Momentos Favoritos del Cine: Mission: Impossible

En cada ocasión que una Misión Imposible es expuesta por Hollywood y Tom Cruise yo me pregunto: ¿Y dónde quedó el tratamiento de thriller de espionaje de aquella gran e infravalorada primera parte dirigida por Brian De Palma? ¿En qué momento pasó esto a ser una serie de secuencias de acción donde poco importaba el guion y el desempeño actoral? Quizá con excepción de lo hecho por Brad Bird en 2011, la realidad es que todas las secuelas de esta saga han caído en una debacle progresiva y proporcional a las arrugas de Tom. ¿Habrá alguien dentro de estas nuevas generaciones que recuerde el film de 1996 que originó esta franquicia? o algo más dudoso, ¿sabrán los centennials y millennials más jóvenes que esto fue obra de una serie televisiva de 1966?

Detengámonos en el 96 y analicemos los tres principales pilares de Mission: Impossible; el primero, un Tom Cruise en su mejor década y previo a su apogeo actoral, donde el actor podía echar tanta maroma sin tanto doble, como drama decente por igual, eso sí, ambos con unas “ganitas” que el cientólogo ha ido perdiendo; el segundo es el reparto con el que Cruise es bendecido, donde Jon Voight, Jean Reno, Emmanuelle Beart, Kristin Scott Thomas, Ving Rhames y la veterana Vanessa Redgrave (en un papel simplemente exquisito) ejecutan papeles tan pintorescos como bien estructurados; y el tercero y quizá más importante es la ejecución de un ahora perdido Brian De Palma, que sin duda vio en esta “Misión” su última buena obra.

Una característica de Missión: Impossible adepta al estilo de su director, es que como Scarface, The Untouchables o Carlito’s Way, De Palma opta por confeccionar y transformar thrillers (gansteriles o de espionaje, como este caso en particular), en ágiles aventuras repletas de suspenso y personajes carismáticos. Fanático de empapar a sus relatos de luces y contrastes de colores dentro de un entorno que embellecen las situaciones criminales (noten los vestuarios, sus constantes usos de planos generales y panorámicos así como la inclusión del elemento romance sin que este sea invasivo en sus argumentos), De Palma explaya al Hollywood más minimalista y espectacular de los 80’s y 90’s sin perder su propio estilo y personalidad.

Quizá el argumento no sea nada original, pero el guion del aún bien ponderado David Koepp puede catalogarse como uno de esos raros casos de “el huevo y la gallina”. ¿Fue esta la iniciadora del mismo cliché por robar, vender y salvar las listas de agentes encubiertos? ¿O solo anterior a esta dicho cuento de espionaje no era tan violado por los guionistas? Como sea el caso, Koepp es capaz de imprimir tensión y congeniar de manera perfecta con el ritmo de su director.

Mirar hoy en día Missión: Impossible incluso puede encausar cierta nostalgia tecnológica, pues dentro de su relato el “mailing”, los disquetes y las computadoras personales con la que los primeros millennials tuvieron contacto, son elementos constantes y de importancia en su narración.

¿Nuestro momento favorito de hoy? Simple, la única secuencia de acción del film ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! Algo inconcebible hoy en día para la juventud explosiva; aunque usted no lo crea, el suspenso y la aventura de De Palma son suficientes para mantener el interés durante todo su metraje, y así poder resguardar el despliegue de los efectos y maromas para su gran clímax ¡Y ni siquiera serán tantas! Solo las necesarias para agregar un poco de entretenimiento, absurdo y posicionamiento icónico a la figura de Ethan Hunt, el cual está a punto de perseguir a los malos por el techo del tren bala.

El legendario tema nunca, y escúcheme bien ¡Nunca! Sonó, suena o sonará tan épico como en dicha escena (minuto 4:31), patrocinado por la excelente banda sonora de Danny Elfman y un montaje soberbio que corona ese ritmo triunfal, frenético e intenso del que tanto gozaba De Palma ¡Disfrute usted!

Misión imposible es tratar de volver a la raíz con toda esta parafernalia de acción sin sentido en la que se ha transformado la saga: Jon Woo la convirtió en serie b, J.J. Abrams intentó replicarla sin éxito, y Christopher McQuarrie bueno… la hizo mierda. Más que uno de los mejores filmes de espionaje y acción, Mission: Impossible es el último buen film dentro del legado del alguna vez gran Brian De Palma.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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