Las 5 Mejores Películas de Maureen O’Hara

La irlandesa más salvaje, la Reina del Tecnicolor, la aventurera de cabellos rojos y ojos verdes y la gran amiga de John Wayne, hoy se celebran 100 años del nacimiento de Maureen O’Hara, un tremenda actriz que se convirtió con el paso del tiempo en una de las principales precursoras y referentes del movimiento #MeToo,

Nacida un 17 de agosto de 1920, el principal sueño de O´Hara sería la de convertirse en una soprano, pero la vida le tendría otros planes cuando a partir de algunas participaciones radiofónicas y teatrales, fuera firmada por el entonces productor, director y actor, Charles Laughton, para acompañarla en una aventura histriónica que la convertiría en uno de los rostros femeninos más reconocibles y férreos del séptimo arte. Provista de un talento nato y una extraordinaria belleza, O’Hara vendría a ser apodada como “La Reina del Tecnicolor” cuando en la transición del blanco y negro al color, su estética resplandeciera por sobre otros actrices gracias al contraste de su cabello y ojos (rojo y verdes brillantes), matices que se complementarían con entornos y vestuarios pintorescos principalmente aprovechados y provistos por John Ford para su lucimiento y posicionamiento.

Pero entonces ¿Por qué con ese talento y belleza O’Hara solo tendría un poco más de 60 títulos y un menor lucimiento que otras actrices de su época? La respuesta se encuentra en su fortaleza y dignidad como mujer, la cual se resume de manera perfecta con una declaratoria suya:

“Por no haber permitido que el productor o el director me besen cada mañana o me toqueteen, han contado por toda la ciudad que yo no soy una mujer, sino una fría estatua de mármol. Supongo que Hollywood seguirá sin considerarme otra cosa que no sea un frío trozo de mármol hasta que me divorcie de mi marido, abandone a mi bebé y ponga mi nombre y fotografía en todas las portadas. Si esa es la idea que Hollywood tiene de lo que debe ser una mujer, estoy preparada para marcharme ahora”

Así pues, su carácter indómito y su reto hacía el sistema machista de aquel Hollywood le hizo retirarse en 1973 (aunque tuvo un fugaz retorno en 1991 y en algunas cintas televisivas en el 95, 98 y 2000), contando con el apoyo de su siempre amigo John Wayne, con el que colaboró en 5 películas forjando una de las más grandes asociaciones y amistades del cine tanto fuera como dentro del set.

Símbolo del western, la aventura y el romance, O’Hara fallecería a los 95 años en el 2015, dejando no solo su legado histriónico, sino también uno de los primeros ejemplos de lucha contra ese dominio macho y opresión de los “grandes” productores y algunos directores del Hollywood de antaño. Recordemos a su majestad del color con sus 5 Mejores Películas.

 

5 – Jamaica Inn (Hitchcock, 1939)

La última película de Hitchcock en Inglaterra y la primera incursión de Maureen con su nombre artístico “O´Hara” (originalmente se apellidaba FitzSimons, pero Laughton sugirió cambiarle el nombre); si bien la cinta se aleja del estilo del maestro del suspenso al estar totalmente controlada por un Charles Laughton productor y protagonista (la leyenda dice que también él la terminó dirigiendo), el ágil relato sobre criminalidad “pirata” desde un principio encausó el intrépido e indomable carácter de la actriz, una proyección de su misma personalidad y que aquí debe de salir avante de la amenaza de su propio maestro y villano del film, un Laughton muy carismático y orgulloso de su pupila.

 

4 – The Black Swan (King, 1942)

80 minutos de trepidante aventura catapultarían a O’Hara al estrellato comercial y de paso le ganarían también otro mote dentro de la industria: la de la reina pirata, gracias a uno de sus primeros roles protagonistas repleto de audacia y ternura, dos características que la acompañarían después durante su etapa “romántica”. En Power, Maureen también encontraría un tremendo socio aventurero, con registros más carismáticos que el propio Wayne, pero que desgraciadamente se apagarían rápidamente con el fallecimiento del actor en 1958 (cabe destacar que el director King y Power forjaron una mancuerna prolífica). Para bien de la audiencia, esta química rendiría frutos con este clásico bucanero y de altamar.

 

3 – Rio Grande (Ford, 1950)

John Wayne diría de O’Hara: “Prefiero vérmelas con un matón de dos metros a tener que enfrentarme con ese huracán devastador que se llama Maureen O’Hara”. Y es que esa química sacaba chispas, siendo la perfecta simbiosis romántica dentro de la pantalla y que Ford supo aprovechar inmensamente fuera y dentro del western. En este caso en particular, el cierre de la trilogía de la caballería (y del prefijo “Rio” para Wayne), aunque es la más débil de ambos seriales, se mantiene como un clásico gracias a la impresión de ese romanticismo y encuentro que conlleva su odisea y búsqueda por la unión familiar e medio del conflicto en contra de los apaches. Aquí se verían los primeros esbozos porvenir de un inolvidable clímax de dicha química con Wayne – Ford

 

2 – How Green Was My Valley (Ford, 1941)

La razón del porqué Citizen Kane perdió el Oscar aquel año se puede resumir en dos lógicos argumentos: el primero se debe al potencial conmovedor de Ford, un cineasta que en su pose dramática era capaz de mantener en todo momento de su metraje una emotividad clímax entre la tragedia y la comicidad, en este caso, de una familia de Gales a través de sus vicisitudes, labor minera y tradiciones; la segunda, su fantástico ensamble actoral, donde O’Hara funge como la principal figura femenina y en donde recae la fortaleza de aquella familia. Un segundo peldaño para afianzar su paso al estrellato durante los 40 y 50, esta quizá sea la omisión más grande de su carrera en cuanto a nominación al Oscar se refiere.

 

1 – The Quiet Man (Ford, 1952)

Puede resultar irónico, pero a pesar de que O’Hara se mantiene como una de los principales símbolos en contra de la opresión y el machismo del sistema fílmico, resulta imperante que esta gran joya de romance y tradición irlandesa sea alejada en cuanto de antes de toda la generación adicta a “vetar” todo sin tener un ápice de control mental hacía su incapacidad por analizar el contexto, en este caso, enfocado a las tradiciones de un pueblo irlandés en donde nuestro “hombre callado”, debe luchar contra esta conservadurismo para ganarse el respeto y el amor de su tierna, salvaje y hermosa esposa de cabellos rojizos. Sin duda el clímax entre Wayne y O’Hara, el entendimiento que despiden en cada una de sus escenas es tan hermoso como magistral

 

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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