Top 10 Las mejores películas de Tin Tan (2/2)

Estimados carnalitos, perdón quise decir lectores, sin más preámbulos como dicta el estilo ameriqueque, continuó el recuento de las 10 mejores películas de ese vato tan chévere conocido como Tin Tan.

 

  1. El revoltoso (1951)

Seguro querido lector, usted por desgracia ha conocido a alguien que no conforme con meterse en lo que no le importa, termina por enredarlo todo. Si no lo conoce ¡Aguacates! ¡Porque entonces el revoltoso puede ser usted! No critico, nomás digo.

A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, la industria fílmica nacional halló la gallina de los huevos de oro en los melodramas lacrimógenos, retrato de las desgracias del lumpen proletariado víctima de la burguesía. Pedro Infante por obra de Ismael Rodríguez, ya no sentía lo duro sino lo tupido en la trilogía de Nosotros los pobres mientras que, David Silva corría la misma suerte en cuánto dramón carcelario le ofrecieran. El revoltoso vendría a ser una respuesta cómica a ese cine sensiblero, el personaje barrio bajero ya no sería motivo de lástima y ser pobre tampoco la razón para no disfrutar la vida como Dios manda.

Tin Tan se mete gratis en una serie de líos por andar de metiche y alborotador, es irreverente, descarado y sinvergüenza. A su modo venga al pobre aunque, en éste caso el rico ni la deba ni la tema. Comedia de enredos y casualidades por doquier, la cual nos obsequia momentos inolvidables en la filmografía del cómico como la escena en que durante una fiesta, luce excepcionales dotes de bailarín a ritmo de “Dónde estabas tú” de Beny Moré o aquella otra donde trepa la fachada de la catedral haciendo de hombre mosca para reunir dinero y sacar a su novia del bote. Rebeca Iturbide y Perla Aguiar son las dos bellas actrices que suspiran por el trompudo, por su parte, René Ruiz Tun Tún, Marcelo Chávez y Wolf Rubinskis se lucen como patiños.

 

  1. La marca del zorrillo (1950)

Don Martín el vizconde de Texmelucan prepara fiesta de bienvenida para Tin, hijo pródigo que diez años atrás emigró a Europa a aprender el arte de la esgrima. Para sorpresa de propios y extraños, el susodicho resulta un cobarde incapaz de sostener un florete y defender su honor contra Marcelo, ex criado convertido en gobernador. Mientras Don Martín se lamenta por tener un hijo mariachi en vez de uno machito, Tin Tan en medio de divertidos números que lo sitúan como el precursor en México de la fusión musical que va del bolero romántico al rythm and blues pasando por la rumba más guapachosa, conquista a la hermosa Lupita. En agradecimiento por salvarla, una bruja le ofrece un ungüento milagroso que lo convierte en un formidable espadachín.

La marca del zorrillo fue la primera de varias películas en tono paródico protagonizadas por Tin Tan, inspiradas en obras clásicas de la literatura y llevadas al cine por los estudios Hollywoodenses. En está ocasión la parodia corresponde a La marca del Zorro de 1940 estelarizada por Tyrone Power. Como es costumbre, el realizador Gilberto Martínez Solares y el guionista Juan García se toman demasiadas licencias con respecto al material original en pro de ofrecernos un argumento de lo más divertido y disparatado. Los anacronismos y el traslado de las situaciones al ambiente local son la sal y pimienta que establecerían una fórmula en las siguientes farsas fílmicas del actor. Inclusive el humor de pastelazo funciona. El absurdo es llevado a niveles insospechados en el sentido más literal, pues cuando el espectador supone que Tin Tan aparecerá en cualquier momento portando antifaz… ¡Nanay! Se presenta una vuelta de tuerca con un giro fantástico de risa loca, pues resulta ser que gracias a una pomadita, Tin no sólo se vuelve diestro con la espada, sino que cambia su aspecto y “dizque” nadie lo reconoce. Tin Tan no solo canta, baila y gesticula, también hace gala de un despliegue de destreza física y un dominio de la mímica que pocos actores reúnen. A Tin, únicamente un personaje le hace sombra, el del Vizconde bizco, quien no es otro que el propio Tin Tan haciendo un doble papel. Completan el reparto, Marcelo Chávez, Rene Ruiz Tun Tún y una hermosa Silvia-¿Qué le pasó?- Pinal.

 

  1. El ceniciento (1951)

La particular versión del cuento de Perrault que sustituye a la princesa Cenicienta por Valentín, un indio chamula maltratado por una familia de la capital, fue en un éxito de taquilla y consagró a Tin Tan en el gusto del público. Sin embargo, no tuvo la misma aceptación de los críticos más conservadores quienes, consideraron la película un entretenimiento vulgar atestado de conductas inadmisibles, recordemos que en aquellos ayeres el gobierno alemanista con apoyo de la iglesia (que es una santa, católica y apostólica) promovía una campaña de moralización que prohibía mostrar como divertida cualquier acción que fuera en contra de las buenas costumbres.

Imagine usted lector, lo que significó para esas buenas conciencias que, el hado padrino –otra vez el histrión Andrés Soler– aludiera al libertinaje “Cómo era liviana tu madre…pa´correr mijo”, fomentara el vicio a su ahijado “¡Échese un trago que se lo manda su padrino!” y lo llevara para quitarle lo santurrón a un tugurio conviviendo con rorronas de la vida alegre “Son las hermanas Dávalos”. Y peor aún, cuando se descubre el verdadero parentesco que une al inocente chamula con el viejo relajiento ¡Qué escándalo!

Obra maestra del humor aderezada con las canciones de Gabilondo Soler y Juan Bruno Terraza, movidos números musicales interpretados por los Hermanos Zavala como el que abre la secuencia de créditos. Ingeniosos diálogos picantes entre Tin Tan y Andrés Soler. Harta diversión pecaminosa que transgredió la censura de la época consolidando la comedia tintanesca como la más anárquica y extravagante del cine nacional.

 

  1. Calabacitas tiernas ¡Ay qué bonitas piernas! (1948)

Confundido con un empresario teatral Tin Tan wachea las cosas demasiado easy y arma un lío entre las buenonas artistas de una compañía quienes se disputan su amor y el número principal del espectáculo.

La primera colaboración del director Gilberto Martínez Solares con el pachuco de oro dio como resultado una comedia que explota al 100% la comicidad del actor como no se había visto en ocasiones anteriores. El Tin Tan de las películas de Humberto Gómez Landero, apenas dejaba entrever una parte de la singular personalidad del artista. Martínez Solares por su parte, dio rienda suelta a Tin Tan quien improvisa sin salirse del libreto. El mundo se torna idílico, la pantalla se llena de hermosas y voluptuosas mujeres, no le aunque sea la empleada doméstica o la rumbera cubana, el sátiro no discrimina en materia de cachondeo. Tin Tan canta con el espejo, vacila en fluido spanglish, parla cubano, baila conga y swing, siempre desbordando simpatía. Bienvenido el relajo y adiós los problemas. Inicia el reinado cómico-mágico-musical de la dupla Martínez SolaresValdés.

 

  1. El rey del barrio (1949)

Tin Tan lleva una doble vida como presunto ferrocarrilero y jefe de una banda de rateros a quienes pretende hacerles creer se trata de un mafioso de Chicago. La realidad es otra, pues es un alma caritativa quien falla en todos sus intentos por robar algo.

El número 1 de nuestro top lo ocupa una película considerada por propios y extraños, la mejor comedia mexicana de todos los tiempos (honor compartido con Ahí está el detalle). El rey del barrio es el mayor referente de la filmografía tintanesca. Expresiones como ¿Tons qué? y ¿Qué mené?, salidas de la pluma de un guionista, cobraron una gracia inusitada en la voz de Tin Tan, al grado de que el espectador aun siendo consciente de ello insista en atribuírselas. Mérito de Germán Valdés y elenco que lo acompaña para citar los diálogos con espontaneidad, naturalidad y frescura. El lente de Martínez Solares casi permite interactuar con los personajes. Las escenas clásicas son incontables: Un camaleónico Tin Tan se cuela disfrazado del cantaor El niño de pecho, pambacea a sus secuaces en el billar cuando lo intentan hacer topillo, da clases de canto a una genial Vitola, deja una casa convertida en un desastre haciéndose pasar por un pintor francés, rompe la llamada cuarta pared dirigiéndose al público asistente al cine, baila con la jovencísima Tongolele y, entre muchas otras situaciones geniales, se da tiempo para cantarle “Contigo” a Silvia Pinal. Por cierto, la indicación del director era que la actriz se mantuviera seria, sin embargo, no podía aguantar la risa ante los gestos de Tin Tan y la escena quedó como la conocemos.

En El rey del barrio fueron reunidos por primera ocasión los comediantes que acompañarían a Tin Tan en su peregrinaje por el celuloide: El carnal Marcelo, Fannie Kaufman Vitola, René Ruiz Tun Tún, Ramón Valdés, Joaquín García Borolas y Juan García, éste último también dialoguista de sus mejores cintas.

 

Querido lector, para el escritor Carlos Monsiváis, Tin Tan fue el primer mexicano del siglo XXI. Como lo dijo un poeta, yo no lo sé de cierto…pero en lo que a cómicos actuales se refiere, con esa versatilidad ¿A ver mencióneme uno?

Etiquetas:  

Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*