax a uno de los villanos más carismáticos y rústicos del western. Un diálogo sirve como mismo slogan para el film: “se imprime la leyenda”, dando a lugar a la transmutación de Stewart, de vaquero a senador, a la muerte del salvaje pistolero, y a la difuminación y frustración del “héroe del oeste” cuando John Wayne adquiera un rol secundario, para dar así paso a la civilización. Uno de los más grandes westerns en la historia, no solo se convierte en el testamento de Ford, sino también del actor hacía con el género.

 

1 – Rear Window (Hitchcock, 1954)

¿Por qué poner a esta interpretación como la primera del top si ni siquiera consiguió algún premio o nominación? ¡Vaya! En realidad de manera estricta no es ni su mejor actuación ¿Entonces? No solo es por su estatus de culto, sino también por que este Stewart confinado a una silla se convierte en una rica amalgama de sus mejores registros y géneros, pasando aquel corresponsal por el drama, la comedia, el suspenso y hasta el terror, pero de igual manera por esa característica “paranoica” o de cierta “inseguridad” que contenían algunos de sus más famosos personajes. Más suelto e inmerso en el estilo de Hitchcock, la química con Grace Kelly es exquisita, juntándose los “rubios” preferidos del director en una joya que junto a su papel pasarían a ser propiedad de la cultura pop

 

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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