Las 5 Mejores Películas de Ismael Rodríguez

Estamos hablando de uno de los directores mexicanos más destacados, revolucionarios y prolíficos de todos los tiempos, uno que rompió la barrera nacional para posicionar sus grandes obras en América y Europa, y que gracias a su versátil y talentosa perspectiva narrativa, pudo socializarse con distintos géneros sin perder la esencia del folclor mexicano.

Cuentos tan trágicos como entretenidos, Ismael Rodríguez fue uno de los narradores más capaces en comprender y proyectar la idiosincrasia de la sociedad mexicana a través de su individuo, un ser errante y complejo que en su tragedia encuentra la misma redención. Así mismo sería uno de los primeros en romper ese “machismo” dentro del guion nacional, posicionando a la mujer como un elemento de fortaleza, de amor o perdición, pero siempre capaz de hipnotizar al hombre apara que este cumpla sus deseos… y también pasiones.

Compitió en Venecia, en Berlín y en Estados Unidos, dirigió a María Félix, John Carradine, Dolores del Río, Sara García, Antonio Aguilar, Emilio Fernández, Ignacio López Tarso, Toshiro Mifune y a sobre todo a su eterno socio, Pedro Infante; Ismael completaría un currículo de 64 largometrajes desde la década de los 40 hasta finales de los 90, muriendo a los 86 años en el 2004.

Recordamos a uno de los más grandes directores mexicanos con sus 5 Mejores Películas

 

Bonus – Tizoc (1957)

Rodríguez encontraría en Infante el socio perfecto desde la primera vez que lo dirigió en 1944, logrando una mancuerna legendaria que terminaría con el pináculo artístico de Pedro al menos en cuanto a su fama internacional se refiere, ganando la mejor actuación en el Festival de Berlín. Ismael tomaría el Pedro macho, y aunque respetaría de cierta forma esa imagen fílmica en algunos de sus proyectos, fue cuando ese arquetipo se quebrara dónde ambos encontraban sus mejores colaboraciones, por ejemplo el indio Tizoc, un remanente del pasado mexicano que entregaría a su amor a una poderosa hembra llamada María Felix, que en este caso funge como una amalgama espiritual y humana, ideal para el indio. El Romeo y Julieta de México, el final es inolvidable

 

5 – Los tres García (1947)

No es que aquí el macho no exista (de hecho se multiplica por tres), sino que es opacado por la figura más poderosa dentro de la estructura familiar mexicana: la matriarca en la misma carne de la abuelita de México, Sara García. Toda la conjunción de drama y comedia de Infante en su punto ideal y a la orden de una comedia románticamente atrevida y con más tabús de lo que se pudiera pensar (tres primos intentando conquistar a la misma prima venida de Estados Unidos), quizá estemos ante el esbozo cómico más destacable de Rodríguez, en mucha parte gracias a la espectacularidad y química de su reparto y a la energizante presencia de Sara, la cual se agarra a bastonazos a estos tres machos cochinos

 

4 – Ánimas Trujano (1961)

Ganadora del Globo de a  la mejor película extranjera, resulta sui generis la comunión de Rodríguez con el legendario Toshiro Mifune. Tras haber apadrinado y desdibujado al estereotipo del macho de Infante, de manera irónica ahora construye un arquetipo más “macho” en el samurái japonés. A pesar de que el método del teatro kabuki logra desentonar en algunos pasajes de su desarrollo, no se puede negar el gran mérito de Mifune al enfundarse como el odioso, borracho y vividor mexicano que quiere ser mayordomo, en una dura metáfora y sátira del poder, machismo y de las cábalas, un tema tabú incluso para aquellos tiempos que el director supo encausar con mucha precaución y astucia dentro de la burla implícita a sus interpretaciones.

 

3 – Nosotros los pobres (1948)

La fábula de la desgracia, Ismael edifica el homenaje hacia el pobre, hacia al arrabal, hacia la vecindad. No cabe duda de la influencia melodramática hacia las consecuentes telenovelas, formato que desbarataría la complejidad de una obra que íntima con la desdicha de manera alucinante, casi extravagante, casi irreal. ¿Será posible esta progresión trágica de hechos en la misma línea del Job bíblico? ¿Que entre esta extrema pobreza, cárcel, hurtos y muerte aún se encuentre la alegría por vivir? En México sí es posible, y este testimonio fílmico también de toques musicales confirma que aún se puede silbar un “Amorcito Corazón” para recordar al inmortal Pedro Infante, a aquel mítico Pepe el Toro, a su Chorreada y a tierna Chachita.

 

2 – Los Hermanos Del Hierro (1961)

El pináculo del western mexicano: salvaje, revolucionario, musical, ranchero; Antonio Aguilar lucha contra su hermano por el amor de la joven Jacinta, y una hermandad que fue forjada a raíz de la violencia, de un silbido y del asesinato de su padre, posteriormente es alimentada por la sed de venganza de su madre, la enseñanza de un pistolero y la conducta sanguinaria desatada por el menor de los Hierro. Un western complejo, sádico y romántico, que puede equipararse sin problema a las piezas europeas o estadounidenses y que en su innovación hacía con la idiosincrasia mexicana, trasgrede a la figura de la madre para situarla como villana, haciendo que esta ágil y desembocada cacería termine en una previsible pero genial y metafórica tragedia.

 

1 – El Hombre de Papel (1963)

Un cuento de hadas a la usanza de México, tan sui generis como surreal, y único en captar la desesperanza y la aventura, la ternura y la tragedia con los mismos niveles de emotividad y calidad narrativa. La odisea de un hombre mudo por conquistar a una mujer y así poder cumplir su principal objetivo: tener un hijo, es magistralmente interpretada y dirigida por Ignacio e Ismael, que derivan en una montaña rusa de sentimiento de principio y a fin y en dónde se respira en cada momento ese eterna característica “aspiracional” que define al mexicano. Se podría decir que Ismael consigue sus “Olvidados”, pero moldeado a su estilo errante y de fábula, incluyendo dos que tres toques surreales y un final que primero te desgarra, y luego te vuelve a dar vida

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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