Las 5 Mejores Películas de Harvey Keitel

Aunque definido bajo la etiqueta de un personaje “del tipo duro” en el cine, la versátil carrera de Harvey Keitel va de la mano con su travesía personal, tanto en el cambio personal y espiritual que tuvo gracias a su participación en la guerra como miembro de la infantería en Líbano, como en los altibajos que le han permitido un despertar dramático muy a pesar de su encasillamiento resultado de su fisionomía y sus inicios como actor como miembro de la mafia fílmica de Scorsese.

Nacido un día como hoy de 1939, Keitel fue expulsado de varias escuelas antes de prestar servicio militar y ver combate. Tras esa experiencia que según sus declaraciones “le cambiaría la vida”, Keitel sería aconsejado por sus amigos de asistir a clases de drama y actuación “por su talento nato”, asistiendo al prestigioso “Actor’s Studio”. Trabajando varios años en teatro después de graduarse, Keitel respondería al llamado de un casting de un joven director llamar Martin Scorsese, el cual filmaría su primera película… y el resto sería historia.

A pesar de tener un capítulo actoral intermedio bastante oscuro, que se dispararía por su depresión y a partir de perder el protagónico de Apocalypse Now, Keitel se mantendría para los 90 y hasta en la actualidad como uno de los actores de reparto más solventes en Hollywood, trabajando de manera versátil en el thriller, drama y hasta en la comedia con excelentes resultados, pero sin abandonar esa “faceta” de hombre policial, mafioso, rudo y/o criminal que lo distinguiera desde un principio

 

Bonus – Martin Scorsese

Aunque no alcanzó mi filtro para hacer de uno de los primeros lugares, en cualquier ranking que hable de Keitel debe mencionarse su importancia como una de las piezas clave en la primera etapa del cine de Scorsese, la cual sufrió también ese cambio de protagónico a de reparto con el pasar de los años. Debut de director y actor se dieron con I Call First de 1967, seguida de la loable Mean Streets (1973) y como reparto en Alicia Doesnt Live Here Anymore.  De alguna manera De Niro le ganaría la “preferencia” tiempo después, teniendo papeles relevantes en Taxi Driver y The Last Temptation of Christ. Por increíble que parezca su retorno hacía con Scorsese se daría apenas en 2019 con una pequeña participación en The Irishman

 

Bonus – Pulp Fiction (Tarantino, 1994)

Ahora como verdadero “bonus” su papel quizá más mediático y conocido, el del legendario Mr. Wolf en la fábula gansteril de Tarantino. Habiendo ya recorrido una larga lista de papeles mafiosos, el carisma, maduración y la presencia de Keitel eran puntos clave para dar vida a este “arregla todo” de cierto toque caricaturesco adepto perfectamente al tono de humor accidental del que sería sin duda alguna el mejor guion en aquel año. Los diálogos y la química que surte su mera presencia a lado de Jackson, Travolta y el mismo Quentin surtieron uno de los mejores  más recordados momentos de la cinta (¿cuál no lo fue?), que de cierta manera también sirve como de “relief” ante el más drástico y dramático final.

 

5 – Smoke (Wayne Wang, 1995)

Hasta hace poco tuve la oportunidad de observar esta pieza de cine coral que en su momento fue comparada con Short Cuts de Robert Altman. Nada más alejado, pues si bien el trabajo de Altman es desapegarse de la humanidad, el buen y bonito guion de esta cinta corre en la dirección opuesta construyendo personajes y situaciones tiernas y entrañables alrededor de un relato que aunque no se salva de su tono “moralino” (y un ritmo algo pesado en algunos pasajes), es tan honesto y bien actuado que es difícil no compenetrarse. Lo mismo pensó el jurado de Berlín, que le dio el premio especial de aquel año junto a un reconocimiento a Keitel por su excelente actuación, que se convierte en la carta de presentación y vehículo de la cinta

 

4 – The Piano (Jane Campion, 1993)

Si existe alguna duda de su talento o persiste el cuestionamiento sobre su encasillamiento, hágase el favor de descubrir (o volver a ver) este trágico romance donde Keitel sale completamente de su zona de confort para interpretar a un peculiar Romeo dentro de un triángulo (¿o será cuadrado?) amoroso que lo incluye a él, a una reciente viuda muda y su piano, instrumento que sirve de nexo para desatar el contraste entre la intensa violencia que narrativamente sugiere y el cuadro románico erótico, trágico e inexplicable, nacido del chantaje y del abuso, y que poco a poco se va trastornando en placer, sumisión, obediencia y por supuesto… obsesión. Un relato legendario y de muchos matices en donde Keitel denota su capacidad dramática

 

3 – The Duellists (Ridley Scott, 1977)

En la época de su aún protagonismo y en contraste con el origen “mafioso” o de calle que le diera Scorsese, Keitel ayudaría a otro novato director, un ya veterano de 40 años, con una obra 100% autoral que recurre a la calidad de su libreto para desencadenar un conflicto de época sin precedentes entre dos oficiales franceses en tiempos napoleónicos. Un elegante papel de Keitel, que mantiene la credibilidad de la época gracias al guion, el preciso aunque sencillo diseño de producción y por supuesto una presencia de primer nivel. La cinta se haría de una mención honorifica en Cannes (como el mejor debutante en la escena cinematográfica), siendo sin duda la cinta más injustamente olvidada de las carreras tanto del director como del actor.

 

2 – Youth (Paolo Sorrentino, 2017)

Incisiva, trágica y hermosa crítica al arte y a su equilibrio con el contexto de “celebridad” desde todas sus perspectivas (cine, teatro, música, deporte y belleza), todo bajo una impresión de comedia negra y drama astutos, inclementes, crueles en forma pero bellos en su estética, gracias al cobijo directivo y narrativo de Sorrentino. Personajes entrañables y diálogos frescos y hasta en cierta forma filosóficos, es a Keitel a quien le toca la parte fílmica creando un personaje de alta y compleja sensibilidad y que hacía el final es con quien recaerá el impactante giro. Un magnífico estudio emocional y artístico que se transforma en una gran pieza de cine, su omisión (tanto la película como la actuación de Keitel) de varios premios americanos confirman su delicado y fuerte mensaje.

 

1 – Reservoir Dogs (Quentin Tarantino, 1992)

Otra ayuda a otro director debutante (¿sabían que Keitel tiene una casa productora enfocada a ayudar a cineastas novatos?), Keitel se convierte en el protagonista accidental de esta cinta coral (de nuevo a tono de fábula) sobre unos mafiosos y su fracasado intento de salto a un banco. La mayor cinta “de autor” de Tarantino se define gracias a la estructuración de estas personalidades y no a su conflicto, el cual queda como un genial macguffin implícito en toda la trama que aporta mayor complejidad a lo que en realidad es una historia sobre la camaradería y la traición, sobre la humanización y deshumanización, de donde Keitel es parte y detonante. Perfectamente cohesionada y lógica en todo rubro, sentido y personaje, el guion es una perra chulada.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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