Hoppers: Igual que Avatar, pero mejor

“Es igual que Avatar”.

“¡Esto no es nada como Avatar!”

Como crítico, debo decir que hay veces en que la película hace tan bien (o mal) su trabajo que nos facilita las ideas y pensamientos que tenemos sobre ella al momento de escribir. Este es el caso de la nueva película de Pixar “Hoppers”, pues aunque todo lo que tiene que decir es obvio, toma su propio camino con el material que tiene de tal manera que no se asemeja a sus principales inspiraciones.

Como lo han anunciado desde el trailer, Hoppers no es más que un remake de “Avatar”, desde el concepto de introducirse en un cuerpo artificial para estudiar a otra especie hasta su más que evidente mensaje ambientalista. Por si fuera poco, la historia también copia “Vecinos Invasores”, una de las películas más débiles de Dreamworks, pero muy recordada por la generación que creció con ella. A sabiendas que Pixar siempre se ha caracterizado por copiar y aprovecharse del olvido general en el que se encuentran las fuentes de inspiración para vender sus películas como originales, esta vez se agradece que no sólo hayan dicho abiertamente que tomaron prestado, sino que mejoraron en muchos aspectos los conceptos base.

Para empezar, por primera vez en su historia el estudio contrata a un director fuera de su instituto para recuperar el terreno que sus competidoras le han quitado (en especial Sony). Por eso, la presencia de Daniel Chong (conocido por la serie de Cartoon Network “We Bare Bears”/“Escandalosos”) logra una buena combinación tanto de estilo como de humor y facilita la comprensión hacia un conflicto actual mediante la diferencia de perspectivas. Por tal razón, resulta grato que Hoppers vaya al grano y no pierda el tiempo con relleno (el conflicto únicamente es el objetivo de la protagonista), combinando varios elementos naturales y artificiales de forma efectiva para abordar la necesidad de recordarnos que todos los seres vivos estamos relacionados en armonía (igual que “Avatar”, pero sin pelos en la cola que hagan una literal conexión).

A pesar de tener una trama bastante simple y que raya en lo meramente infantil, Hoppers no es sermonera con los temas del cuidado ambiental, el respeto hacia los animales, el beneficio de la convivencia, la posibilidad de redimirse y recapacitar y la importancia de la cooperación y el trabajo en equipo. Incluso dejaron el sonido que hacen los castores bebés, un detalle que se aprecia mucho.

Hay chistes que funcionan y otros no, pero se reconoce que tiene muchos de las bromas más oscuras de la compañía, consiguiendo que incomode por varias reflexiones sobre el uso de la tecnología. Quizás la parte emocional no sea tan efectiva como en otros trabajos, pero impacta que el mensaje ecologista también revierte muchas cosas con respecto a la bondad en la gente, que hay un poco de egoísmo dentro de todos, pero también hay la posibilidad de ayudar a los demás (igual que “Avatar”, pero más conciso).

Este contraste entre mundo natural y mundo humano se logra por el choque entre protagonista y antagonista. Tenaz, apasionada y un poco terca, Mabel se muestra como un ejemplo positivo a seguir con los ideales e invita a luchar por lo que es justo y favorece el bien común. Mientras tanto, si bien Jerry funge como contraparte de este punto de vista y es retratado como el típico empresario malvado, es cerca del final que cambia y entiende que hay que alcanzar un balance donde todos salgan beneficiados.

En cuanto a los animales, en Hoppers destaca el castor George, quien será el guía principal para que Mabel sea el nexo entre los animales y los humanos. Aunque mete un villano sorpresa de último minuto, el desquicio que tiene es tan exagerado que encaja con el concepto de ciencia ficción de mente sobre cuerpo, y pone a reflexionar en que es innegable que, si los animales tuvieran el mismo alcance tecnológico que nosotros, no dudarían en hacer lo mismo (igual que “Avatar” en sus recientes entregas, pero sin tanta pretensión directiva o narrativa).

No vamos a decir que Pixar revivió ni nada por el estilo (capaz al rato se vuelve a morir, en especial porque se avecinan puras secuelas a futuro), pero Hoppers es la mejor película que han hecho desde “Soul”. Se siente fresca, gamberra, y sobre todo, original pese a sus obvias influencias. Está cargada de calidez, acción y color, y a pesar de toda la tecnología infiltrada, el corazón es puro instinto animal.

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Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


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