Las 5 Mejores Películas de Sally Field

El 6 de noviembre de 1946, nace en los Estados Unidos, Sally Margaret Field, la actriz menudita y carismática que se ganó la simpatía del público televisivo por participación en la serie “La novicia voladora” a finales de los años 60 y que, con el tiempo, gracias a su talento, obtuvo el reconocimiento de la crítica de espectáculos.

Los primeros personajes que Field interpretó en televisión fueron cómicos, frescos y juveniles, de manera que tuvo dificultades en convencer a los productores y directores que también era una buena actriz dramática y lograr dar un salto hacía la pantalla grande en los años 70.

En 1976 tuvo por fin la oportunidad de demostrar su capacidad histriónica cuando obtuvo el papel en la película para la televisión “Sybil” en el que encarnaba a un personaje que padecía de disfunción de personalidad. Por su interpretación ganó un premio Emmy.

Posteriormente participó en varias películas de gran éxito de taquilla como: “Dos pícaros con suerte” y sus secuelas compartiendo créditos con Burt Reynolds.

Es en 1979 que por su trabajo en la cinta “Norma Rae” se hace acreedora a su primer premio Oscar como mejor actriz principal, así como el Premio de Mejor Actuación Femenina en el Festival de Cine de Cannes. Cinco años más tarde ganó otra estatuilla como mejor actriz principal, esta vez por “Places in the Heart” (En un lugar del corazón). Además de ser ganadora de tres premios Emmy, Dos globos de oro y el Premio del Sindicato a la mejor actriz y la nominación al premio Oscar como mejor actriz de reparto por su participación en la película “Lincoln”.

En su filmografía encontramos películas como: “Ausencia de malicia”, “Magnolias de acero”, “Forrest Gump”, “Lo que cuentas es el final”, entre otras.

Festejemos a esta actriz de gran talento y belleza y pómulos emblemáticos, mencionando cinco de sus mejores películas:

 

Bonus – Lincoln (Steven Spielberg, 2012)

POR EL FETT

Perfecto desempeño de Sally Field como la esposa neurótica, siempre estresada y angustiada de Abraham Lincoln, donde la septuagenaria da una cátedra de interpretación poniéndosele al tú por tú a un Day-Lewis en una de esas películas que a pesar de pasar sin pena ni gloria,  significó una buena anécdota histriónica y como un recordatorio del porqué en su momento Field pudo ser una de las mejores actrices dramáticas de su época (la falta de constancia y su escondite en la televisión la privó de ello). Loable nominación al Oscar, el mejor mérito de Field fue esta reaparición de carácter para recordarle a una generación nueva que aún había mucho talento que ofrecer.

 

5 – Steel Magnolias (Ross, 1989)

Por VILMA AIDA

Risas y lágrimas con las vidas de estas seis mujeres que son grandes amigas. Ellas son M’Lynn y su hija Shelby (interpretadas por Sally Field y Julia Roberts respectivamente), y todo comienza en el día de la boda de Shelby con un joven y guapo abogado. Las actuaciones son maravillosas, la ambientación bellísima, filmada en el típico pueblito gringo donde parece que no ha llegado la delincuencia y todos son blancos y felices. Hay grandes casas con hermosos y cuidados jardines, no hay tráfico y atraviesa el pueblo un hermoso riachuelo… ¡Ahh! ¡El sueño americano! Llena de clichés y de cursilerías, pero perfectamente actuada y adorable, la relación y actuaciones de Field y Roberts el punto de inflexión de la película (y donde despegaría la carrera de la Julia)

 

4 – Smokey and the Bandit (1977)

POR EDGAR DEL VALLE

Dirigida por Hal Needham y con Burt Reynolds, Sally Field, Jackie Gleason y Jerry Reed. Trata sobre un camionero que acepta una apuesta: recoger un cargamento ilegal de alcohol en Texarkana y transportarlo hasta Atlanta en 48 horas, lo cual en apariencia es imposible de lograr, dicha empresa se complica cuando se le une una chica que se ha escapado para no casarse con el hijo del sheriff del condado, quien emprende su persecución. Se trata de una comedia sin mayores pretensiones que ser un muy loable divertimiento. En el año de su estreno se convirtió en la película de mayor recaudación de taquilla, sólo superada por “Star Wars”. Tal éxito provocó que su fórmula se repitiera en esa época, incluyendo dos secuelas y varias series de televisión.

 

3 – Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994)

POR EL FETT

A diferencia de lo que muchos señalan, Gump dista de ser una película “mala” o “sobrevalorada”, siendo su pecado la desestimación póstuma que sufrió en comparación a los productos “Oscareables” de aquel año (Pulp Fiction y Shawshank) y por supuesto su pobre envejecimiento de nuevo no por su entrañable narrativa y fábula, sino irónicamente por su sobrexplotada influencia con el pasar de los años. Zemeckis crea un exquisito viaje visual, músico y sensorial a partir de su arquetipo por antonomasía: un individuo que sufre una cadena de infortunios y éxitos a base de la casualidad. Uno de los puntos más fuertes dentro de esta odisea es definitivamente la mamá “Gump”, un papel entrañable por parte de Field

 

2 – Places in the Heart (Robert Benton, 1984)

POR EL FETT

Muy criticada en su momento por ser una obsesión de su director por equiparar a otros símiles del pasado en cuanto a las tragedias de la Gran Depresión, sin duda lo que terminó por llevar su balanza hacía el recuerdo fílmico fue la ostentosa y desgarradora actuación de Field como una madre viuda que debe hacer frente a la pobreza y las dificultades de aquella situación, respaldada por otros personajes (Malkovich y Glover en excelentes labores) que solo sirven para ensalzar un gran manifiesto dramático que la llevó a hacerse de su segundo Oscar. Una actriz de gran carácter y que en su brillantez siempre proyectaba personajes emocionalmente complejos y con una naturalidad abrumante, no hay que olvidar que estamos ante una justa ganadora de 2 Oscar

 

1 – Norma Rae (Martin Ritt, 1979)

POR EDGAR DEL VALLE

Película basada en hechos reales, que quizá es la que mejor demuestra la ideología de este director, al contar la historia de una trabajadora fabril que lucha por lograr conformar un sindicato que defienda los derechos de su gremio (un tour de force magnífico por parte de Sally Field, que se llevaría el Oscar, el Globo y el premio del Festival de Cannes). Una de las grandes virtudes de la película es su guion (reconocido de manera internacional también con varios premios), que construye personajes atractivos, con los que el espectador puede sentirse, si no identificado, sí al menos solidario. La cinta también fue nominada a mejor película de ese año, siendo vencida por “Kramer vs. Kramer”.

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