Crime 101: Policías y ladrones contra las aseguradoras
Se agradece que un director tan lúcido como el “indie” Bart Layton haya recibido la bendición de Hollywood para llevar a cabo su nuevo thriller de orden criminal y de atracos, pero el problema es que, como todo novato premium que recibe millones de presupuesto y un reparto multiestelar, el talento se le pasa de la mano queriendo inventar el hilo negro en una imitación sobrada, pero muy efectiva del estilo de Michael Mann. Esto es Crime 101

Adaptación de la novela homónima del célebre escritor estadounidense, Don Winslow, Crime 101 nos relata la historia de un sofisticado ladrón de diamantes con un modus operandi muy particular, y que frente a lo que parecerá ser su último atraco y jubilación, ve a su principal competencia y a un astuto detective seguirle el rastro muy de cerca, complicando su anonimato y objetivo
Más un drama que un thriller, quizá en esta doble perspectiva de género es en donde recaiga tanto el principal valor como la fragilidad narrativa de Crime 101. Por un lado, estamos hablando de una excelente construcción coral y de personajes en cuatro líneas protagónicas que nunca deja caer su dinamismo y entretenimiento, sin embargo, es en esta gama de cruzamientos argumentales donde se ramifican muchas otras tramas y/o elementos que nunca se sienten verdaderamente importantes y/o de interés para el desarrollo de la historia, sobre todo en cuestión a un doble romance forzado que agrega demasiada tibieza a su neorrealista propuesta de crimen.

La mayor valía narrativa y directiva de Layton sin duda está en la exploración emocional de sus personajes, valiéndose de un tiempo notorio de su trama para intimar no solo con su pasado, sino con su estado moral y conflictos actuales, encausando a partir de esto el mensaje principal de Crime 101, en donde el crimen principal no será la actividad criminal en torno a los diamantes, sino la injusticia social y la corrupción en tres esferas de poder: la policía, las compañías de seguros y la evasión fiscal, y en donde Layton pone su foco de atención criticando su normalización y por ende sus consecuencias, entrelazándoles con ciertas libertades de guion en el próximo fracaso o éxito del que será el clímax y último golpe criminal.
Mientras se va desarrollando este laberinto, Bart Layton atina en que todo recurso apunte a ese solo objetivo, sin embargo, es indiscutible el desperdicio de metraje en un par de personajes metidos con calzador y que bien pudieron ser borrados de la historia no solo a su nulo aporte, sino también al estancamiento en el buen ritmo que lleva por momentos la cinta (el interés amoroso del protagonista es infumable). Así mismo, esta minuciosa exploración también conlleva que todos los giros de tuerca sean 100% predecibles, tanto los de índole personal en el cambio moral y/o ideológico de sus personajes, como los usados con un par de elementos muy marcados a través de la trama

Dentro de los valores de producción no hay ninguna queja, pues Crime 101 demuestra que existe un gran futuro para Layton dentro del mundo comercial, extendiéndose este factor hacía su buena dirección de actores, sobre todo a la hora de comprender que estamos hablando del que es y será uno de los mejores repartos en el cine de Hollywood de este año. Así pues, la edición y la fotografía se conjugan con una dirección que sabe de manera precisa cuando, cómo y cuánto tiempo hay que inyectar de tensión a su relato, llevando al espectador a una explosión dinámica y de mucho suspenso en el último cuarto de su cinta, haciendo que la ejecución pese más que la propia salida fácil y lo predecible de su argumento y destinos de sus personajes
Hay que destacar también al reparto y su excelente química. Por un lado, Chris Hemsworth regala un antihéroe a su medida, poco expresivo y que en los momentos dramáticos realza gracias a la estructura trágica y una buena motivación psicológica detrás de sus actos. Su compañero y amigo, Mark Ruffalo, tiene dominado el arquetipo de detective (Collateral, Zodiac), ofreciendo el mejor desempeño histriónico de la cinta y de nuevo, un gran papel para su currículo y TOP. Halle Berry puede por fin dar un desempeño muy decente, y Barry Keoghan dentro de su encasillamiento, sigue funcionado como el “hijo de puta” que requiere en este caso el antagónico. Ojo que, aunque muy desperdiciados, los excelentes momentos de Nick Nolte y Jennifer Jason Leigh agregan el betún a este buen pastel dramático.

Si bien Crime 101 llega en su primera mitad a perderse entre tantos personajes y subtramas, nunca pierde el foco en criticar como el verdadero crimen a la corrupta esfera del poder, con un tratamiento más dramático que de acción en cuestión a sus trágicos personajes. Así mismo, Layton y su experiencia con el argumento criminal, hacen que el principal atraco cobre protagonismo a pesar de los baches narrativos que él mismo se pone. Quizá el final “bonito” y moralino desentone en la mente, pero frente a la intensidad dramática a la que son sometidos sus 4 protagonistas, el corazón agradece lo que al final es una victoria moral y satisfactoria sobre el abuso sistemático en este mundo