Good Luck Have Fun Don’t Die: La Generación Z nos destruirá

Cada generación ha sido moldeada bajo distintos elementos económicos, culturales, políticos y de entretenimiento que al final desembocan en un comportamiento generalizado tanto en su ideología como en su consumo. La generación X, por ejemplo, se vio inmersa en todos los movimientos culturales y cambios de paradigmas, así como en la revolución artística de la música y el cine; la generación Y, mejor conocidos como “millennials”, tuvieron que enfrentarse a una comunicación de excesos, generada a través de la llegada no solo de la cultura MTV, sino también de la progresiva pero aun así equilibrada evolución tecnológica del internet, los aparatos de reproducción musical, y en su etapa ya juvenil adulta con las redes sociales. Desgraciadamente a la generación Z, mejor conocida como “centennial” no les tocó tanta suerte en el equilibrio de su sistema, pues los también referidos como la “generación del poco esfuerzo”, se vieron sometidos a una recompensa inmediata por parte del apogeo de las RRSS y distintos canales que saciaban de manera fugaz y errática su ideología de consumo. Ahora con la llegada de la inteligencia artificial, la nueva generación, los llamados alfa, tendrán que confrontar esta dispersión total de la realidad en combinación con la tendencia nostálgica y más física que mantienen sus padres millennials con su cultura “Kidult” (que invita a seguir preservando espacios físicos, juguetes y demás actividades apegadas a la realidad). No es coincidencia que por ejemplo que estos alfa (que radican entre 1 y 15 años en la actualidad), sean los primeros en ser educados de manera formal y oficial en las escuelas con clases que invitan al manejo de emociones o mindfulness, así como tampoco es casualidad que junto al retorno en el ramo del entretenimiento de todo los consumo en su juventud por sus padres, haya ciertas propuestas que nos invitan a reflexionar sobre el abuso de la AI y su peligro inminente ya no digamos en un especulativo y paranoico apocalipsis, sino en el empeoramiento de la sociedad del poco esfuerzo y la distorsión de la realidad. Por lo tanto, no es casualidad que la nueva película de Gore Verbinski, Good Luck Have Fun Don’t Die verse sobre este tema

Good Luck Have Fun Don’t Die es una comedia de ciencia ficción que dentro de su sátira y metáfora nos invita a desmenuzar dentro de nuestro día a día qué tan dañina es la intromisión imperativa y abusiva de la tecnología en nuestro hogar, en nuestra educación, en nuestro entretenimiento y finalmente en nuestra vida, la cual se ha visto mermada en su realidad gracias a recursos precoces y fugaces de satisfacción que van desde dañar los más simples conceptos sobre la cultura general, hasta las ideologías sociales del comportamiento humano .

Como profesional en marketing y de estudios de mercado y de consumo, la propuesta de Verbinski me parece tan refrescante como sensibilizadora, y que a pesar de que narrativamente no es lo mejor ni siquiera dentro de la obra de este cineasta de mero entretenimiento, sí propone un mensaje original dentro del rubro de la ficción especulativa, en el cual se nos presenta a un viajero en el tiempo que debe reclutar a un ejército de personas comunes dentro de un restaurante para evitar que la inteligencia artificial tome un control opresivo y violento sobre la raza humana

Uno de los aciertos de Good Luck Have Fun Don’t Die es precisamente lo que su protagonista clama desde el primer minuto de la cinta: la imposibilidad de detener y/o controlar la evolución de la AI, pero sí la posibilidad de pactar un trato con esta en donde haya un equilibrio para la coexistencia de las dos especies: humano y tecnología. A partir de esto el director asume que será posible inundar su metraje de manifiestos surreales que satirizan la distorsión mental sobre el mundo, y si bien esto no funciona del todo para el desarrollo de la trama, sí deja en claro a través de personajes y secuencias totalmente absurdas, la incoherencia del comportamiento del ser humano con y gracias a la tecnología.

Por otro lado, Good Luck Have Fun Don’t Die no repara en criticar directamente a la juventud z como la principal culpable de este apocalipsis, pero también a sus padres (en la mayoría de los casos, generación x), apuntándolos como los culpables de la proliferación del principal villano, y representándolos como un ejército de zombis controlados por las redes sociales y el dispositivo móvil. De manera precisa, el guion no culpa solo a la paternidad mal encausada, sino también a la falta de decisión, personalidad y autenticidad del joven de hoy, así como al propio sistema, poniendo el dedo en la llaga en los bajos estándares educativos dentro de las escuelas, así como en los tiroteos masivos que ya son una costumbre en el territorio norteamericano

La acelerada dinámica de Good Luck Have Fun Don’t Die quizá refleje también de manera propositiva la acelerada dinámica de la adolescente en el mundo real, sin embargo, la mezcolanza de tonos que van de la comedia al thriller, con toques de terror y decenas de referencias, no funcionan del todo en una narrativa que hacia el final se siente atestada de demasiados elementos aleatorios y sin una realista conexión hacia la trama o con su crítica principal

La actuación de Sam Rockwell como siempre es un distintivo que aquí conlleva todo el peso de la película, y que ve en el giro de su personaje la determinación del guion por crear una estructura sólida alrededor de su lógica interna en relación con su loop de tiempo. Desgraciadamente el reparto restante es uno de los puntos más débiles de la narrativa, no solo porque sus arquetipos estrafalarios nunca llegan a ser o crear una buena química con el protagonista, sino que también las interpretaciones son muy bobas y básicas, en una gran tache al currículo de actores como Michael Peña y Zazie Beets.

Good Luck Have Fun Don’t Die es una pieza SF más que divertida, educativa, y que debería de ver toda la GenZ como auto terapia para tratar de resanar su involución intelectual y cultural a raíz de la IA y las RRSS, aquí el principal enemigo a nunca vencer. Aunque cae en su final debido a la proliferación frenética que su director quiere comunicar en su afán de concientizar o invitar a la reflexión, se agradece también que su tono pesimista prevalezca incluso en su segundo final, pues como bien se ve en la cinta, quizá este ya no sea nuestro mundo, sino otra realidad

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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