53 domingos: O ‘Quiero matar a mis hermanos’.
Si usted es asiduo de la cartelera española, seguro ubica a Cesc Gay, quien se ha destacado por ser el cronista oficial de la neurosis de la clase media española. Desde ‘Truman’ (2015) el barcelonés viene construyendo un estilo muy característico donde aborda los conflictos familiares, de pareja y amigos de una forma más realista pero también alejada de dramas lacrimógenos, generalmente llevándonos a reír de situaciones de las que tal vez no deberíamos reírnos. Con ‘Sentimental’(2020) Gay se afianzó más hacia el estilo teatral, adaptando su propia obra a la pantalla con gran éxito (hay al menos 5 remakes internacionales, entre ellos la reciente ‘The invite’ con Seth Rogen y Penélope Cruz). Y justo vuelve con la misma fórmula para ‘53 domingos’.

Ahora bajo las órdenes de Netflix, que con la excepción de ‘La sociedad de la nieve’ de 2023, no se ha lanzado a producir grandes obras en España, ni en el sentido comercial ni el artístico. ‘53 domingos’ es una dramedy con bajo presupuesto pero con un punto decisivo: tiene personalidad autoral.
En su obra homónima, Cesc nos cuenta la historia de 3 hermanos de mediana edad que se reúnen para discutir el cuidado de su padre octogenario que padece alzheimer. El primer gran acierto de Gay reside en que no oculta su origen teatral ni se avergüenza de él; que tal vez eso le juega en contra al centrarse de más en los actores y sus acciones? Sí, pero justo como el gran director escénico que es, exprime lo mejor de monstruos como Javier Cámara (su actor fétiche) y Carmen Machi.

53 Domingos es una radiografía familiar que raya en el realismo absurdo, donde vemos arquétipos de hermanos bastante definidos, todos detestables, por desgracia. Pero no es así la vida misma? Cesc nos entrega un guión con diálogos lo suficientemente filosos, riñas basadas en resentimientos infantiles y rivalidades socioeconómicas que nos hacen olvidar que la película carece básicamente de recursos visuales pero que nos hace inmediatamente pensar ‘cuál de esos seré yo cuando llegue a esa situación?’, porque, se lo aseguro, va a llegar.
Sin duda, ‘53 domingos’ prueba una de las grandes virtudes de Cesc Gay: la capacidad de relatar las relaciones sentimentales, los conflictos íntimos y en general, los dilemas existenciales en clave de comedia dramática, una muy equilibrada, muy afinada entre emoción y diversión

‘53 domingos’ también pone en la mesa subtemas que no son menores en las dinámicas familiares como el cuidado de los padres en la vejez, los roles definidos por el género, la incapacidad de comunicación real… y eso se hace palpable al momento que vemos que los hermanos discuten de TODO, menos de lo importante.
La crítica recibió tibiamente a ‘53 domingos’, principalmente alegando su falta de riesgo visual, acusándola incluso de ser más teatro filmado o cine que no quiere dejar de ser teatro. Para el que aquí escribe, esas son aseveraciones injustas, considerando que sí hay una corriente fílmica que, efectivamente, no quiere dejar de ser teatro, pero de la cual han resultado grandes obras como ‘The father’, ‘Carnage’ o la clásica ‘12 angry men’. Cuál es la constante de todas estas obras? Su grandísima aportación en el lado histriónico. Así como Anthony Hopkins dio una cátedra de actuación en la mencionada película, más de la mitad de los actores de las películas de Gay han sido nominados al premio Goya a lo mejor del cine español.

Al final, ‘53 domingos’ no es la película que va a revolucionar el lenguaje visual de Netflix, ni lo pretende. Tal vez el verdadero valor de ‘53 domingos’ radica en recordarnos que la familia no es ese espacio idílico que nos vendieron, sino un campo de batalla donde las heridas nunca terminan de cerrar, sólo aprenden a convivir. Y que, llegado el momento, no importa cuánto hayamos huido de esas dinámicas, inevitablemente terminaremos sentados en esa misma mesa, repitiendo conversaciones que nunca llevan a nada, postergando decisiones que nadie quiere tomar.
‘53 domingos’ es más bien, una muestra de que a veces el mejor efecto especial sigue siendo un guión afilado y un actor que sepa qué hacer con el silencio después de un insulto. Véala, ríase de lo que no debería, y luego intente mirar a su familia a los ojos sin ponerse a pensar cuál hermano será usted.