Editorial Cinescopia: Oscar 2026, el año de Warner Bros.
Estimados lectores, otra temporada de premios ha concluido con lo que quizás sea una de esas raras ocasiones en que la controversia con respecto al ganador principal en la categoría de Mejor Película en los Oscar es mínima o nula. Y es que desde Parasite no se había tenido una ganadora indiscutible que pusiera de acuerdo con los tres pilares principales de esta industria: público, artistas (los académicos) y crítica.

Quizás en este aspecto hay muy poco que decir, pues ahora la batalla de One Battle After Another es saber en qué lugar la pondrá el tiempo dentro del Olimpo de las películas que han sido acreedoras al Oscar. Cuando tu pelea ya no es por mantenerte con la modernidad, sino por saber en qué lugar dentro de los clásicos te colocarás, es sinónimo de estar en otro nivel.
Otro factor que hace aún más atípica esta edición de los Oscar es lo bien dirigida que estuvo la ceremonia, recordando aquellas que eran conducidas por Billy Crystal en los años dorados de esta entrega. Con un Conan O’Brian en modo crack, fue dinámica y en ningún momento se sintió pesada. Fue cómica y todos los chistes estuvieron acertados: desde el clip de introducción y cierre, las diferentes dinámicas entre los presentadores de categorías —que en su mayoría fueron homenajes a películas icónicas (Moulin Rouge, Bridesmaids, Avengers, The Devil Wears Prada)— hasta la promoción de ciertas películas que estarán este año (The Drama, The Mandalorian), sin olvidar alguna que otra carrilla a alguna estrella.

El In Memoriam también fue acertado, pues más que ser un simple recopilatorio de aquellos artistas que partieron acompañado de una tonada melancólica, se le dio espacio para que ciertos amigos y compañeros dijeran algunas palabras recordando al ser humano detrás del intérprete o director.
Y si bien pre, durante y post ceremonia han existido polémicas —como las referentes a Chalamet, que se convirtió en la Karla Sofía Gascón de este año, los ganadores de ciertas categorías como Michael B. Jordan en actuación, o las clásicas polémicas de que no todos los miembros de la Academia ven las películas -, en general todos los factores positivos pesaron para que tuviéramos un cierre de temporada de premios mejor de lo esperado.

Es quizás una de las mejores ceremonias de los Oscar donde, en la mayoría de los casos, los ganadores fueron acertados, la categoría principal es prácticamente unánime y la ceremonia fue buena. Quizás no es la mejor de la historia, pero sí una de las más destacadas de este siglo. Ahora bien, quienes me han leído en estas editoriales post ceremonia del Oscar saben que aquí tenemos dos reglas importantes: las ceremonias no son una representación de la calidad cinematográfica, sino una radiografía del momento o de lo que busca la industria a futuro; y que estas editoriales siempre buscan ir más allá del discurso simplista de si la ganadora del premio principal lo merecía o no. Bajo esos dos preceptos, la pregunta sería: ¿qué significó o significa para el futuro de la industria la victoria de One Battle After Another?
Al final, en los Oscar los principales ganadores, en una parte, son algunos técnicos o artistas que tendrán una estrella en su currículum y que incluso la simple nominación podría significar un aumento salarial, sin embargo, los principales ganadores suelen ser las productoras o distribuidoras. Y bajo esa visión, este año la indiscutible vencedora ha sido Warner Bros.

La productora principal de One Battle After Another, pero no solamente por la cinta de PTA, sino también por la película Sinners, de la cual es distribuidora, acumulando un total de 10 premios Oscar entre estas dos cintas.
Pero no solo eso. Fuera de todo el fulgor de la temporada de premios, Warner Bros., en una operación pendiente de aprobación gubernamental, será adquirida por Paramount por 110 mil millones de dólares, precio mucho más alto por el que Disney adquirió Fox (71 mil millones de dólares) y mucho más alto también que aquel por el cual Netflix planeaba comprarlos (82.7 mil millones de dólares). Esta fusión, obviamente, traerá quizás cambios en las políticas y la visión de WB, sin embargo, como un canto del cisne, el estudio icónico parece de cierta manera hacer una despedida arrasando en la ceremonia más mediática del cine y siendo adquirido por una cantidad millonariamente extrovertida.

Ahora bien, fuera de este panorama, no es que simplemente los Oscar se lo hayan dado como un gesto de despedida. Aquí la pregunta sería: ¿qué es lo que hizo bien Warner Bros. para ganar 10 Oscars?
Sinners y One Battle After Another son indiscutiblemente, junto a Hamnet y Marty Supreme, las mejores películas norteamericanas del año. En el caso específico de la película de Ryan Coogler, no solamente es un buen atisbo de calidad, sino que en cuestión de números referentes a la taquilla es un excelente blockbuster que, a nivel local (EE. UU.), se colocó en el top 9 de las películas con mayor recaudación en 2025, con 279 millones de dólares. Un número nada despreciable considerando que hizo la mitad con películas que tuvieron una campaña de marketing mucho más agresiva como Zootopia 2 y Minecraft. Y aunque a nivel internacional no le fue tan bien, le alcanzó para estar en el top 20 mundial (con un presupuesto de entre 90 y 100 millones de dólares, ya contando publicidad, por lo que en todos los terrenos fue un éxito).

El caso de One Battle After Another, cuya calidad es innegable, si bien no fue un fenómeno en taquilla doméstica, a nivel internacional le alcanzó para colocarse en el lugar 29 de las más taquilleras, con la nada despreciable cantidad de 209 millones de dólares. Esto es una victoria especialmente porque, comercialmente, una película del estilo y manufactura de OBAA ni siquiera estaría pensada para rebasar los 100 millones de dólares. Generalmente, las películas de directores de autor o de culto —a menos que te llames Tarantino o Nolan— en la concepción de los productores no están diseñadas para ser trancazos en taquilla. Tan solo considerar que Scorsese hace dos años apenas pudo recaudar 158 millones de dólares con Killers of the Flower Moon.
Lo que ha hecho OBAA es prácticamente rebasar las expectativas, pero no solamente gracias a que es una cinta de buena calidad, sino también porque sus productores decidieron apoyar correctamente la película, estrenándola en fechas posteriores a la marea de blockbusters y en un mes adecuado: septiembre.

Los dos ejemplos, tanto el de Sinners como el de OBAA, son el ejemplo de lo que le gusta y quiere la Academia: películas con un estándar de calidad alto y que tengan un desempeño de decente a excelente en taquilla (e incluso fuera de las expectativas). En una industria cada vez más amenazada por las plataformas de streaming, donde Netflix ya se está posicionando como un competidor fuerte, donde los hábitos de consumo en las nuevas generaciones están cambiando y donde hay productores dispuestos a disminuir el tiempo de estreno entre cines y plataformas digitales, se necesitan cintas como OBAA y Sinners, películas superlativas que tengan la capacidad de atraer público, generar conversación y llevar a la gente a las salas.
Por este contexto, Warner Bros. ha sido premiado como la productora indiscutible del año, dando el ejemplo de lo que quizás los demás estudios tendrían que hacer no solamente para ganar un premio Oscar, sino para intentar luchar y conservar una idea fundamental: que el cine se vea dentro del cine.

Y quizás para que “Hollywood Great Again”, en opinión de este editor, sea una visión compartible siempre y cuando no se limite a un simple concurso de popularidad, sino que la calidad impere mucho más que este factor.
Este año es clave para definir el destino del cine comercial y del cine de Hollywood. Quizás hablaremos de ello en otro editorial, pero por lo mientras la temporada de premios 2025-2026 ha concluido, y con ella el año cinematográfico, rumbo a un 2026 que sea de resistencia para que el cine siga sobreviviendo dentro de las grandes pantallas tradicionales.