Hamnet: El arte del duelo

Dentro de todas las nominadas al Oscar encontramos diferentes ópticas que se le pueden dar al arte: un vehículo de resistencia política (El Agente Secreto), una reconciliación con los lazos familiares (Sentimental Value), pero quizá la que guarda un distintivo peculiar es Hamnet, un vehículo de sanación derivado de las heridas de la pérdida.

Hamnet está basada en el libro de Maggie O’Farrell, quien, inspirada por el relato de un escritor homenajeando a su hijo muerto a través de una obra de teatro, ficcionalizó episodios de la vida de Shakespeare y su esposa Anne Hathaway. En su primer acto, se establece el inicio y la relación romántica entre Agnes y Shakespeare, teniendo principalmente el foco en ella: una mujer, hierbatera, con una enorme conexión con la naturaleza, que queda fascinada con William sobre todo por la forma en que relata y escribe historias. La relación establece los perfiles que tendrán estos dos: Agnes convierte lo material en mística y Shakespeare convierte la ficción en mística a través de la pluma y la oratoria.

Una de las cualidades más destacables de Hamnet proviene de su sinceridad, sin temor a mostrar las partes más crudas dentro el desarrollo de esta familia, y que, en manos equivocadas, estos elementos pudieron haber sido dotados de una falta de sensibilidad para generar un shock barato. Esta franqueza no solo se transmite mediante una escena intimista, con close-ups que revelan la intensidad de las situaciones que vive cada personaje, o con planos generales que nos indican un último encuentro. Es este enfoque el que Zhao también transmite a sus actores, dotándolos de un perfil histriónico que va desde la alegría hasta la tristeza y la valentía, especialmente en dos papeles: Jessie Buckley, que exhibe uno de los rangos más amplios al transitar de la alegría de ser madre al dolor de la pérdida, y Jacobi Jupe, quien interpreta a Hamnet de manera conmovedora, encarnando a un niño enfrentado a la muerte y a su destino.

En el segundo acto la sensibilidad se hace más presente al abordar el tema de la muerte. El tratamiento es duro y fuerte, pero sincero: jamás lo esquiva, aunque tampoco lo glorifica ni lo sensacionaliza. Su enfoque es natural, navegando entre lo místico y lo real, y las repercusiones de este acto, en combinación con la ausencia paternal, intensifican el drama; aun así, Zhao no pierde el equilibrio, evitando el melodrama y dejando que el plano místico permanezca, interiorizando el dolor contrastado entre Agnes y su esposo. El personaje de Shakespeare, el escritor, busca al difunto, sabe que su alma sigue ahí, divagando en un plano oscuro, representado de manera paralela en imágenes donde se encuentra en una especie de limbo. La búsqueda del artista de esa parte intangible no es otra cosa que la necesidad de encontrar, a través del arte, una forma de sanar el duelo.

Toda esta construcción desemboca en un tercer acto que eleva aún más a Hamnet. Para el creador, el arte sirve como una herramienta para expresar la pérdida y transitar el duelo; no es una muletilla, es un manifiesto en forma de obra que inmortaliza para toda la eternidad al alma que buscaba, pero que también funciona como liberación para la familia, para una madre que necesitaba dar el último adiós. Una vez más, Zhao no cae en la sensibilidad barata, y la forma en que construye los hechos permite que este último acto se sienta profundamente emotivo.

A pesar de todas las virtudes de Hamnet, hay dos elementos que le impiden convertirse en una obra maestra: el primero, un uso excesivo de close-ups, una decisión llamativa considerando que la especialidad de Zhao es el plano general o panorámico, recurso que habría ayudado a la construcción de la atmósfera. El segundo es Paul Mescal, quien termina por convertirse en el freno de mano al interpretar a Shakespeare: salvo una escena en la que enseña a uno de los actores cómo histrionizar su papel, su participación se percibe limitada y sostenida sobre una sola línea expresiva. Desde las escenas de enamoramiento hasta los momentos finales, Mescal mantiene prácticamente la misma expresión, lo que se vuelve más evidente en contraste con la variedad emocional que despliega el resto del reparto.

Calificaciones

Dirección: 3.0/3.5

Guion: 3.2/4.0

Actuaciones: 1.7/2

Extras: 0.5/0.5

Calificación: 8.4

Hamnet es una de las películas que mejor ha tratado el tema de la perdida y el duelo, encontrando la vivencia del mismo a través del arte y como este puede convertirse en un vehículo para encontrar un alivio, una despedida, o catarsis, ya sea a través de la música, la literatura, la poesía, el teatro, el mismo cine, en obras que nos recuerdan la condición de nuestra propia mortalidad, que la vida es solo un instante, que un te amo, un te quiero, una disculpa nunca están de más, pero sobre todo que las historias, las canciones, los versos, las fotografías, las pinturas pueden ser el lugar de recuerdo y de memoria de aquellos que ya no están con nosotros, un sitio al que podremos regresar no como una nostalgia, sino como un homenaje a las personas que para siempre amaremos con nuestro corazón.

“Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente”

Gabriel García Márquez

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Acerca del autor

El Cine Actuario   @maxpower_ar?s=09   facebook.com/dvclocblog

Actuario/Economista, Amante del Cine, Devoto de Dios, Intuitivo, Curioso, Rockero de corazón, Fanático de los Libros y del deporte de las tacleadas, quesero, colchonero, diablo rojo. "Las estadísticas son la forma en que las matemáticas cuentan las historias" "El arte es una ciencia y el trabajo del critico al igual que el del investigador es exponer sus axiomas y teoremas al mundo" "Estar de acuerdo, en no estar en desacuerdo es saludable"


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