Momentos Favoritos del Cine: New York, New York

Estamos en una etapa tan rara que hay gente cuestionando la calidad de las películas de Martin Scorsese y su compromiso con el cine sólo porque el señor respondió a las insidiosas preguntas (de mal gusto, a mi parecer) sobre qué opina del género de superhéroes en el cine con una respuesta diferente a “las adoro son lo máximo”. Llevamos, ¿qué?, ¿tres semanas? ¿un mes? deliberando sobre el Estado del Arte del Cine, el estado de la crítica cinematográfica (reducido a quiénes sí pueden opinar de las películas pop y quiénes no), los métodos de distribución y el poderío del megacorporativo Disney sobre el cine contemporáneo, y no pinta para cuándo acabar.

Con el próximo estreno de The Irishman en salas alternativas (porque las grandes cadenas de cine mexicanas sostienen su postura de no estrenar películas distribuidas por Netflix en sus salas), Scorsese está en la boca de todos con una arriesgada película sobre el paso del tiempo y las implicaciones en eventos cruciales. Su ensayo en el New York Times donde elabora sobre la diferencia entre “cine de arte” y “espectáculos cinematográficos” es maravilloso, presentando verdades incómodas sobre el estado actual del cine y cómo nos hemos acostumbrado a ver películas que son todo menos arriesgadas. Claro, llovieron las críticas y respuestas negativas, incluyendo la aseveración de que él “no toma riesgos” cuando tiene en su filmografía obras como Kundun, The Last Temptation of Christ, Hugo, The Wolf of Wall Street, Boxcar Bertha, Silence, The Aviator New York, New York. Es más: sus películas sobre la mafia son pocas -no las suficientes como para argumentar que sólo se dedica a hacer películas sobre mafiosos-, lleva 30 años sin trabajar con Joe Pesci, 24 sin trabajar con DeNiro, y es la primera vez que trabaja con Al Pacino. Parece ser que las reuniones de actores icónicos sólo cuentan y son importantes si vienen de alguna franquicia multimillonaria pero bueno.

Para conmemorar su carrera y prepararnos para el estreno de The Irishman el próximo 15 de noviembre, la Cineteca Nuevo León comenzó un ciclo dedicado a la carrera de Scorsese. El fin pasado fui a ver, por primera vez, New York, New York (1977), drama musical sobre la tormentosa relación entre una cantante (Liza Minelli) y un saxofonista (Robert DeNiro) mientras sus carreras despegan. Aún sin la edición de la brillante Thelma Schoonmaker, la película es una pequeña joya que honra los musicales de grandes productoras en los años 50 y se arriega a retomar un género que ya querían dar por muerto mientras catapulta el talento de sus protagonistas. La historia, escrita por Earl Mac Rauch y Mardik Martin, desarrolla a sus dos protagonsitas por igual, dándoles la misma profundidad y dejando en claro por qué, desde el día 1, estaban destinados a fracasar románticamente, aún si su colaboración artística creara canciones maravillosas. El tema de la película, compuesto por John Kander y Fred Ebb, se volvió icónico, al grado que es una de las canciones mejor conocidas sobre la ciudad y se piensa independientemente de al película que la vio nacer.

De New York New York, lo que más me impactó fue la interpretación de Minelli como la asertiva y vulnerable Francine Evans. Mi momento favorito de la película fue su interpretación de la balada ‘But The World Goes ‘Round’. Dividiendo su atención entre su carrera y criar a su hijo, Francine graba la canción que la catapultaría a la fama. La interpretación de Minelli es cautivante, y la dirección de Scorsese realza su magnetismo y la hace brillar aún más. Disfrútala a continuación, y, de verdad, busca y disfruta de esta maravilla de película.

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Acerca del autor

Oraleia    

Snob pretenciosa en recuperación, punk de gustos refinados y valemadrista con corazón. Crítica de cine.


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