Las 5 Mejores Películas de Ellen Burstyn

Más de 40 reconocimientos, seis nominaciones al Oscar y con más de 160 títulos entre cine y televisión, Ellen Burstyn puede presumir una de las carreras actorales más prolíficas y talentosas dentro del rubro dramático fílmico.

Comenzando en el teatro a finales de los años 50 y estacionándose en la pantalla chica prácticamente durante toda la década consecuente, su irrupción en el cine a partir de 1970 sería poco más que asombrosa, logrando posicionarse gracias a su alto registro dramático en personajes secundarios y protagónicos de gran relevancia, referencia y claves para la cultura fílmica y pop (muestra de ello es que 4 de sus nominaciones y la mayoría de premios se dieron de 1971 a 1979).

Su peculiar y expresivo rostro hace de Burstyn una actriz ideal para encausar emociones de gran calibre o impacto; ya sea frente al mismo demonio o hacía con las adicciones o paranormales, estos personajes trágicos son básicamente absorbidos por su gran talento.

Aunque a partir de los 80 su figura se desdibujaría, Burstyn como muchas otras tendría la oportunidad de renacer para el nuevo milenio, manteniéndose así en el colectivo memorial de una audiencia que aún la puede ver en activo a sus 89 años

Celebremos Ellen Burstyn con sus 5 Mejores Películas

 

5 – The Last Picture Show (Peter Bogdanovich, 1971)

Entrañable y atemporal relato que significó una de las principales y primeras identificaciones mediáticas sobre el subgénero. Una cinta visual y narrativamente adelantada a su época tanto por su atrevimiento como por el brutal y honesto retrato de varios tópicos “tabúes” dentro de aquella combinación entre decadencia social y despertar juvenil americano, dos curvas que en su intersección despertaron en Bogdanovich una obra maestra. Así pues aquel brutal cambio generacional no solo incluyó grandísimas actuaciones de Ben Johnson, Ellen Burstyn y Cloris Leachmann (más el descubrimiento de Jeff Bridges), sino también temas como la violación, la ignorancia y/o indiferencia sobre la discapacidad, el despertar sexual y la pobreza y militarización.

 

4 – Same Time, Next Year (Robert Mulligan, 1978)

Una rica tragicomedia con un trasfondo social bastante provocador y complejo, y que de cierta manera se ha convertido en uno de los trabajos más sólidos en cuanto a relatos de teatro convertidos al cine se refiere. Cabe mencionar que la misma Burstyn se llevó previamente el Tony en Broadway por el mismo papel, por lo que hacer su traducción fílmica fue relativamente sencillo, pero también al mismo tiempo inyectado de dinamismo dadas las condiciones del lenguaje. La fábula va de una pareja de extraños y casados que al conocerse de manera fortuita, terminan acostándose y repitiendo el mismo ritual año con año. La química entre Burstyn y Alda es fenomenal, acostumbrados a manejar tanto el drama como la comedia de manera natural

 

3 – Requiem for a Dream (Darren Aronofsky, 2000)

Surreal como desgarradoramente veraz, y sediento de impactar no solo con virtuosa crueldad narrativa, sino también deseoso en dicho objetivo por repetir la dosis de manera visual, Aronofsky presta una atención particular a los detalles de la aniquilación humana (física, emocional y espiritualmente) a través de un fastuoso desempeño actoral, extensión que da como resultado uno de los testimonios fílmicos más cercanos en esa caída ante las adicciones. Director e histriones son parte de metáforas sexuales y animales que reducen al humano a una nada, perdiendo todo  orgullo y decencia hasta encontrarnos con secuencias difíciles de olvidar… y superar. Burstyn con otra nominación que debió ser en victoria, resulta tan magistral como desgarradora

 

2 – Alice Doesn’t Live Here Anymore (Martin Scorsese, 1974)

Lo que pudo ser en las manos equivocadas un cualquiera telefilm de Hallmark, bajo la solvencia directiva de Scorsese y la poderosa y pasional actuación de Burstyn, convirtieron a este relato en un vehículo dramático complejo sobre fortaleza e independencia femenina. La actuación de Burstyn va más allá del talento o “encargo”, pues fue ella misma la que compró los derechos sobre el guion y se encargó de buscarle director, siendo Scorsese el indicado para promover lo que también es una entretenida road movie que escapa a los estereotipos y tendencias sobre la feminidad y que aún en idea resultan más tan interesantes como trasgresores. Los esfuerzos de la actriz serían recompensados con el único Oscar de su carrera

 

1 – The Exorcist (William Friedkin, 1979)

Mucho del perturbador terror y de los escalofríos visuales de esta, la gran joya del terror, son gracias a la naturalidad con la que Burstyn reacciona ante los efectos fílmicos (y posiblemente paranormales) que se fueron dando dentro del set y la dirección de Friedkin. Desde el hecho de que su papel sea el de una actriz y madre soltera (este último rol ya abordado en “Alice”) hasta el efecto personal que causó esta historia entre sus partícipes, el terror que denota esta madre es orgánico e impactantemente empático, algo con que la audiencia puede conectar de manera natural para adentrarse en la intimidad de aquella trágica familia víctima de la posesión demoniaca. Gran, gran papel por el que incluso tuvo que haber ganado su segundo Oscar

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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