If I Had Legs I’d Kick You: El agujero de la maternidad.

Mary Bronstein descarga su estrés y cuestionamientos sobre la maternidad con un drama psicológico que te envuelve en un circulo vicioso en el que la protagonista se asfixia día con día sin encontrar salida.
En esta cinta Rose Byrne interpreta a una madre frustrada por la enfermedad de su hija, mientras es forzada a vivir en un hotel debido a un agujero que se ha hecho en el techo de su casa.
El agujero en el techo.
La cinta inicia con una decisión crucial, pues la directora opta por no mostrarnos el rostro de la hija de Linda, retratándola más como una distracción, una voz intrusiva que le impide realizar tareas básicas e imposibilita las más difíciles. Esta voz nos va a acompañar a lo largo del claustrofóbico y estresante día a día de la protagonista, que no hará más que empeorar.
La profesión de Linda es otro aspecto a destacar, pues mientras ella lidia con su desgaste emocional y culpa debido a los cuidados de su hija, se encarga de tratar a una madre sobreprotectora que vive con miedo de que le pase algo a su bebé. Ambas madres se verán reflejadas, pero incapaces de ser el soporte de la otra.
Su fotografía y diseño sonoro nos envuelven de forma efectiva en un ambiente claustrofóbico y asfixiante de círculos viciosos, confrontaciones y problemas sin resolver, generando incomodidad y estrés en el espectador.
La interpretación de Rose Byrne es comprometida y compleja, retratando a un ser de un profundo dolor y agonía, un ser contradictorio que anhela por un escape, comprensión y ayuda, pero siempre distanciada, a la defensiva y cerrándose frente a cualquier solución, pues le es imposible creer que alguien sienta la culpa que ella sufre a diario.
El agujero en el estómago.
Acompañado a todo esto hay ciertos toques oníricos y de humor negro que aligeran el tenso viaje en el que nos mantiene la cinta. Hay crudas verdades sobre la maternidad escondidos en chistes que funcionan muy bien, situaciones incómodas y visiones que Linda experimenta a lo largo de la cinta sobre polvo estelar, un círculo y una burbuja que guarda dentro de sí el día en que su hija fue entubada debido a su enfermedad.
Con tantos elementos y cosas por decir es notable que la película se pierde a momentos y muchas veces se alarga en escenas que no tienen mucho que decir o que repiten hasta el cansancio cosas que el espectador ya ha adivinado a través del lenguaje visual y simbólico de la película.
El final puede llegar a sentirse apresurado además de que pudo ser más impactante, pero también se agradece la sutileza y su final abierto.
El agujero de la maternidad.
Es imposible no sentir culpa al traer vida a un mundo que todos los días se cae a pedazos, pero es aún más duro el sentimiento cuando ese ser requiere de una máquina o cuidados muy específicos para seguir con vida, estar atada para siempre a una vida que sufre, que va a requerir de toda tu energía y que lamentablemente no fue su elección, sin duda es como un agujero que jamás va a ser saciado, que te va a consumir lentamente hasta que no quede nada de ti. Antes de ahogarte, de aislarte, de hundirte en el abismo, antes de sentir que nadie en el mundo entiende con lo que estás lidiando, es indispensable y necesario decir: ¡No puedo!
Desafortunadamente en este inmenso mundo parece imposible para la sociedad escuchar y aceptar cuando una madre dice no poder más, hasta que es demasiado tarde.