Las 10 Mejores Películas de Karl Malden

El 22 de marzo de 1912, nace el actor estadounidense de origen serbio-austro húngaro Karl Malden, cuyo nombre real era Mladen George Sekulovich

De joven actuaba en el colegio en obras escolares y jugaba baloncesto, actividad que le provocó romperse dos veces la nariz dejándosela deformada, convirtiéndose en una característica muy particular de su fisonomía.

Su primera aparición como actor fue en teatro, en donde conoció a un joven y desconocido Elia Kazan con el que unos años después rodaría algunas de sus películas más afamadas, al lado de Marlon brando, siendo estas: “Un tranvía llamado deseo”, “Nido de ratas” y “El rostro impenetrable”

Con dos de estas cintas logró su consolidación profesional   y obtener una nominación y un premio Oscar como mejor actor de reparto. También trabajo en otras películas de éxito de critica y de taquilla como “Patton”, “Nevada Smith”, “La conquista del Oeste” y “Cincinnati Kid”, entre otras.

También obtuvo mucha fama y el reconocimiento del publico al protagonizar la serie de televisión de los años 70, “Las Calles de San Francisco”, al lado de Michael Douglas.

Este gran actor falleció el 1 de julio de 2009, dejando un legado de buenas actuaciones, aquí algunas de ellas.

Introducción de Edgar del Valle

 

The Streets of San Francisco (Quinn Martin, 1972)

Por Edgar del Valle

Antes de concluir su carrera actoral, en los años 70, Karl Malden, protagonizó la exitosa serie de televisión “Las calles de San Francisco”, la cual encarna al veterano y viudo Teniente de policía Mike Stone, junto a su joven asistente Steve Keller (Michael Douglas) se encargará de investigar crímenes en la Ciudad de San Francisco.

Con 119 capítulos, la serie convirtió a Malden, en un actor reconocido a nivel mundial.

 

Nevada Smith (Henry Hathaway, 1966)

Por Edgar del Valle

En esta película del género western, basada en un texto de Harold Robbins y dirigida por Henry Hathaway, Malden protagoniza a uno del villano perseguido por un hombre blanco con sangre india, al que mataron a sus padres y pretende cobrar venganza.
A pesar de lo convencional de la historia, el trabajo actoral de Karl como siempre es de gran calidad, representando a un canalla asesino sin excesos y con brillantes.
Sin duda alguna un buen trabajo como actor de reparto, en esta película protagonizada por Steve McQueen, con quien colaboraría en otras películas.

 

The Gunfighter (Henry King, 1950)

Por El Fett

Posiblemente estemos ante el clásico más injustamente olvidado del western, con una agilidad narrativa destacable y que solo se vale de 7 escenarios para su alta impresión de dramatismo y suspenso, cambiando los interiores y exteriores de una cantina por los balazos, dando al relato la justificación necesaria para su culminación en uno de los más trágicos finales y clímax del salvaje oeste. Uno de esos escenarios, el principal, es engalanado por la presencia de Malden, un cantinero que funge como el nexo humanista del pistolero redimido y caído en desgracia (un sublime Gregory Peck). Un papel de reparto muy carismático e importante para este poético esbozo a la sombra de la intolerancia social que persigue a  la figura del pistolero.

 

Fear Strikes Out (Robert Mulligan, 1957)

Por El Cine Acturio

Una cinta que increíblemente a pesar de casi tener más de 50 años sigue vigente. En una época donde se ha vuelto a tocar el tema de los deportistas sufriendo crisis de ansiedad, Fear Strikes Out nos cuenta la historia de un beisbolista llamado Jim Piersall, que comienza a padecer una crisis nerviosa, la cual es derivado en gran parte de varios “daddy issues” que tuvo en su infancia. Excelentemente bien escrita, especialmente por el desarrollo de los personajes y el trasfondo psicológico de Piersall y su papá, complementan dos excelentes actuaciones de Perkins y Malden. Es una cinta que más allá del béisbol ofrece un interesante retrato psicológico de sueños frustrados transmitidos de hijos a padres.

 

Birdman of Alcatraz (John Frankenheimer, 1962)

Por Edgar del Valle

Robert Stroud es un preso conflictivo que ha sido condenado a cumplir una pena de doce años en una celda incomunicada. Pero su encuentro y cuidado de un pájaro herido, le permite descubrir su vocación el estudio de las aves.  Burt Lancaster hace un papel genial (cosa nada rara) en el papel de Robert Stroud, en esta película basada en hechos reales en donde vemos la transformación del personaje en la búsqueda de su rehabilitación y de la dignidad perdida. Una cinta dura pero un halo de esperanza y una emotividad natural gracias al trabajo cautivador de Lancaster, pero también por la presencia de un Malden que de nuevo vuelve a ponerse esa coraza implacable y severa como el Alcalde de tono antagonista

 

Baby Doll (Elia Kazan, 1956)

Por El Fett

Película poco nombrada y recordada que en su tiempo significó un foco de polémica debido al fuerte contenido y tensión sexual.  Con un guion sólido y una perfecta estructura de su trío protagonista y pasional (los tres con nominación al Oscar y con un Malden que se confirmaba como el mejor socio alumno del director), Kazan logra evadir el pudor de aquella época al sugerir algo mucho más complejo alrededor de su “Lolita”, una joven de 17 años que debe conservar su virginidad a pesar de estar casada con un hombre mayor. Kazan asoma el fuego pero no quema, mientras la audiencia entra en este espiral sureño de deseo carnal y de resquebrajamiento de la inocencia.

 

The Cincinnati Kid (Norman Jewison, 1965)

Por Edgar del Valle

Dirigida por el gran Norman Jewison, con la participación de Steve McQueen, Edward G. Robinson, Karl Malden, Tuesday Weld, Ann-Margret, Joan Blondell, Rip Torn, Jack Weston, Cab Calloway, Jeff Corey. Finales de los años treinta. Los mejores jugadores de póker compiten por el triunfo en Nueva Orleáns. Un joven jugador (McQueen) se incorpora al selecto grupo de tahúres que se proponen derrotar al rey (Robinson).  En esta ocasión encontramos a McQueen, en una de sus mejores actuaciones, compitiendo con leyendas como Edward G. Robinson y Karl Malden, el cual funge como la parte antagonista y de doble moral en un gran relato de traición y giros de tuerca con un final de antología.

 

A Streetcar named Desire (Elia Kazan, 1951)

Por El Fett

Culebrón de gran nivel cinematográfico y que responde a la concepción teatral tanto de su director como de sus alumnos; la habilidad de Kazan por transformar un solo escenario en una cátedra de dinamismo y planos es excelsa, así como también lo es la primera comunión con su pupilo Marlon Brando en un estatuto doble sobre la gran captación de la degradación emocional – mental en la relación de pareja, una toxicidad que se convertiría en el sello autoral de su dramaturga filmografía. La presencia de la dama tóxica por excelencia, Vivien Leigh, también ayuda en mucha parte a sostener este sistema planetario de emociones, de donde Malden funge como un punto de equilibrio al mejor y mismo nivel actoral de los dos antes mencionados

 

One-Eyed Jack (Marlon Brando, 1961)

Por El Fett

Única pieza dirigida por Brando, que bien podría considerarse un documento histórico dada la extrañeza no solo de su labor, sino de su talento detrás de cámaras. Imaginemos la personalidad de Brando, multipliquémosla por 2 horas y media e impregnémosla del protagonismo western como el antihéroe bandido de noble corazón; si bien esto luce tan arriesgado como descabellado, la locura es que funciona de manera espléndida dentro de un cuadro fraternal de traición y venganza que parece pasar en la mitad de tiempo de lo que marca metraje, causa del disfrutable ritmo que imprime Marlon, sin dejar de lado su carisma. Mención para el villanazo de Karl Malden, siniestro hijo de puta que funciona de maravilla a lado de su amigo Marlon

 

On the Waterfront (Elia Kazan, 1954)

Por El Fett

El clero siempre estará ligado al tema gansteril, ya sea en su más ruin versión (véase The Godfather) o bien para luchar en contra de este. En una época donde aún no era muy acostumbrado polemizar sobre el tema, Kazan incluyó al potente y gritón Karl Malden para hablar sobre ello al interpretar a un duro ministro que, frente a la injusticia laboral de un sindicato sumido en una célula mafiosa, sirve de guía, cambio y conciencia para nuestro héroe accidental en la piel de un fabuloso Marlon Brando. El lado luminoso de la iglesia en contra de la corrupción y la disparidad laboral, ojalá y la mitad de los clérigos pudieran tener el valor de este símbolo narrativo frente a tanta inmundicia socio – política y económica.

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