If I Had Legs I’d Kick You: El lado oscuro de la maternidad
En los últimos años, el concepto o las expectativas de convertirse en madre han cambiado radicalmente. En el pasado se tenía la abstracción equivocada de que una mujer no estaba completa en su totalidad si no se casaba y daba a la vida a una criatura, y aunque sigue existiendo en ciertos sectores esa creencia, por lo menos se ha comenzado a romper cierto tabú. Como consecuencia, se ha empezado a dejar de idealizar de manera cuasi divina la maternidad, trayendo también a la conversación todas esas vicisitudes y claroscuros de este evento. En el mundo del arte estas propuestas cada vez son más recurrentes, siendo una de ellas If I Had Legs I’d Kick You, que se aleja por completo del lado idílico de ser madre para representarlo como un viaje emocional y psicológico oscuro y kafkiano.

If I Had Legs I’d Kick You nos centra en una madre que está pasando por diferentes dificultades, entre ellas lidiar con la enfermedad de su hija, la cual tiene que alimentarse a través de una sonda. Como complemento, la escuincla es un perfecto dolor de huevos que le hace estar constantemente al borde de los nervios. Además, su casa se encuentra en reparación debido a una mancha de moho que provoca que se derrumbe el techo, tiene que lidiar con las broncas en su trabajo como terapeuta, así como con la ausencia de un esposo militar. Todo esto sin ningún círculo de apoyo emocional, quela lleva constantemente al borde del colapso.
La directora y guionista, Mary Bronstein, nos introduce en un trayecto que va entre lo onírico y lo claustrofóbico, utilizando un ritmo vertiginoso y primeros planos exclusivos hacia la protagonista, tomando incluso la decisión de excluir en gran parte su periferia (incluyendo la decisión de no mostrar el rostro del niño) para evitar que la sensibilidad natural del tema termine por empañar la meta de mostrar el lado oscuro de la maternidad. El objetivo de If I Had Legs I’d Kick You es que el espectador sea el acompañante de su protagonista en este descenso a la desesperación y la locura, retratando esas mismas emociones pesimistas en el tono y la ambientación.

Para que esto funcione se necesita una actuación espectacular que personifique ese manojo de emociones volátiles; Rose Byrne es sin duda la mejor actuación del 2025, simplemente porque la la película requiere de un mayor peso en la parte histriónica, acción que la actriz hace a la perfección. Esto la destaca no solamente por el perfil variado de expresiones que maneja, sino por la carga psicológica y porque en complicidad con los primeros planos, esto se convierte en el elemento conductor de la trama.
No hay que olvidar que gran parte de esta excelente ejecución de Byrne se debe a la escritura de su personaje; una madre que nunca quiso serlo y que se siente mal derivada por la culpa de un evento pasado. Una situación desesperante que la ha llevado a los peores pensamientos y rincones de su mente, algo que no se atreve a decir, pero que tan solo esos ojos de desesperación y cansancio transmiten, siendo el amor hacia su vástago y los intentos por salir adelante un día a la vez lo que trataran de mantenerla en la cordura.

Si bien If I Had Legs I’d Kick You tiene situaciones emocionales desgarradoras, consigue cierto equilibrio gracias a un humor negro que se plasma en dos situaciones: un respiro para conseguir alcohol o drogas, y algunas referentes a la terapia del personaje. Otro distintivo es que en esta combinación se asoma por momentos una especie de body horror que hace aún más tenso el ambiente.
Y es que el mensaje de If I Had Legs I’d Kick You es claro, así como a muchas madres, el sentimiento de fracaso en la maternidad que posee Lidia no solamente va ligado a sus propias expectativas, deseos o situaciones externas, sino también a la falta de apoyo del marido, de una red que la cobije, de la ausencia de una seguridad social, pero sobre todo de la falta de apoyo en su salud mental. Este es el segundo punto donde se ancla el filme, pues con situaciones de humor negro, pero sumamente crudas, Bronstein muestra cómo muchas veces la terapia moderna, más que explorar las causas del comportamiento de un individuo y buscar de esa manera una estrategia de sanación mental, parece deambular entre la autocomplacencia y lástima emocional, un vehículo de catarsis silenciosa donde el terapeuta es un mueble mientras el paciente habla sin ningún tipo de retroalimentación o diálogo. Es derivado de estas problemáticas que Lidia no logra ejercer bien su papel como psicóloga; la falta de emociones, de empatía y la robotización provocan consecuencias más desgarradoras y desesperantes.

El nivel del discurso que alcanza el guion va hacia otro nivel, ya no solo enfocándose en la maternidad, sino también en la importancia de la salud mental, haciendo hincapié en la relevancia de un buen tratamiento y en cómo puede hacer la diferencia en la recuperación y en la vida diaria de un paciente.
El reparto es sólido en actuaciones, sobresaliendo Conan O’Brien como el terapeuta, a quien vemos en un perfil más escueto (incluso el novio de Rihanna tiene algunas cualidades actorales).
- Dirección: 3.0
- Guion: 3.0
- Actuación: 1.8
- Extras: 0.5
Calificacion: 8.3

Aunque no es perfecta, If I Had Legs I’d Kick You nos muestra la importancia de tener una red de apoyo familiar, logística, emocional y mental en una etapa tan crucial para una mujer como es la maternidad, exponiendo los lados más viscerales de esta etapa con el objetivo de no caer en idealizaciones y sesgos heredados de una sociedad heteropatriarcal.
Corolario
Porcentaje de efectividad de prevención de embarazos de los siguientes métodos anticonceptivos:
- DIU: 99%
- Condón masculino: 85–97%
- Píldora: 91–99%
- Ver If I Had Legs I’d Kick You: 100%