Las 5 Mejores Películas de David Lynch

El de constructor de géneros y pieza fundamental para comprender la contemporaneidad del surrealismo fílmico, la figura de David Lynch va más allá de la cultura pop creada a partir de su extravagante personalidad y modus operandi, siendo el eslabón perdido entre el cine comercial y la corriente surreal, nexo entre la influencia y lo influyente del mismo. Precedido por Buñuel (al que Lynch menciona como principal fuente de inspiración de entre Herzog, Bergman y Kubrick), Lynch es también proveedor de un tono tan poderoso, que por ejemplo el mismo Kubrick tomó como influencia para su último film. Su importancia y legado debe ya pertenecer a la de los grandes maestros del séptimo arte, a pesar de que a la fecha solo cuenta con 11 películas (contrario a lo que se pudiera pensar en sus seis décadas de carrera y casi un centenar de créditos dirigidos entre cortos, documentales y producciones experimentales).

Nacido un día como hoy, Lynch antes de ser cineasta apuntalaba para las artes plásticas y la pintura. Aquel niño de clase media pronto sintió una afinidad artística que lo llevó desde los 15 años a experimentar con la pintura expresionista, sin embargo al cabo de un pequeño lapso de tiempo fueron las artes visuales las que representaron para David una plataforma donde podría expresarse de manera más completa y compleja, por lo cual empezaría a desarrollar una serie de cortos que comenzaría a patentar su estilo surreal, dadaísta y expresionista. El éxito llegaría de dicho formato, pues tras 4 años de ganar algunos premios y financiamientos, en 1970 dirige “La Abuela”, corto de culto donde un joven planta una extraña semilla que de pronto crece en una abuela. Alabada por los cineastas más experimentados de aquel tiempo, Lynch comenzaría a labrarse un camino para su primer e impactante largometraje, que dejaría atónita a toda la industria, audiencia y comuna fílmica.

Director, guionista, actor, pintor, productor de música, fotógrafo, publicista y hasta diseñador de mobiliario, aunque su último film data del 2014, su figura así como su obra parece atemporal. Ganador de más de 50 premios (de entre los que destacan un Oscar y un León de Oro honoríficos, una Palma de Oro y el premio a mejor director en Cannes), celebremos los 75 años del genio, revolucionario y maestro fílmico, con sus 5 mejores películas

 

Bonus – Blue Velvet (1986)

Tras el fracaso de Dune, Lynch pidió a cambio a De Laurentiis dos cosas: cartera abierta y control total de su próximo film, el cual sería el ejemplo más claro no solo del culto alrededor de su obra, sino del mencionado equilibrio entre el cine comercial y su sello surreal, resumido aquí en una serie de símbolos y comportamientos “random” de sus personajes que caracterizan su oscura percepción (o sátira) hacia la sociedad. Infestada de un suspenso tan exasperante como narrativamente excelso, bañado de una sensualidad casi palpable como la sensación del titulado “terciopelo” (no es casualidad que Rossellini haya sido una de sus musas y conquistas) e infestada de una villanía de antología, este sería uno de las dos joyas de tinte noir en su filmografía

 

5 – Mulholland Dr. (2001)

El que trate de encontrarle una explicación ¡buena suerte! En cambio, cuando se acepta a la tercera o cuarta ocasión de apreciar este prodigioso ¿thriller?, que su mensaje no se encuentra en su historia, sino en la sensibilidad de sus personajes, el espectador podrá darse cuenta que Lynch quizá sea el artista fílmico con mayor capacidad de abrirle a la audiencia su mente, o como lo diría el propio William Blake: “las puertas de la (su) percepción”, una de nuevo situada en el abandono de la humanidad y del propio amor, uno tan emocional como artístico. De nuevo Lynch es capaz de mantener la tensión con un noir fascinante, onírico y altamente erótico, resultando también ser una carta crítica al star system y uno de los relatos LGBT más complejos y sensuales

 

4 – Eraserhead (1977)

Su opera prima tardaría 6 años en llevarse a cabo. Ganando un premio de 100 mil dólares, la visión de Lynch no se completaría monetariamente, por lo que desde 1971 y hasta 1977, el director tuvo que pedir prestado e incluso hasta vender periódicos para financiar lo que llegaría a ser una de las piezas surreales más icónicas de  todos los tiempos. Alabada por el mismo Kubrick, pudiera ser una proyección de los miedos a la paternidad, pero en realidad y como él mismo lo refiere, es un testimonial de sus miedos más irracionales previo a su etapa fílmica como estudiante y la incertidumbre del porvenir. La criatura, ese bebé grotesco que no para de emitir horrendos sonidos, no es más que el terror a la madurez. Un pedazo de obra maestra.

 

3 – The Straight Story (1999)

Irónico, pero cuando David Lynch juega a ser “simple”, es cuando encuentra la mayor profundidad e intimidad no solo con sus personajes, sino con su entorno. Ya lo había hecho desde la parte más dramática con El Hombre Elefante, y antes de que acabara el milenio lo haría de nuevo, entregando una de las mejores y más conmovedoras cintas de los 90, donde a bordo de un tractor para cortar césped y 500 kilómetros que recorrer, tanto Farnsworth (tremenda actuación del veterano actor) como Lynch logran transmitir una tremenda y ágil sensación de paz y redención fraternal, coronados con una secuencia final que surte un efecto tan catártico como onírico en la fracturada relación de aquellos dos hermanos. Fabulosa y elegante road movie

 

2 – The Elephant Man (1980)

Su película más convencional es quizá también su más relevante en mucha parte gracias a John Hurt, el cual brinda una de esas imborrables y estremecedoras interpretaciones en la historia del cine. Lynch se encarga de manera catedrática de cuidar dicho baluarte, con una puesta en escena muy pulida y más compleja de lo que parece, pues desde los decorados hasta su atmosfera, la narrativa de Lynch se encarga de comunicarnos que “El Hombre Elefante” no pertenece a ese lugar, encausando un destino tan sensible como trágico que se respira en el entorno y se simboliza en la deformidad de Merrick. Es impresionante la madurez y el dominio directivo de Lynch en cada cuadro y secuencia, a pesar de que este fue apenas su segundo largometraje.

 

1 – Lost Highway (1997)

Quizá no es “la mejor”, pero el primer contacto que tuve con Lynch merece la primera posición debido no solo al perturbador impacto que tuvo en mi (in)consciente, sino que también con el paso del tiempo (y una mejor oportunidad de análisis) me di cuenta que este noir exhibe y conglomera todos los elementos de su filmografía de una manera tan evidente como absorbente: la narración no lineal, el libre albedrío en cuanto la percepción sobre un relato que engloba el “libre albedrío”, las relaciones, la hipocresía, la criminalidad, el cine negro, el suspenso, la música y el erotismo. Lost Highway se convirtió a la larga no solo en una cinta de culto, sino también en uno de los últimos himnos – hitos de la generación X

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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