Las 5 Mejores Películas de Orson Welles

El conquistador, a la edad de 26 años Orson Welles no solo ya se había establecido como el mayor referente del teatro shakesperiano, sino que también había puesto a toda una nación de cabeza, cimbrando el caos con su peculiar narración por radio de War of Worlds y por supuesto, forjando la que para muchos sigue siendo la mejor película (al menos americana) de todos los tiempos ¡26 años! ¡26!

Nacido un 6 de mayo de 1915, su misteriosa y trágica figura solo equiparan su desbordado talento, siendo el cine su más prolífica plataforma al dirigir más de 60 títulos (dentro de los que destacan sus 15 largometrajes) y actuar en más de 120, haciéndose de 2 Oscar, tres galardones de Cannes (entre ellos actor y gran premio del festival) y uno de Venecia, dentro de sus más de 30 galardones.

Una institución técnica y narrativa, precursor y gran maestro del plano secuencia, de los estatutos del noir, el thriller y una de las mayores influencias dramáticas y actorales dentro de la historia del cine mundial y la cultura pop, hoy el gran Orson cumpliría 105 años, así que dentro de su vasta pero también complicada filmografía, encontremos al menos 5 (más dos bonus) de las piezas que lo llevaron a ser uno de los pináculos artísticos y autorales del celuloide.

 

Bonus. The Other Side of the Wind (2018)

¿Qué hubiera pasado si Orson hubiera terminado esta obra? No cabe duda que hubiéramos presenciado una joya sobre la decadencia y degradación humana vista desde el mundo obsesivo de la industria fílmica. Este intento por preservar su legado fue un experimento solvente y digno para remembrar en el estudio y análisis fílmico, siendo tal vez uno de los tesoros mejor guardados en el sobrevalorado mundo fílmico de Netflix. The Other Side of the Wind no solo es la gran última broma de Welles sobre Hollywood, sino también un testimonio post mortem sobre el ocaso de la figura “directiva” en tiempos donde el séptimo arte se encontraba en una de sus cumbres, un largo escalón donde la caída era tal vez mortal y de donde Welles y Huston fueron maestros, testigos y testimonios.

 

Bonus, Macbeth (1948)

Un corazón enamorado perdidamente de Shakespeare lleva a cabo una adaptación cuasi teatral donde destaca no sólo su rigurosa y tremenda actuación, sino el respeto a los textos de legendario escritor así como la ambientación que el Welles director logra para proyectar de manera onírica una puesta en escena ajena a cualquier súper presupuesto hollywoodense. Un producto dual, esta obra, primera adaptación de Macbeth y una de las 3 que Orson hizo sobre los textos de Shakespeare, podría ser tanto la peor como la mejor dentro de su filmografía; la peor porque injustamente carece de algunos elementos fílmicos sin el presupuesto necesario para encausarlos, pero la mejor por la recreación casi heroica y la atmósfera sombría y oscura qué Orson pasionalmente consigue, además de su portentosa actuación, reflejo de su estatus teatral.

 

5 – The Lady from Shanghai (1947)

Es sabido que Welles salió tan apestado de esta producción que incluso al final se decidió desacreditarlo como director, quedando su nombre impreso tan solo como una curiosidad, y al final esta pieza noir es eso, una extravagante curiosidad. Aunque el guion incluso carece en muchos episodios de lógica interna y su tratamiento puede parecer hasta forzado o confuso dentro de lo que es una simplista historia, merece el quinto puesto porque Welles, con su inconmensurable talento técnico, consigue encausar secuencias tan sombrías como hermosas, una de ellas su clímax, que se quedan grabadas en los anales del género. Esta fue una época creativa oscura para Welles, afectada por la industria, recortes y obviamente empeorada por su propia personalidad y estilo artístico centralizado.

 

4 – Le procès (1962)

En el ocaso y ya reconocido a nivel mundial  como uno de los más grandes artistas fílmicos, teatrales y culturales de la historia, Welles aprovechó dicho estatus para encausar la que sin duda fue su último gran film, un thriller onírico y repleto de humor negro basado en la novela de Frank Kafka. Llamada “The Trial” en occidente, podríamos también asegurar que no hay obra de Welles más rítmica, entretenida y sujeta a todo gusto, comercial o “de arte”, que también se ganó el mote de la crítica como su obra más inventiva, resultado de una pericia visual inigualable que alcanzaba el puto máximo en su carrera gracias al tono surrealista del relato, mismo que Welles aprovechó para procrear una hermoso testimonio narrativo y estético. Vale la pena redescubrir esta gran cinta.

 

3 – Citizen Kane (1941)

Siempre será complicado hablar sobre ella, y es que si bien es cierto que la obra magna de Welles ha envejecido de manera negativa cayendo en una sobrevaloración global, por otro lado es innegable la calidad e influencia narrativa que significó para su tiempo, centralizando todo el poder autoral y surtiendo así una fresca innovación dramática que revolucionaría el lenguaje desde el punto de vista de ciertos elementos tales como: el uso de “flashbacks” y distintas líneas cronológicas, su tono semi documental (¿o precursor del mockumental?), la sátira política y la punzante crítica hacía el sistema gubernamental y hasta el cuarto poder, y por supuesto la evolución actoral del mismo Welles en esta historia de deshumanización y redención que pudo haber inspirado incluso a Mario Puzo. No su mejor film, pero si su obra magna y mayor contribución a la cultura pop

 

2 – The Third Man (Carol Reed, 1949)

No la dirige, pero Welles es el foco de atención de una de las cintas más peculiares, pero también mejor escritas, fotografiadas y revolucionarias de toda una estela de éxitos en el apogeo del noir, citada en 1999 como la mejor aportación del cine británico al cine. Si bien es cierto que gracias a Reed el toque de suspenso crece de manera progresiva tanto narrativa como audio visualmente, es el arquetipo del personaje de Welles, el legendario Harry Lime, la centralización conceptual de todo el relato, creando así a través de su mítica silueta en las sombras no solo su participación y presencia más destacable en el cine, sino también quizá el símbolo masculino más legendario y carismático del género fuera de la constancia y encasillamiento de Bogart. Hay quienes dicen que Wellles incluso dirigió sus escenas, lo cual no sería algo extraño.

 

1 – Touch of Evil  (1958)

No solo este revolucionario noir significó para Welles su último gran pack de dirección y actuación, sino también una especie de final expiación; en ella lo vemos físicamente demacrado pero perfectamente identificado con su villano, que a diferencia de muchos otros relatos del cine negro, se convierte en el eje principal de la trama, construyendo una conspiración desde su “maldad” y posterior redención sacando del molde el acostumbrado arquetipo del “antihéroe” definido por Huston en 1941. Para el relato esta inversa conversión funciona mejor desde el “Director’s Cut”, que junto a la excelsa técnica de su plano secuencia, su sombría fotografía y el score de Mancini se convierten en una de las piezas angulares del noir y trágicamente un punto sin retorno para Welles, cayendo en una debacle artística irrecuperable, pero dando con este “toque” su mejor joya.

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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