Las 5 Mejores Películas de Barry Fitzgerald
Uno de los primeros grandes actores. De origen irlandés y nacido en 1888, Barry Fitzgerald se inició muy joven en el teatro, debutando hasta sus 42 años en el cine de la mano de Alfred Hitchcock, pero duraría una década más para que su nombre y presencia se dieran a notar gracias a sus perfectas actuaciones protagonistas y/o de reparto cuando apareciera en dos ganadoras del Oscar a mejor película, convirtiéndose a la par también en un recurrente de los dramas de John Ford.
Con una carrera de 50 títulos entre cine y televisión, fallecería a los 72 años, dejando una selectiva pero excelente carrera. Recordemos a este excelente actor irlandés con sus Mejores Películas
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Bonus – The Catered Affair (Richard Brooks, 1956)
POR EL FETT
Una trama muy adoc a esa obsesión por gastar cientos de miles en una boda sin tener dinero de por medio, como si se tratáse de un logro personal mediante la presunción y distorsión de la realidad. Encima, es un intenso drama matrimonial sobre la perspectiva de las responsabilidades entre dos padres resquebrajados que, por medio del banquete por venir, ven como su matrimonio se ha desmoronado con el pasar del años, poniendo especial ahínco en como el hombre necesita la admiración y la mujer la empatía para poder solventar las fragilidades emocionales de cada uno. Con tremendas actuaciones de Davis y Borgnine, Barry Fitzgerald también brilla como el tío, un personaje secundario pero de gran influencia en la tóxica interacción familiar
Bonus – Bringing Up Baby (Hawks, 1938)
Por Kim Tobias
Una comedia ligera e ingenua de Howard Hawks que basa su encanto en el atractivo carisma y la química entre sus estrellas. Un creciente Grant y una ascendente Hepburn desatan una serie de divertidas situaciones, tan absurdas e hilarantes como la misma trama de la cinta. Dentro de ellas, se encuentra la icónica escena en la que el personaje de Grant se ve obligado a vestirse con una bata bastante femenina, seguido de un momento algo vergonzoso para él, pues es visto con dicha ropa por Mrs. Random, quien no duda en hacerle una serie de preguntas sobre su vestimenta, por lo que la respuesta se convierte en un espontáneo “Because I just went Gay all of a sudden!”; convirtiéndose así en la primera vez que la palabra “gay” fue mencionada dentro del cine.
5 – The Sea Wolf (Curtiz, 1941)
Por El Fett
Del experto directivo en las aventuras en altamar, Michael Curtiz, se desprende otro pedazo de gran tensión a bordo de la embarcación del Capitán “Wolf”, un tremendo hijo de puta que al salvar a un trío de fugitivos naufrágos, poco a poco estos darán cuenta que no son tripulantes, sino de nuevo prisioneros bajo el tiránico mandato del Capitán. Por supuesto que este gran villano es interpretado por Edward G. Robinson, en un papel hecho a su medida y de donde se desprende también una crítica social cuando ninguno de los personajes cuente con un perfil heróico, siendo seres oscuros y perseguidos que tratarán de sobrevivir a la maldad suprema. Curtiz, uno de los mejores directores en utilizar el entorno y el clímax para cristalizar la psique de sus personajes, rodea a esta aventura de una niebla constante que refleja la oscuridad de todas las almas a bordo
4 – How Green Was My Valley (Ford, 1941)
POR EL FETT
La razón del porqué Citizen Kane perdió el Oscar aquel año se puede resumir en dos lógicos argumentos: el primero se debe al potencial conmovedor de John Ford, que en su pose dramática era capaz de mantener en todo momento de su metraje una emotividad clímax entre la tragedia y la comicidad, en este caso, de una familia de Gales a través de sus vicisitudes, labor minera y tradiciones; la segunda, su fantástico ensamble actoral, donde Maureen O’Hara, quizá el principal símbolo de su fuerza femenina, funge como la principal figura y en donde recae la fortaleza de aquella familia. Barry Fitzgerald tendrá una pequeña pero importante actuación de reparto, fiel a su arquetipo en la construcción de eslabones tragicómicos para los efectos narrativos de Ford
3 – Naked City (Dassin, 1948)
POR EDGAR DEL VALLE
Otra gran obra del director del género negro policiaco. Una modelo es asesinada y un teniente de homicidios (Barry Fitzgerald en uno de sus mejores protagónicos) y su joven ayudante se hacen cargo de investigar los motivos que condujeron a su muerte. La película tiene una dualidad asombrosa, pues mientras se desarrolla su misterio principal, la ciudad de Nueva York se desnuda, dejando que se convierta en otra protagonista dentro de su cotidianidad, sin importa las causas o consecuencias de aquel asesinato. Coincidencia o no, tiene muchas semejanzas con “Stray Dog” de Kurosawa, que se estrenaría al año siguiente (1949). Sin duda alguna, nos encontramos a uno de los maestros del género, considerando todos los tiempos.
2 – Going My Way (Leo Mccarey, 1945)
POR EDGAR DEL VALLE
Una de las ganadoras del Oscar más dispares y criticadas con el tiempo. Muy estrictas las críticas negativas, quizá sea cierto su sobrevaloración a raíz de sus 7 premios, sin embargo y teniendo en cuenta el tiempo en el que estamos hablando (final de la Segunda Guerra Mundial), esta comedia musical interpretada por Bing Crosby sobre un simpático cura y su actividad a favor de su parroquia, así como las discrepancias con otro sacerdote mayor y más severo, es una ligera y entrañable cinta que llega a disfrutarse si llegaras a olvidar sus galardones. Barry Fitzgerald haría historia, pues se convertiría en el primer y único actor en ser nominado a mejor actor protagonista y de reparto por la misma película (ganando este último), sentando un precedente para el consecuente cambio de reglas en las votaciones del premio
1 – The Quiet Man (Ford, 1952)
POR EL FETT
Cátedra narrativa sobre las costumbres de su amada Irlanda, aunque su Reina del Technicolor se mantiene como una de los principales símbolos en contra de la opresión y el machismo en el cine, resulta imperante que esta gran joya de romance y tradición irlandesa sea alejada en cuanto de antes de toda la generación adicta a “vetar” todo sin tener un ápice de control mental hacía su incapacidad por analizar el contexto, en este caso, enfocado a las tradiciones de un pueblo en donde nuestro “hombre callado” debe luchar contra el conservadurismo para ganarse el respeto y el amor de su tierna, salvaje y hermosa esposa de cabello rojizo. El personaje de Barry Fitzgerald es escencial, una especie de falso protagonista por el cual pasa mucha de la percepción narrativa de la historia