Las 20 Mejores Películas Ganadoras del Oso de Oro de Berlín

Considerado uno de los “Tres Grandes” Festivales del Cine (junto a Cannes y Venecia), la Berlinale cuenta ya con 71 ediciones desde que viera la luz en el año 1951. Aún con una Berlín en ruinas y reconstrucción, dos miembros del Senado de Berlín, cuatro representantes de la industria cinematográfica alemana y un periodista fueron los responsables de darle luz y forma a una festividad que vería su primera gala en aquel junio, comenzando con la proyección de Rebecca de Alfred Hitchcock y finalizando por primera y única ocasión con 5 “Osos de Oro” a Mejor Película.

Utilizado también como una herramienta de comunicación internacional para dar a conocer a una Alemania libre (aunque dividida por un gran muro), el Festival persistió con gran éxito durante sus primeros años, rápidamente adquiriendo la categoría “A” en 1956 como uno de los eventos fílmicos más importantes del orbe y con un jurado internacional a cargo de seleccionar a sus ganadores (solo 15 tienen esta distinción).

Siendo el Oso de Oro su principal símbolo y galardón, en los últimos años el comité ha estudiado volver a los meses de mayo y/o junio debido a su proximidad con Sundance y la entrega de premios americanos, lo cual no solo dificulta la comprensión de la temporada fílmica, sino que también y principalmente, afecta el bolsillo de los organizadores con el cruce de agendas entre directores, estrellas y de más miembros de la farándula, a pesar de que la Berlinale cuenta con la característica de ser aún el Festival con mayor asistencia pública cada año, con 300,000 entradas vendidas y 500,000 admisiones promedio .

Adaptándose también para sobrevivir ante el Covid, y mientras nos toca doble dosis de Berlín este año (marzo – online y junio en físico), demos un paseo por las 20 mejores películas ganadoras del Oso de Oro de la Berlinale

 

20 – Hobson’s Choice (David Lean, 1953)

Una de esas comedias negras tan necesarias como incómodas, que de ser vistas en la actualidad crearía una polémica entre los defensores de lo “políticamente correcto”; Lean crea a través de un magnífico Charles Laughton, toda la definición de la opresión machista y patriarcal en la historia de un déspota viudo que mantiene a sus hijas encerradas en su casa por su inoperante duelo y aceptación. Irónico, a pesar de ser una de las menores y más impersonales cintas de Lean (o bien Laughton como en todos sus proyectos se metía hasta en el catering), el Oso de Oro vendría a posicionarlo como uno de los pocos cineastas en ganar este, el Oscar (bueno, aquí fue un par) y Cannes (cuando aún no existía la Palma de Oro)

 

19 – The People versus Larry Flint (Milos Forman, 1996)

Una de las mejores biopics de la historia, Forman no repara en su objetivo por encausar la figura mesiánica dentro de uno de los personajes más polémicos de la cultura americana; desde su ya escandaloso poster, construye un relato honesto y directo sobre esta desfachatada y revolucionaria figura, trascendiendo el morbo por la libertad de expresión, concepto rector que engloba toda su narración. A pesar de no contar con su mejor ritmo y trastabillar en algunos asuntos emotivos (artificiales), Harrelson se encargaría de ser el complemento perfecto para la punzante visión. Cabe destacar que Forman además de este Oso de Oro, se llevó un poco después el de Plata a dirección por Man on the Moon

 

18 – Alphaville (Jean Luc Godard, 1965)

La definición del sincretismo de Godard, una joya desentendida (hasta por los amantes de la SF) y revolucionaria que teóricamente y por su obvio romanticismo (centrado obviamente en la figura de Karina) se sitúa dentro de la Nouvelle, pero que mezcla de manera tan perfecta como curiosa la ciencia ficción, el noir y hasta ese aire estético y narrativo del expresionismo alemán. No solo eso, pues Alphaville es un homenaje al cine y a varias de sus corrientes, conceptos y hasta elementos de la cultura pop, ajena al tiempo y a cualquier etiqueta, digna de un Godard en su plena libertad creativa – artística Y en comunión perfecta con su esposa. Por cierto, existe la leyenda que fue una libre adaptación de Dick Tracy

 

17 – Rain Man (Barry Levinson, 1988)

Una película que siempre ha sido más de lo parece y/o aparenta, como por ejemplo, ser la única ganadora del Oscar y del Oso de Oro en la historia. A nivel general como film palidece ante varios de los de aquí, pero a nivel actoral Hoffman está ¡MOUNSTRUOSO!, desarrollando quizá una de las mejores interpretaciones sobre un personaje de estas condiciones y por ende desatando una química que convierte a este film en un testimonio dramático muy natural, sin emociones desbordadas y un final lejos de las convencionalidades “alegres” de Hollywood. También una de las mejores películas fraternales, debe estar incluida en este top solo por su muy particular y curioso caso – record.

 

16 – Il giardino dei Finzi-Contini (Vittorio de Sica, 1971)

Ganadora también del Oscar a Mejor Película Extranjera, esta madura coming of age es uno de los testimonios sociales más ricos sobre la afectación social que vendría a causar la llegada del fascismo a Italia, teniendo como potenciales víctimas a una familia aristócrata que ve amenazado su modus vivendi con el arribo del nuevo orden sociopolítico. Sin embargo De Sica no centra su relato en dicho rubro, sino que lo simboliza con la intromisión de “Giorgo”, el elemento de clase media que viene a irrumpir dentro de esta familia y que viene a causar no solo sentimientos encontrados, sino también un desbalance en dicho estilo de vida. Un despertar de dos ámbitos en esta excelente cinta de Vittorio

 

15 – A Kind of Loving (John Schlesinger, 1962)

La crudeza que definiría el cine de John Schlesinger se venía forjando desde su segunda y olvidada cinta, un retrato social y amoroso muy en la línea de la tragedia y el drama del neorrealismo italiano, y que en su desarrollo logra captar de manera atemporal todo aspecto de la relación amorosa “forzada”, aquella obligada por los cánones sociales a permanecer junta por el cumplimiento de ciertas responsabilidades. Muy actual en su temática y realismo, Schlesinger ese mismo año lograría tanto el Oso de Oro como el BAFTA, mismos que complementarían un carrera que siete años después también ser haría del Oscar gracias a la estupenda e inmisericorde Midnight Cowboy.

 

14 – Taxi (Jafar Panahi, 2015) Por Bedub

Con la clara influencia de  Kiarostami, Panahi logra crear una historia sobre la situación de su país dentro de varias relatos que pueden suceder dentro del recorrido de un taxi en una gran ciudad como Teherán. Lo interesante es que no hace eco de situaciones exageradas, sino que deja que los personajes sean naturales con los riesgos que implica ello: Un herido, un robo, piratería, todo lo que pueda pasar. Y fuera del aspecto meramente cinematográfico, la valentía del director por seguir siendo parte de este arte sabiendo que tiene vetado en su país hacerlo ¡Bravo!  Un poderoso estudio de comportamiento y crítica que capta con peculiar, provocadora y brutal honestidad a la sociedad iraní.

 

13 – I racconti di Canterbury (Pier Paolo Pasolini, 1972)

El cine italiano haría el doblete en el 71 y 72 gracias a otro de sus artistas fundamentales, símbolo de esa nueva ola crítica y social que aquí construye una exquisita metáfora sobre el comportamiento humano, solo que centrado en variados y satíricos relatos de la edad media provistos por un grupo de peregrinos. Así pues muchas de las problemáticas sociales aún actuales desfilan desde sus más básicas situaciones y condiciones humanas, con críticas hacía el clero y la segregación de clases. Provocadora, fue muy criticada en aquel tiempo (y aún lo sigue siendo) por su forma tan artificiosa de tocar ciertos tópicos complejos, sin embargo debe comprenderse el contexto y la propia personalidad de Pasolini: un provocador por excelencia

 

12 – Veronika Voss (Rainer Werner Fassbinder, 1982)

Fassbinder filmó más de 40 películas en 15 años, siendo uno de los mayores revolucionarios del cine europeo al ser la base del llamado “Nuevo Cine Alemán”, corriente nacida en los 60 y con el que Fassbinder procreó una especie de combinación entre la Nouvelle Vague y el cine comercial de Hollywood. Aunque su más conocida película fue Berlin Alexandeplatz, Veronika Voss es parte de su trilogía sobre el ocaso y la autodestrucción personal como metáfora de la venida abajo “Alemania Occidental”, su última película y quizá el mejor y más hábil testimonio sobre su patente narrativa  “Doppelgänger”, donde trata la doble personalidad o el desdoblamiento de la misma visto desde personajes con terribles ansiedades y/o depresiones.

 

11 – A Separation (Asghar Farhadi, 2011) Por Bedub

Uno de los mejores dramas de los últimos tiempos, el film no es solo  conciso y crudamente realista, sino también en un segundo plano logra ser lo bastante entretenido y ágil para que el espectador haga suyo el conflicto de una pareja en divorcio debido a la lucha de ideologías personales referentes a la salud y a la política. Resulta una película tan simple pero con efectos dramáticos tan profundos que es muy fácil sentirse identificado y el director no está interesado en hacer una queja particular sobre su país, simplemente así son las cosas. Fácil reconocer la influencia de Kiarostami en el manejo de la historia, encanta su generalidad, y es que definitivamente el problema del mundo son las personas

 

10 – Sense and Sensibility (Ang Lee, 1995)

Gran película para una gran novela, esta es una de las cintas que mantiene y crea un onírico “sentido” con su mismo título, pues Lee a través de una fantástica dirección, y el reparto (sobre todo una impecable Emma Thompson) gracias a una solemnes actuaciones, originan un romance ágil, divertido y repleto de sensibilidad que terminó por conmover al jurado de Berlín en aquel año, un evento atípico, si tomamos en cuenta el tipo de propuestas que suelen hacerse del Oro de Oro a través de la historia (argumentos más críticos y crudos sobre la sociedad). No hay duda de este portento narrativo de romance y de época, una pieza que combina los mejores valores de cine de autor y el índole comercial

 

9 – Sorgo Rojo (Zhang Yimou, 1988)

Una pieza estética más que narrativa, que cuenta a través de imágenes la gran comprensión de Yimou sobre la sociedad china y sus distintas épocas o andares. Quizá esta sea una de las decisiones más polémicas del Oso (y de este ranking), pues a pesar de ser debut de Yimou y de la actriz Gong Li, y con ellos encausar un trastabillado desarrollo de personajes, es su poderoso inicio y su acelerado pero eficaz final donde el nuevo cineasta demostraría su fuerza narrativa y crítica. Bellísima en su fotografía y elementos simbólicos, sobresale precisamente el rojo, tonalidad que da un significado onírico a la historia de una joven prometida y cambiada por su padre a un destilador leproso por una mula.

 

8 – La Notte (Michelangelo Antonioni, 1961)

Tal vez la mejor película de Antonioni, el legendario director logra una seductora amalgama entre su drama anti romántico y la fina crítica a la burguesía italiana por parte también de una extraordinario cast y la precisa decisión de filmar en blanco y negro, imprimiendo así un hilo de nostalgia, suspenso y hasta erotismo en su tercer acto, cuando esta pareja en crisis, despliegue sus deseos e hipocresías más desenfrenadas. La nostalgia, la muerte y por supuesto la sociedad italiana son temas que el director toca en este final de era y cambio de batuta del cine italiano, haciendo una perfecta alegoría del porvenir de la propia industria. Las actuaciones por supuesto son de un nivel máximo.

 

7 – In the Name of the Father (Jim Sheridan, 1993)

Basada en hechos reales, el drama carcelario sobre la injusticia recaída en la familia Conlon tras la confusión de los hechos  terroristas en Irlanda a partir del grupo IRA, se convirtió en el clímax de la asociación Sheridan – Lewis al exponer de manera recia una crítica socio política de lo más espontánea y natural en mucha parte gracias al cuadro actoral y en específico a la química lograda por el histrión y por su padre en pantalla interpretado también soberbiamente por Pete Postlethwaite. El intimo retrato de padre – hijo logrado por este trío se desarrolla y trasciende por sobre los hechos noticiosos, logrando una perspectiva única y a la vez un testimonio que en su tiempo logró incluso el cometido primordial de los Conlon: un honor al padre.

 

6 – El Viaje de Chihiro, Hayao Miyazaki, 2001)

La vi a un año de su estreno, sin embargo fue hasta esta cuarentena cuando descubrí que en aquel momento (16 años), no había comprendido un carajo sobre la complejidad narrativa de la que sin duda es la joya más grande de Ghibli. Además de que su simbología y elementos son tan ricos como sombríos, Miyazaki esconde en este viaje tanto una metáfora como una apología; metáfora al tratarse de una “coming of age” espiritual y espiritista sobre la adolescencia y el cambio de entorno de un chiquilla solitaria; y apología porque entre su desfile de espíritus y personajes, el director plasma una carta de amor a aquel folclor y creencias que poco a poco se han ido perdiendo, en una especie de expiación y justificación hacia y con el mundo moderno.

 

5 – 12 Angry Men (Sidney Lumet, 1957)

Gran clásico que prescinde de todo error narrativo. Intimista, perfeccionista, Lumet aborda en su debut un retrato impactante sobre la pugna de 12 hombres del jurado que decidirán el destino de un infante supuestamente asesino. Consecuencia de la gran experiencia e influencia teatral, el cineasta construye y deconstruye a partir de la emociones humanas, el veredicto de 12 personas diferentes y su consecuente evolución de pensamiento a partir de la estimulación de los diálogos y la empatía con el caso. El sensible análisis de la psicología humana que se da en 95 minutos, comprende también un estudio fílmico sin precedente para los rubros histriónicos y el desarrollo narrativo del mismo. Joya que debe considerarse como una de las mejores películas americanas

 

4 – The Thin Red Line (Terrence Malick, 1998)

Manifiesto no solo de la humanidad ante la actividad bélica, sino también de la naturaleza ante la humanidad. Un notorio clásico y logro de la cinematografía moderna, quizá su postura narrativa hasta ahora única y revolucionaria en la historia quede mejor explicada en su comparativa con el “otro” estilo bélico de aquel año, la loable y espectacular a nivel técnico, Saving Private Ryan de Spielberg. Malick pinta una línea anti bélica permanente, y también una línea de estilo anti- Spielberg en toda la extensión de su perfecta estructuración psicológica alrededor de todos y cada uno de sus personajes (por cierto, un grandioso reparto encabezado por Penn, Nolte, Travolta, Clooney, Harrelson, Leto, Caviezel, Brody, C. Reilly, Cusack).

 

3 – Fresas Salvajes (Ingmar Bergman, 1957)

Funciona como un drama, al enfrentar a nuestro inolvidable héroe con sus relaciones presentes y pasadas; funciona como una comedia, por la misma naturaleza del protagonista y de los diálogos repletos de un humor fino; funciona como una obra surreal, al Bergman enfrentarse con el inminente lecho de muerte y con los recuerdos de un primer amor en un campo donde crecen fresas salvajes; y finalmente funciona como una road movie, una seductora y entrañable. Díficil encasillar a esta joya en un solo género, no hay mejor palabra para etiquetarla que “hermosa”; una experiencia inolvidable llena de emoción, sentimiento y pasión donde vemos una de las versiones más esperanzadoras de Bergman frente a su eterna obsesión: la muerte

 

2 – Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999)

Magnolia puede ser el testimonio cinematográfico más complejo y la vez más claro sobre el cine coral, mismo que aquí se desarrolla bajo 9 personajes o sub tramas que a pesar de tener una sutil unión narrativa entre ellas, guardan un vínculo evolutivo dentro de los 3 actos esenciales del planteamiento, confrontación y resolución. Es notorio el nacimiento de una revolución narrativa dentro de esta obra de  Anderson, y es que a pesar de que el cineasta pudiera denotar varias influencias (Altman la más clara), es esta innegablemente su sello autoral más innovador y/o creativo. Cruda, humana y maravillosa, de tintes surreales y provista de una lógica interna majestuosa, PTA construye una joya emocional, expiatoria y catártica, de las mejores en la historia

 

1 – El Salario del Miedo (H.G. Clouzot, 1953)

No hay pieza que defina mejor el suspenso que esta trepidante joya y sin duda la mejor aportación técnica y narrativa del cine francés no solo al Oso de Oro ¡sino a Cannes! Ganando ambas festividades en su mometo. El compromiso que requiere Clouzot por parte del espectador se convierte en uno de los lazos fílmicos no solo más íntimos y empáticos, sino también más emocionales cuando se comience a somatizar toda la tensión vertida en un metraje que literalmente con cada curva de su mortal camino, lleva hacía un destino o un final tan inesperado, como esperanzador y/o trágico. En un según plano digno de también digerir por parte de la clase obrera, la crítica hacía el sistema laboral es recia y tan inmisericorde como su trayecto, formando así un conjunto de sudor y miedo que incluso hacen ver a Hitchcock muy, pero muy diminuto.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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