Bring Them Down: Disputas territoriales con masculinidad tóxica.

Cuando se habla de guerra, se piensa en un conflicto territorial de dos bandos en el que se intenta lo que sea por salir vencedor. Sin embargo, y como siglos de historia nos han demostrado, detrás de estos enfrentamientos suele haber razones encubiertas; una esencia que, aunque invisible, sí repleta de elementos nocivos: hay revanchas, desprecio, envidia, avaricia, obsesiones… una lista que bien podría ser interminable, con trasfondos más oscuros de los que alcanzamos a imaginar.

Hoy tenemos en plataformas una película que emana un espíritu similar, situándola entre dos hombres y su vida rural. ‘Bring Them Down’ tiene como protagonista a Michael (Christopher Abbott), un pastor que tiene a su cargo el cuidado de su rebaño y vive con su padre Ray (Colm Meaney) en las montañas irlandesas.  La rutina de Michael da un vuelco cuando le avisan que un par de sus ovejas fueron localizadas por su vecino Jack (Barry Keoghan), quien las mató bajo el pretexto de haberlas hallado enfermas. Esto provoca un enorme desacuerdo entre ellos, que irá escalando hasta convertirse en una situación insostenible para ambos.

Por lo poco que pudiera adivinarse en la sinopsis, ‘Bring Them Down’ parecería un símil de ‘Hrútar’, la comedia dirigida por Grímur Hákonarson del 2015. No obstante, sólo necesitamos que la trama avance un mínimo para darnos cuenta de que nos remite más a ‘As Bestas’, la aclamada cinta de Rodrigo Sorogoyen. El cineasta Christopher Andrews deja un poco de lado -sin borrarlas por completo- las aristas laborales o de negocios para ahondar en los temperamentos de sus personajes, que son el resultado de un ambiente parco y hostil, con heridas impalpables de un infectado contexto familiar. Basta con observar a Ray, un adulto mayor en silla de ruedas que utiliza artefactos de antaño y se aferra a su irlandés gaélico, y sus formas para dirigirse a su hijo, a quien sólo le habla para dar órdenes, cuestionarlo o quejarse. Como respuesta, la soledad y las frustraciones de Michael sólo se notan en su cansancio y sus silencios. El siempre magnífico Christopher Abbott saca provecho de sus limitados diálogos para enunciarse a través de su mirada y sus enfadados gestos, en los que el tedio es absolutamente legible y le otorgan fuerza y convicción.

Su contraparte, el joven Jack, nos muestra a un muchacho que por fuera figura todo sorna y bravuconería. Es solamente cuando Bring Them Down nos revela la dinámica dentro de las cuatro paredes de su hogar, que descubrimos que se encuentra harto y triste por los golpes y las discusiones entre sus padres, sin saber cómo manejar estas emociones, mucho menos menguar su dolor. El rostro de Barry Keoghan juega a ser indescifrable, dejando entrever destellos de sonrisas, de dudas y de lágrimas, ínfimos pero suficientes para entender sus descomunales ganas de expresar lo que siente, afligido al no ser escuchado ni comprendido por los varones que le rodean, quienes reiteran los horrendos discursos de que no se debe llorar ni manifestar vulnerabilidad, inhibiendo así cualquier interacción posiblemente terapéutica.

Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2024, ‘Bring Them Down’ despliega como escenarios principales unas hermosas y agrestes colinas (bellamente retratadas por el cinematógrafo Nick Cooke) que son tan inspiradoras como amenazantes, escondiendo en sus rincones peligros deseosos de acontecer. Son éstas un ejemplo perfecto de la ferocidad en el ser humano, que se ha extendido en el género masculino para hacerle creer que lo correcto es responder con violencia, por nimia que sea la provocación. Tal como Ray ha heredado ese labor desde hace 500 años y lo ha delegado a su hijo, lo mismo sucede con la masculinidad tóxica y los patrones de conducta moldeados por el patriarcado. El realizador inglés nos conmina con este largometraje a preguntarnos cuándo vamos a empezar a deshacernos lo que ya es obviamente dañino, y por ningún motivo debería ser replicado.

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Acerca del autor

Ale Vega    

Fan del cine, la lectura y el fútbol, y siempre a favor de las propuestas que incomoden y cuestionen. Fiel creyente de que el arte no debería calificarse con estrellitas ni medirse a través de la taquilla. Todo lo vivo como un tiro al travesaño.


1 Comment

  • Bring Them Down’ no es sólo un duelo entre vecinos: es la radiografía silenciosa de una violencia heredada, de una masculinidad podrida que se transmite como legado. Cruda, bella y profundamente triste

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