Las Mejores 5 Películas de Milos Forman

Milos Forman quizá sea una de las figuras más injustamente olvidadas en el séptimo arte. Uno de sus mejores, ganador de 45 premios de entre los que destacan dos de los más grandes premios Oscar en la historia, 3 Globos de Oro, 1 BAFTA, un Oso dorado y otro plateado del Festival de Berlín y un gran premio del Jurado de Cannes,  el checo – estadounidense falleció el pasado 13 de abril y con él uno de los mejores narradores, analíticos y socios de la locura en el cine.

Quizá fue su destino como huérfano tras ver encarcelados y asesinados a sus padres en los campos de concentración nazis; o quizá su necia formación como director teatral en contra de la voluntad de su tío, Forman ejecutó con singular maestría una demencia encuartelada en arquetipos heroicos  que lo llevaron a erigir un par de joyas artísticas que hoy se cuentan como dos de las mejores cintas en la historia.

Su selección y patente eran claras. Llamando la atención de Hollywood desde su natal Checoslovaquia con dos comedias negras nominadas al Oscar como mejor film extranjero, Forman se respaldaría en la locura innata de Nicholson, moldearía el genio chiflado de un ficticio Mozart, respaldaría la visión comercial del pornógrafo Flint, y soportaría la demencia en su estado más puro por parte de la dupla KaufmanCarrey, para deleitarnos con una filmografía que no solo abrazaba la locura, sino que también la evaluaba, comprendía y desarrollaba a partir de personajes  de corte mesiánico que venían al mundo a proveer de un genio, chispa o aporte sustancial, logrando en la mayoría de los casos un exquisito nivel de emotividad gracias a su gran habilidad narrativa, construcción y progresión de escenas, alejado en la mayoría de las ocasiones (coincidentemente en sus mejores obras) del plano de guionista, labor en la cual se amparaba con íntimos allegados para llevar a cabo su visión.

Gran influyente moderno, Forman solo dejó 13 largometrajes (4 de ellos de su natal Checoslovaquia), dirigiendo por última vez en 2009. Recordemos las 5 mejores películas de este genio perdido entre las generaciones.

 

5. Hair (1979)

Tras haberse hecho de la gloria internacional con One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Forman se despediría formalmente de cualquier esbozo humorístico (aquel que definiría su primera etapa como cineasta en Checoslovaquia) con un musical que bien podría catalogarse como uno de los símbolos visuales hippies  por antonomasia. Dicha transición costaría un esfuerzo mayúsculo que incluso lo llevó a la depresión con su film debut en Estados Unidos (Taking Off de 1971), pero 8 años después y con la maduración de su primera joya, el checo presenta una carta de “hasta nunca” memorablemente entretenido y colorido que al mismo tiempo se convertiría en un testimonio demasiado peculiar sobre aquel movimiento, debido a la visión “tempranera” (y un poco surrealista) de un director foráneo. Hair, a pesar de no ser uno de los musicales “más recordables”, si presenta algunas secuencias inolvidables que en la actualidad siguen siendo objeto de parodia y homenaje, sobre todo el número inicial Aquarius, todo un emblema fílmico de la felicidad y  de “lo hippie”.

 

4. The People vs. Larry Flint (1996)

Tanto poder y respeto proyectaba Forman en Hollywood, que a 12 años de Amadeus (y 7 de su última película, un tropezón impresionante titulado Valmont), nadie lo podría callar con la inmediatamente polémica historia sobre uno de los hijos más queridos y detestados de América: el trágico empresario Larry Flint. Una de las mejores biopics de la historia (Forman es muy adepto  esta categoría), el checo no repara en convertir a Flint en un “Mesías” pornográfico; desde su ya escandaloso poster, Forman construye un relato honesto y directo sobre esta desfachatada y revolucionaria figura, trascendiendo el morbo por la libertad de expresión, concepto rector que engloba toda su narración. A pesar de no contar con su mejor ritmo y trastabillar en algunos asuntos emotivos artificiales, Woody Harrelson se encargaría de ser el complemento perfecto (actor y director nominados en variadas competiciones) para esta punzante visión. Así mismo cabe destacar el comienzo del fugaz romance artístico entre Forman y la odiada Courtney Love, “actriz” a la que supo explotar gracias a esa comprensión extrema de la locura humana, y es que de haber querido, Forman podría haber sido capaz de sacarle una actuación decente hasta a Charles Manson.

 

3. Man on the Moon (1999)

Dicho por él mismo, la realización de esta cinta no solo le causó problemas de salud, tanto físicos como mentales, sino también un robo de energía inconmensurable que casi le restaron todas las ganas de volver a dirigir (lo cual no estuvo muy alejado de la realidad, con solo 2 films consecuentes a este). Lo cierto es que no se puede Hablar en Man on the Moon de Forman sin respetar a Carrey y viceversa, y es que la destructiva dupla artística no solo causó dichos estragos emocionales (la brutal inmersión, casi posesión de Kaufman en Carrey fue una tortura para todos los involucrados), sino un retrato divertidamente vulgar, sincero, sin mesuras y emotivamente brutal, con un JimAndy en estado de gracia y un Forman en tolerancia extrema para servir a aquella posesión espiritista con los escenarios y desarrollos dramáticos de aquel impactante y subversivo comediante (hablo de los 2). Existe un documental en Netflix que explora el detrás de cámaras de dicha producción, que aunque no muy bien relatado, resulta imperdible para la comprensión del estado de Forman en el set ¡Demasiada locura para el director! Quizá ya no lo pudo soportar.

 

2. Amadeus (1984)

Hay que dejar en claro que la distancia entre Man on the Moon y la referida en este momento es extrema, y es que en este punto estamos hablando de una de las mayores piezas fílmicas de todos los tiempos. Un filme por momentos dramático, cómico y hasta en ciertos tramos de suspenso, lo entrañable de su puesta escena, reconstrucción de la época, sets, decorados, sublimes actuaciones y quizá la mejor comunión musical – visual en la historia el cine, escapa de los estándares de Hollywood establecidos en decenas de biopics al calificarse como “políticamente incorrecto”, con la construcción de un “ficticio” e inmaduro Mozart que en su momento afectó la visión de los puristas, pero que a la postre solventarían una narración perfectamente delimitada por los traumas paternalistas y esa responsabilidad hacía la perfección, dote que Forman se encarga de proyectar no solo de parte del genio musical, sino también por parte de la envidia del rival, dos vertientes que al final comulgan en un exquisito elemento emocional que hasta la fecha brindan secuencias complejas, grandilocuentes y catedráticas en lo que se refiere a la labor histriónica y al séptimo arte en general. Amadeus mantiene una coherencia perfecta con su título: magnificencia pura.

 

1. One Flew Over the Cuckoo’s Nest (1975)

Su pieza clave, pero ¿Por qué ponerla un poco arriba de Amadeus? Analicemos el factor común en la obra de Forman: el héroe mesiánico demente. Ya sea desde la percepción de un apóstol empresario convertido a la cultura hippie del amor, del rebelde empresario pornográfico con novia pecadora y defensor de la libertad de expresión, del artista insurrecto de varias caras que traía un mensaje de comicidad distinto, o del genio por antonomasia que debía cargar con la perfección, mensaje y encomienda de su padre frente a una sociedad que no lo comprendía, la primera dentro de este seguimiento espiritual sería la figura del paria y criminal John McMuprhy (brillantemente interpretado por Jack Nicholson), icono por antonomasia de su filmografía que libera, exime y redime a los que se encuentran a su alrededor, antes y después de su “muerte”. Veamos el ejemplo de los 12 maniáticos apóstoles, la rebeldía de McMurphy por liberarlos del yugo mental a través de la verdad y de por supuesto, una ida a pescar (“El Pescador”), esbozos y pistas que Forman salva de la novela (donde las referencias son más obvias) para construir una desgarradora pieza, catalogada unánimemente entre una de las mejores en la historia, crítica, incisiva, divertida, entrañable, emotiva, una catarsis de sensaciones que culminan con una secuencia final tan esperanzadora como estremecedora, memorable, incontablemente homenajeada y digna de llorar y recordar cuantas veces se requiera.

 

¡Hasta pronto gran y olvidado Maestro! Que descanse en paz

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


2 comentarios

  • Es curioso: unos días antes de su muerte había visto One Flew Over the Cuckoo’s Nest, totalmente de acuerdo en que es una obra maestra, mi parte favorita fue el final y cuando McMurphy narra el partido de baseball. Sigo prefiriendo Amadeus, pero puedo ver la grandeza.

    Como alguien que sólo ha visto 3 películas suyas (y todas ellas son las 3 primeras del top), siento que su olvido no sólo se debe a que las generaciones recientes no ven cine viejo, sino también porque hablamos de un director que incluso en vida no era muy activo, lo cual lo afecta mucho. Sé que no es el único, pero si lo comparamos a Kubrick o a Coppola (qué también están en la misma categoría), pues se nota quién es más ubicado, aún así, es una lástima la partida de este director.

    También, el mismo día que supe la noticia llegó otra devastadora: nos dejó R. Lee Ermey, el Sargento Hartman de Full Metal Jacket, por una neumonía a los 74 años. Descansen en paz, señores.

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