Las 5 Mejores Películas de Mel Gibson

Nadie puede negar que Mel Gibson es uno de los personajes más polémicos y curiosos de la historia del cine. Fue llamado “Mel Columcille” en honor a dos santos irlandeses, siendo bautizado en la religión católica que su misma familia profesaba de manera fehaciente. Tras las protestas de su padre a la Guerra de Vietnam y una demanda que el mismo Mel incurrió hacía la empresa de ferrocarriles por una lesión de trabajo, su familia se mudaría a Australia, territorio en donde encontraría el camino hacia la gloria.

Muy joven comenzaría su carrera como actor dentro de la televisión australiana, pero rápidamente escalaría al cine cuando George Miller lo seleccionara para interpretar al Guerrero de la Carretera, Max, haciéndose rápidamente de su primer antihéroe y de uno de los iconos de la ciencia ficción y de la cultura pop. A partir de ese momento, Mel Gibson se afianzaría de la mano tanto de Miller como de Peter Weir, cineastas que lo catapultarían hacía los registros dramáticos y de acción que para el futuro lo consolidaría como uno de los histriones más versátiles de la industria, trabajando en thrillers, comedias, dramas y aventuras por igual.

Nueve hijos, tres esposas diferentes, labores filantrópicas y humanitarias, abuso del alcohol, el primer hombre más sexy según la revista People, demandas por violencia marital, declaraciones poco afortunadas hacía con la comunidad LGBT, el aborto, la eutanasia y hasta declarar que fue guiado por “El Espíritu Santo” para dirigir la polémica “La Pasión”, desafortunadamente en los últimos años su vida personal se ha vuelto para la media y las generaciones mucho más importantes que su carrera fílmica, una en donde tanto como actor y director se ha destacado en su momento como una figura de gran relevancia e influencia, trabajando en varios géneros, construyendo varios personajes legendarios del cine y teniendo como cineasta varias aptitudes técnicas que incluso en los 90 revolucionaron la aventura épica – romántica.

Venido a la baja desde la pasada década con algunas participaciones dentro de películas serie b y con solo un crédito como director en los últimos 15 años, Gibson ha filmado a la fecha más de 60 producciones como actor y 5 como director. Ganador de más de 40 premios, de entre los que destacan 2 Oscar y un Globo de Oro, celebremos los 64 años del loquillo Mel con sus 5 Mejores Películas.

 

Bonus –  Maverick (Donner, 1994)

Mel Gibson en MaverickSon muy escasas las aproximaciones al western donde “la pistola” no sea el arma protagonista en cuestión. Sirviéndose del carisma y de su probada química con Lethal Weapon, Donner y Gibson toman las cartas para crear un western – comedia que funciona tanto a manera de homenaje como de parodia, y que bien pudiera situarse como un hábil remake de la serie homónima y/o como en una divertidísima innovación al género con todo y su estructura a manera de sketches. El naipe como arma, además de ser hilarante incluso hasta en la bobería incomoda de Foster y su fallida tangente como cinta de estafas, Donner y el indudable carisma de Gibson ponen de relieve al póker como el verdadero protagonista.

 

5 – Lethal Weapon (Donner, 1987)

De todas esas películas donde dos policías con amplias diferencias hacen mancuerna para atrapar a un malévolo traficante, es esta la más divertida y mejor dirigida, con dos actores en pleno apogeo que también coinciden con la época donde el subgénero de acción tomó sus primeros bríos comerciales. La pareja disfuncional es sencillamente legendaria, con un Gibson que detonará toda secuencia de acción por venir y en perfecta armonía y química con Glover. Un relato entretenido que ve sus fortalezas en la comicidad negra abordada por el estado suicida y demencial del propio personaje de Mel, se confirma que la acción debe coexistir en una base argumental coherente y bien dirigida a pesar de lo lineal que puedan resultar sus tramas.

 

4 – Gallipolli (Weir, 1981)

No solo uno de los mejores ejercicios bélicos alrededor de la Primera Guerra Mundial, sino también uno de los más conmovedores, bellos y trágicos relatos de amistad en el cine. Weir se sirve de este homenaje hacía los australianos que combatieron en aquel conflicto bélico, para que en un poco más de tres cuartos de su metraje, construir una camaradería fuerte y palpable entre aquellos jóvenes “idealistas” ¿acto seguido? La batalla de Gallipoli será retratada en 20 minutos que son sinónimo de tensión y suspenso  (y de donde Sam Mendes se agarró para su sobrevalorada “1917”). Cabe destacar la química entre el desaparecido Mark Lee y un muy joven Gibson, que tendrá cierto efecto “fetiche” en aquella temprana etapa del director.

 

3 – The Year of Living Dangerously (Weir, 1982)

Mel Gibson en The Year of Living DangerouslyRecordando el tono de los romances clásicos de Hollywood a la usanza de “Casablanca”, de nuevo Weir – Gibson erigen un impresionante drama pasional que comparte la misma relevancia narrativa con el conflicto social, político y bélico vivido en la Indonesia de los 60. Por una parte enamora, pero como es la costumbre de esta asociación, también tensa los hilos de su romance con su entorno. Los contrastes son hermosos, pues mientras Gibson y Weaver son embelesados con destellos de luz y una fotografía “radiante”, los pasajes “periodísticos” y bélicos se tornan oscuros y con un ambiente lúgubre, nocturno y claustrofóbico. Sin duda un parteaguas en la carrera de Mel, aquí se comenzaría a ver su crecimiento y madure dramática.

 

2 – Mad Max Saga (Miller, 1979, 1981, 1985)

Gibson interpretó a Max en tres ocasiones, la primera de ellas en un registro más dramático y con tintes de venganza romántica en lo que al principio parecía no fraguarse como una trilogía. Sería hasta el segundo episodio donde alcanzaría su clímax gracias a la inclusión del entorno apocalíptico de Miller y a la definición de su arquetipo de antihéroe, silencioso y con una mayor presencia física (muy similar a los westerns del espagueti de Leone), detonando el mejor capítulo de la saga protagonizado por él. Para el tercer episodio Gibson se volvería a repetir con respecto a su guerrero errante, sin embargo el guion de Miller no ayudaría mucho a cerrar con decencia la trilogía. Sin duda Gibson le debe su carrera a este ícono de la SF

 

1 – Braveheart (Gibson, 1994)

Director y actor en su esplendor se conjugan en una de las épicas más infravaloradas del cine, una aventura que a pesar de tomarse variadas libertades históricas, alcanza picos de excelencia dramática, romántica, actoral, visual y hasta auditiva en mucha parte gracias al obsesivo y técnicamente brillante trabajo de Gibson como narrador supremo de la historia sobre el libertador de Escocia. Si bien el relato usa el viejo truco del sacrifico emocional, es el bien estructurado héroe y su historia de amor y venganza el que brindan la base “sentimental” necesario para que el espectador comparta la travesía y hasta el dolor de su último grito. La batalla de Sterling sigue siendo uno de los hits directivos más grandes de los 90 y de las batallas en el cine, y es que como bien dicen en un capítulo de South Park: “Quizá Mel Gibson esté loco, pero no cabe duda que el cabrón sabe dirigir”.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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