Las 5 Mejores Películas de Carmen Salinas

La comadre de la vecindad, el eterno mandil colgando de un sencillo vestido, el sufrimiento de la mujer golpeada y vilipendiada que hará lo que sea para sacar adelante a sus hijos o en su defecto, a sus cuates. Una sonora mentada de madre, una mano amiga de las damas de la noche, una porra a las chivas rayadas del Guadalajara, un pulque, el PRI, Televisa, ‘La Corcholata’, ‘Doña Eme’… esto y más fue la pequeña figura de la gran Carmen Salinas.

Con una vida que nació y se desarrolló en el arrabal, Carmen aprendió del dolor de su propia madre lo que era la traición de un hombre, la pérdida de un hijo y la desesperación por poder llevarse un pan a la boca, su destino pues, no podía ser otro que el de esas estrellas que nacen bajo el manto de la austeridad para después brillar. El llanto perpetuo de su amado hijo Pedrito, el comentario (asertivo o no) para todo y hasta un apellido que le permitió sentarse a la mesa del mismísimo Caro Quintero para implorarle intercediera por él a través de su hermano, Raúl Salinas para obtener su libertad, ofreciéndole a cambio el pago de la deuda externa e interna de México. Así de surrealista fue su vida, así de profundo queda su leyenda en la historia del espectáculo en nuestro país.

Descanse en paz.

Introducción de Cat Movie Lee

 

El Lugar sin Límites (Arturo Risptein, 1978)

Por El Fett

El perfume de gardenias suena en un lugar de pecado, de perversión, un lugar sin límite. La omnipresencia de Ripstein convierte a este bacanal en un cuento de hadas exótico, donde el machismo sucumbe ante el legendario beso de la Manuela y el aspecto político carece de toda decencia. Ana Martin y Gonzalo Vega lucen sensacionales, pero es Roberto Cobo quién se erige como el verdadero camaleón olvidado del cine nacional frente al neorrealismo de un autor en su máxima expresión, el cual desde sus primeras etapas nos confina a lugares aislados y lúgubres para acentuar la tragedia dentro de un tratamiento de fábula adulta. Cabe destacar la participación de Carmen Salinas, inerte en esos bacanles como siempre

 

Doña Macabra (Roberto Gavaldón, 1972)

Por El Cine Actuario

Increíble como la búsqueda del tesoro en una mansión puede llegar a ser una experiencia tan variada; teniendo a la vez esa experiencia claustrofóbica producto de la perfecta ejecución del director en cuanto al tema de las “Casas Embrujadas” y por supuesto por la excelente actuación de la icónica Marga López como Doña Macabra (personaje con el que nadie en su sano juicio viviría). Por otro lado, la cinta tiene pinceladas cómicas que son tan orgánicas que no terminan por empañar el thriller que Gavaldón construye (gracias a la excelencia de Suarez y Carmen Salinas). Al final Roberto sabe las piezas que tiene y las usa de una manera efectiva para construir una especie de mezcla (bien hecha) entre el subgénero de “casas embrujadas” tirándole al cine serie B.

 

La vida inútil de Pitó Pérez (Roberto Gavaldón, 1970)

Por Flaco Cachubi

En la tercera adaptación cinematográfica de la novela homónima de José Rubén Romero, el primer actor, Don Ignacio López Tarso, reinventó al personaje del título, brindando una actuación más teatral y dramática que la de sus antecesores: Manuel Medel y Germán Valdés Tin Tán, actores con una vis cómica natural. De esta forma, su sola interpretación le da a esta versión, un cariz diferente que, si bien disminuye un poco el tono jocoso de la obra original, conserva la esencia de las aventuras y desventuras del vagabundo, teporocho e hijo pródigo de Santa Clara del Cobre, en su andar por varios pueblos de Michoacán.

 

Danzón (María Novaro, 1991)

Por Cat Movie Lee

Es una joya al más puro estilo del puerto jarocho, una cinta cadenciosa que se mueve entre las caderas de Julia, una hermosísima María Rojo que, al compás de los danzones, unos tacones divinos y las olas de un amor, enamora con una chispa casi pueril. Dejar el trabajo, una hija, las amigas y la paradójica seguridad de la ciudad de los palacios por la búsqueda de un amor idealizado, es un mero pretexto para ir al encuentro de un paraíso tropical donde el encuentro del personaje principal, es precisamente con ella; con su feminidad, con amigas reinas de la noche, con una Carmelita Salinas (que sin ser pelada, hace una aparición primorosa con su canto y sus tazas de café) y el cuerpo joven vibrante y ansioso de un marinero en el que es ella quien arriba. Y digo yo, por qué en lugar de ponerles a las niñas a las princesas de Disney, no les enseñan a esta princesa del baile, que con su belleza, su ritmo y su pasión, se convierte en una auténtica musa contemporánea, y eso que estamos hablando de una cinta de principios de los 90.

 

Que viva Tepito (Mario Hernández, 1981)

Por El Cine Actuario

Podrá no ser la mejor película mexicana de la historia, pero al final termina siendo mucho más propositiva e innovadora que muchas fregaderas pretenciosas. La cinta nos relata las historias y recuerdos a través de unos vecinos ubicados en el barrio de Tepito alrededor de la anciana Cuquita, quien su repentina muerte se convierte en el epitome de una serie de anécdotas que describen el folclor de un barrio popular, pero alejándose de los clichés que planteaba el cine mexicano en los años 50’s de las clases más precarias, buscando una abstracción más realista, empática acerca de estas colonias y sin perder de vista la gracia y el valor cultura que tienen en el colectivo nacional. A pesar de que no es consistente, sigue siendo una película que se te mete hasta lo más profundo…del corazón, y que derrama… de vez en cuando una lagrimita, recordándonos que dentro de cada uno de nosotros (incluso dentro del más whitexican) hay una chispa del encanto de esos barrios populares.

 

Extras: Bellas de Noche (María José Cuevas, 2016)

Por El Cine Actuario

Para nada soy fan del cine de ficheras y con algunas excepciones considero en su mayoría a este como el equivalente a tomarte una botella de Tonayan con una estopa de Thinner, sin embargo, el valor histórico y de impacto en la cultura popular es innegable. Dentro de quizás lo decente y pasable se encuentra Bellas de Noche (quien marcó el inicio del cine de ficheras) que, a pesar de tener una historia demasiado disparatada para tomarse en serio, brilló tanto por el carisma de sus actores, como por lo irreverente y orgánico que era el humor; Jorge Rivero, Sasha Montenegro, Carmen Salinas, Lalo “El Mimo” cargan con prácticamente toda la película teniendo quizás en sus manos a los personajes más icónicos del cine mexicano. Dentro de la parte mala, marcó el inicio de una “fórmula” que destruyó la calidad de películas nacionales, pero irónicamente también la apertura de una época que de no haber ocurrido hubiera sido la lápida financiera en la industria nacional, así que aunque usted no lo crea, el cine mexicano le debe la vida a “Bellas de Noche” (por muy bizarro que suene).

E irónicamente la censura gubernamental impidió que la película se llamara “Las ficheras”, entonces su guionista haciendo un “homenaje” a la cinta de Buñuel “Bella de día” , cambió a plural y de horario, llamando a la cinta “Bellas de noche”, indirectamente “Las ficheras” terminó por burlarse del cine mexicano.

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