Recomendación de Culto: Streets of Fire

Considerada en términos generales como una película de acción, la cinta de culto que hoy nos atañe, obra de Walter Hill, es un híbrido que combina el western urbano y el cine musical, dando como resultado – y así lo anunciaba el subtítulo- una fantasía de rock.

Calles de fuego cuenta una historia con la clásica estructura “chico bueno rescata chica linda y vence al malo”, apoyada en un diseño visual y un lenguaje narrativo netamente videocliperos. La película estrenada en 1984 con guion del propio Walter Hill y Larry Gross, responsables de 48 horas, título que empezó la moda de los Buddy Films en el ámbito policiaco, inicia con una multitud de jóvenes eufóricos que abarrotan el teatro donde la estrella de rock Ellen Aim brinda un concierto.

Las primeras notas de Nowhere fast, rola interpretada por Fire Inc. dan pie a un inicio frenético, en donde la rockera interpretada por una jovencísima y -con perdón de la expresión- bizcochazo Diane Lane, es secuestrada por Raven (Willem Dafoe instalado en papel de motociclista malandro/punketo) y su banda.

Reva Cody (Deborah Van Valkenburgh) toma la iniciativa y envía un aviso a su hermano Tom (Michael Paré) contándole lo sucedido. Tom Cody, quien en el pasado tuvo una relación amorosa con Ellen, regresa a casa y acepta el dinero que Billy Fish (Rick Moranis), representante y actual pareja de la fémina, le ofrece por rescatarla.

Al muchacho chicho lo acompañan en la búsqueda, Billy Fish, no vaya a ser que le hagan de chivo los tamales y McCoy (Amy Madigan), gatillera machorruda que, a cambio de un lugar en donde dormir y una parte de la recompensa, se ofrece a cuidar las espaldas de Tom.

Al ser rescatada, Ellen Aim trata de justificar el por qué ahora se mantiene al lado de Billy Fish y confiesa a Tom que está dispuesta a escapar con él ¡Condenadas mujeres convenencieras! ¡Tan buena gente que es el chaparrito Moranis aunque en otra película haya encogido a los niños!

¡Pero ándele! Tom Cody aclara a la chava que, lo único que le importa es recibir la recompensa. Si bien, el mercenario cede y permite que afloren sus sentimientos, lo que trae como consecuencia un cachondo beso bajo la lluvia, en el mundo Hilliano es poco probable esperar un desenlace convencional.

Y así como el muchacho bueno, no es tan bueno, el villano no es tan malo. Mientras el primero demuestra un evidente machismo, el segundo por momentos raya en la inocencia; mantiene cautiva a Ellen con la esperanza de que se enamoré de él para luego dejarla libre, cumpliendo la promesa de no tocarla. Otro en su lugar, imitaría al maestro Mauricio Garcés y la mataría pero de placer.

Si usted querido lector masculino, es de los que ni de milagro vería Mary Poppins, Amor sin barreras y mucho menos La La Land, no se preocupe, porque Calles de fuego es el musical para el macho alfa, para el espectador que disfruta de una buena rola precedida o seguida de una dotación de balazos, golpizas y persecuciones en motocicleta.

Amantes de la música ochentera, no exagero si aseguro que el soundtrack es uno de los mejores de esa década. Junto a los temas Tonight Is What It Means to Be Young y la citada Nowhere fast, ambas de Fire Inc. (la voz que se escucha en la cinta es la de Laurie Sargent, Diane Lane hace playback), encontramos éxitos como I can dream about you interpretada por Dan Hartman y One bad stud de The Blasters, entre otras. Un verdadero deleite auditivo.

Calles de fuego a la luz del tiempo, se mantiene como un recuerdo nostálgico de aquella época en la que, podíamos besar a nuestra chica bajo una noche de lluvia entre anuncios luminosos de neón y ambiente discotequero ¡Yeah!

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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