Las 5 Mejores Películas de Sigourney Weaver

Hay muchas heroínas y símbolos de fortaleza en el mundo fílmico, pero nadie como la primera “badass” Susan Alexandra Weaver, la cual cambió su nombre desde la universidad por Sigourney, después de leer El Gran Gatsby pues por qué le gustó, quería que le dejaran de llamar “Suzy” y como ella misma lo dice, tratar de cambiar su identidad a alguien más fuerte tras el bullying que sufría por su altura (1.82), motivo de burla de para sus compañeros… ¡Idiotas! Lo que no sabía ellos es que ella mataría Aliens solo unos años después ¿Hay algo más badass que eso?

Nacida un día como hoy de 1949, Weaver traía el talento en sus venas; su padre un productor ejecutivo de televisión, su madre una actriz británica retirada, y su tío un actor y comediante, le inculcaron el amor por las artes, graduándose en literatura y artes dramáticas y consiguiendo su entrada en el teatro para 1973.

Su debut fílmico se daría en 1977 a lado de Woody Allen en un pequeño papel en Annie Hall, sin embargo sería dos años después cuando firmara su nombre artístico en letras de oro al subirse en la nave Nostromo de Ridley Scott, junto con otros 8 pasajeros que incluían un gato y un perfecto organismo depredador del espacio. El resto es historia.

Eterna heroína dramática y de la ciencia ficción, su gran altura y presencia complementarían un carácter determinado y una fiereza que tampoco eran ajenas a la sensualidad y al romance, convirtiéndola durante las siguientes dos décadas en un rostro recurrente a lado de directores como Cameron, Allen y Polanski.

82 créditos y 31 premios (con tres nominaciones al Oscar), resumen una carrera que la ha convertido también en un icono de la cultura pop y en una de las figuras femeninas de acción por excelencia de la historia. Celebremos sus 70 años de vida con sus 5 Mejores Películas.

 

Bonus. Working Girl (Mike Nichols, 1988) Por Chikilla

Aunque el excelente guion se centra en el personaje de Griffith, una trabajadora secretaria en el departamento de adquisiciones de un banco en Wall Street, la hipócrita, mandona, esclavista y méndiga de su jefa es interpretada por Weaver, en un papel que daría rienda suelta a otra de sus facetas muy conocidas: la de villana. Una muy entretenida comedia que incluso sentaría muchas de las bases para el tópico de la (el) jefa (e) manipuladora, aunque Weaver solo aparece durante algunas pocas escenas, su pintoresca, odiosa pero funcional presencia fue suficiente para poner en jaque a los protagonistas, a la audiencia y hacerse de una nominación al Oscar y uno de los dos Globos de Oro que se llevó aquel mismo año, este como mejor actriz de reparto.

 

5 – Death and the Maiden (Roman Polanski, 1994)

La gran ausente y olvidad dentro del reconocimiento de la obra de Polanski, Weaver y Kingsley forman parte de una escalofriante pero reflexiva metáfora sobre el poder y la venganza dentro de la ficción especulativa. Muy fluida (apenas 100 minutos de duración) pero de una progresiva tensión, Weaver es el vehículo para que Polanski de manera irónica (y cínica) explore el abuso y a la par el efecto vengador de una víctima convertida en juez y verdugo. La carga política de su trama funge también como un eficaz elemento macguffin que provee a las circunstancias y al propio accionar del personaje de Sigourney en un manjar de suspenso. Quizá el último gran papel de la actriz, que desde el nuevo milenio comenzaría una serie de malas decisiones.

 

4 – The Year of Living Dangerously (Peter Weir, 1982)

El éxito tras Alien tardaría en afianzarse, pero 3 años después y de la mano de Weir, Weaver y Gibson protagonizarían un cautivador romance a la usanza de los viejos clásicos de Hollywood. Weir así erige un impresionante drama pasional que comparte la misma relevancia narrativa con el conflicto social, político y bélico vivido en la Indonesia de los 60; por una parte enamora, pero también tensa los hilos de esta historia de amor “imposible” por su mismo entorno, logrando un hermoso contraste y química entre Gibson y una Weaver a la que nunca verán más bella y radiante, embelesada con destellos de luz y una fotografía “radiante” que se contrapone a los pasajes “periodísticos” y bélicos, oscuros y con un ambiente lúgubre, nocturno y claustrofóbico.

 

3 – Gorillas in the Mist (Michael Apted, 1988)

Mujer empoderada, aunque ya se había convertido en un símbolo de la acción, la ciencia ficción y el feminismo dos años antes, faltaba la confirmación artística – dramática de parte de una interpretación biográfica que raya en la perfección. Un retrato entrañable que logra proyectar la  fuerza y la sensibilidad, pero también la tragedia detrás de la figura de la zoóloga Diane Fossey, papel con el que Weaver se compromete de una manera tan psicológica como emocional a pesar de ciertos fallos estructurales en el guion. Ese año lograría afianzarse con su mayor índice de nominaciones y premios, llevándose mejor actriz de reparto y mejor actriz de drama en los Globos de Oro y comprobando su talento y versatilidad tanto en el drama como en la comedia.

 

2 –Alien (Ridley Scott, 1979)

El origen de la heroína ochentera por antonomasia (perdón Linda Hamilton), en el papel de Ellen Ripley Weaver sufriría el maldito mismo bullying de su universidad, cuestionable técnica de su director para enfrentarla no solo al inhóspito terror de aquel “octavo pasajero”, sino también a la tensión de su tripulación y a la amenaza asesina que se cierne sobre ellos. La única superviviente humana del Nostromo (no olvidemos al gato “Jones”), el apadrinamiento de Scott hace que Weaver trabaje en dos planos con los mismos y fastuosos resultados: el drama y el terror, una labor complicada para una debutante, pero que sin duda es solventada por la determinación y el talento nato de una espléndida joven salida del teatro. La leyenda nacería… y evolucionaría.

 

1 – Aliens (James Cameron, 1986)

Una sublime maduración histriónica, siete años después y a través del Cameron más lúcido, habrá que agregarle a los registros de drama y terror ahora los de acción, dentro de un tono bélico pero sobre todo matriarcal que afianzaron a Weaver y a Ripley como la más icónica “badass” ahora de la historia. Así pues, “Aliens” tal vez sea la pieza fílmica más empoderada femeninamente hablando, joya ignorada por una generación incapaz del análisis y adicta a Netflix que no reconoce en el pasado sus agujeros ideológicos. Lucha de madres, el regreso, el fallido rescate y hasta la extracción de los supervivientes son solo elementos distractores que surten el suspenso necesario para aquella mítica batalla final y aquella legendaria línea: Get Away From Her, You Bitch!

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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