Las 5 Mejores Películas de Takashi Shimura

Takashi Shimura no solo vio nacer y concluir el cine de Kurosawa (participó en el primer y en el último film del legendario director), sino que también y al igual que Toshiro Mifune, llegó a convertirse en el rostro más conocido de la actuación japonesa con más 313 créditos entre el cine y la televisión.

Nacido el 12 de marzo de 1905, Shimura es descendiente de samuráis; su familia, conservadora de las tradiciones de sus antepasados, guió a su hijo conforme a las ideologías ancestrales mientras este mostraba una genuina fascinación por la literatura inglesa, llegando a hablar el idioma extranjero a la perfección. Tras cursar sus estudios en letras incursionaría primero en la poesía y después en el teatro, camino que lo llevaría consecuentemente a la radio y a comenzar su carrera como actor profesional en 1932. Solo dos años después iniciaría su andar en el cine.

Tendrían que pasar nueve años, para ser exactos en 1943, cuando el la película “La Leyenda del  Gran Judo” se forjara una de las asociaciones más legendarias y prolíficas del cine, director y actor, Kurosawa y Shimura formalizarían a través de su historia 21 películas (de 30 que dirigió Kurosawa), incluso superando la injerencia del Mifune dentro de esta filmografía.

Provisto de un gran talento y un amplio registro dramático, Shimura interpretaría desde samuráis hasta detectives, doctores, abogados y trabajadores públicos, arquetipos clásicos del cine de Kurosawa. Así mismo, Shimura se convertiría en uno de los rostros clásicos del cine de monstruos japoneses, al ser figura dentro de las películas de Godzilla

Recordemos las mejores películas de Takashi Shimura

 

Bonus – 47 Ronin (Hiroshi Inagaki, 1962)

Una mega epopeya japonesa que manifiesta en todo su esplendor la cultura y el código del honor del samurái (quizá junto con “Harakiri”, la más auténtica en torno al tópico). Tan cruenta como épica, la cinta de tres horas y media toma una de las leyendas más conocidas de Japón, de como un samurái sin amo (un ronin) planeará la venganza contra el Señor Feudal que lo ha traicionado. Si bien Shimura no cuenta con el protagónico, es por su mero estatus y talento que se ganó su participación en esta joya que traspasó la cinematografía para convertirse en casi un documento histórico. En su momento fue una especie de congregación y confirmación de los mejores actores japoneses bajo la dirección de uno de los cuatro pilares directivos de este cine y corriente.

 

Bonus – Godzilla (Ishiro Honda, 1954)

Por Jorge Bello

Sin duda entre el mar de filmes de una franquicia tan longeva, no hay nada que pueda superar a la original. Godzilla, el reflejo de una sociedad japonesa rendida ante el miedo de los ataques atómicos de la segunda guerra mundial, se convierte en una metáfora que muestra las consecuencias de los propios actos. Pionera de avanzados efectos especiales de la época, Godzilla se presenta como una masa de terror y muerte que arrasa todo a su paso y aunque su historia es bastante simple, esta es canalizada ante la resiliencia de un Japón que siente sus muertes y que nos recuerda a todos, que Godzilla es parte de una fuerza de la naturaleza, y que esta, es imparable. Por supuesto, mucho de la credibilidad dramática fue lograda gracias a la presencia protagonista de Shimura.

 

5 – Escándalo (Akira Kurosawa, 1950)

Una de las menores (pero no menos genial) películas de Kurosawa refiere mucho de su salvamento narrativo a las monstruosas actuaciones y química entre Mifune y Shimura, que en este juego de roles y arquetipos que solían intercambiar entre ambos, es a Shimura a quién le toca en esta ocasión el “cobarde”, un abogado alcohólico y sin honor que al ser contratado por un impulsivo pintor para demandar a un medio tras una seria difamación romántica, este ve la oportunidad para venderse al mejor postor y así poder seguir solventando su progresiva autodestrucción. Una gran actuación de Takashi, que aquí logra una culposa empatía de la audiencia a pesar de las cuestionables acciones de su débil abogado.

 

4 – El ángel Borracho (Akira Kurosawa, 1948)

Posterior a su etapa experimental, el primer género con el que  Kurosawa comenzaría su  gran obra y carrera sería con el noir. Aunque la primera de las grandes denota ciertos errores en montaje y continuidad, tanto el aspecto histriónico como el contacto con un Japón arrabal, sumido en la suciedad, el vicio y el crimen, son elementos que proyectan con elegancia un relato tan emotivo como complejo en su estructura humanista. Fiel a su estilo desde esta temprana etapa, los elementos occidentales son matizados y de nuevo transfigurados a la sociedad nipona, en este caso al mundo de la mafia yakuza. Aquí es donde también se comenzará a forjar una dupla actoral legendaria y con gran química, la de Shimura con Mifune, socios eternos en esta gran odisea fílmica.

 

3 – El Perro Rabioso (Akira Kurosawa, 1949)

Obra que goza de un enriquecedor anonimato, un bajo perfil que sirve para experimentar esa sensación gratificante de haber encontrado en esta mayúscula pieza artística a uno de los mejores ejemplos de cine noir. El samurái se convierte en detective (literal, un Shimura impresionante), uno en maestro, otro en el incauto aprendiz que al perder su pistola y poniendo en peligro su honor, desencadenará una aventura e investigación que llevará a ambos al bajo mundo del Japón de posguerra, uno en el que al parecer el calor es fundamental para recrear este magistral relato lleno de inteligentes trucos (macguffins). De desarrollo narrativo providencial, que no puede ni debe bajar de ritmo en ningún momento, Shimura es un gran detective maestro samurái.

 

2 – Los Siete Samurái (Akira Kurosawa, 1954)

El retrato de su honor y linaje se vierten en otra de las obras más mencionadas e influyentes dentro de la historia del cine, sin duda también la mayor referente en cuanto al término samurái se refiere. Emocionante de principio a fin, Kurosawa combinará esta honorífica aventura con una crítica manifiesta hacia las esferas sociales y hacia la crueldad del sistema en una era donde la valentía de unos pocos eran el equilibrio y justicia de muchos otros. Partiendo de la estructura de sus personajes, el cine siempre se ha sostenido en 7 Samuráis para la consolidación en general de la figura heroica, la principal de ellas la de Shimura, que representa a la perfección el sentido heroico y de honor del samurái, un líder intachable y de un linaje respetado.

 

1 – Vivir (Akira Kurosawa, 1952)

Una magistral tesis sobre la muerte y un tratado reflexivo sobre cómo tratar de vivir frente a la inminente llegada de la misma. Si usted nota un cierto mensaje moralino en mi introducción hacia esta gran obra, es porque sencillamente tal vez estemos ante el único film que se puede dar el lujo de auto venderse como una guía de como disfrutar la vida y/o cambiar para comenzar a hacerlo. Dura en estética y conmovedora en contexto, la actuación de Shimura encausa uno de los grandes clásicos dramáticos japoneses a la orden un de una soberbia profundización psicológica por parte de  Kurosawa, que no dejará de lado los detalles socio culturales en el retrato de laboriosidad dentro de la clase media, ni mucho menos la colocación del entorno como un fiel personaje y compañero más de esta vejez.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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