Las 5 Mejores Películas de Idrissa Ouédraogo
Nacido el 21 de enero de 1954 en Banfora (Burkina Faso), Idrissa Ouédraogo es uno de los directores africanos más importantes de la historia. Para asegurarle una vida mejor, sus padres agricultores lo enviaron a la capital para continuar su educación, graduándose con maestría en la carrera de cinematografía. De ahí viviría un tiempo en Ucrania y Francia, dirigiendo cortometrajes que le ayudarían a forjar su estilo más adelante y también fundar su propia compañía Les Films de la Plaine.
A lo largo de su carrera, se volvería experto en filmar historias sencillas con puros centavos, a menudo usando a amigos y familiares para los roles actorales. La temática principal radica en explorar el conflicto entre la vida rural y urbana y la tradición y la modernidad en varios lugares de África, a veces en su país natal, a veces en otras regiones del continente, pero con un enfoque más humanista. Si bien se le ha criticado por enfocar su obra al público occidental y no al local, se especializó en trasladar muchos de sus primeros años a su filmografía, razón por la que la conexión emocional con el público tomaba el lugar de preferencia.
Con apenas 9 películas (más algunas colaboraciones en proyectos como Lumière et Compagnie y 11’09”01—September 11), moriría el 8 de febrero de 2018 por causas desconocidas, pero su legado permanece. Por eso le damos un pequeño reconocimiento con sus mejores películas.
Bonus – Le Cri du Cœur (1994)
POR URIEL SALVADOR
El realismo de su premisa permite que Idrissa Ouédraogo traslade su estilo naturalista a un ambiente más urbano, pero sin dejar de lado el retrato cultural que lo caracteriza. La inmigración se convierte en parte fundamental tanto de la trama como del dilema personal de Moctar, cómo las raíces y los recuerdos del país de origen permanecen vivos pese al cambio de residencia, y junto al halo de inocencia de la infancia, provoca una sensación de no pertenencia en un lugar donde nadie le presta atención. Con algunos toques fantásticos y mucho simbolismo, no figura entre sus mejores películas, pero queda como un remanente más experimental en su carrera.
5 – Kini and Adams (1997)
POR URIEL SALVADOR
El mero hecho de estar hablada en inglés revela las intenciones de Idrissa Ouédraogo para llegar a un público más amplio, de ahí que esta comedia dramática tome como base el rompimiento de la amistad porque los objetivos de vida cambian según las circunstancias. Poco a poco la amargura, los celos, los problemas laborales y las exigencias familiares también se inmiscuyen en las desigualdades sociales y el ímpetu de prosperar se deja de lado. Con 2 protagonistas bien definidos, es entretenida y conmovedora por momentos, pero decae un poco por una subtrama romántica forzada y un desenlace tan precipitado como poco creíble.
4 – Yam Daabo (1987)
POR URIEL SALVADOR
La primera película de Idrissa Ouédraogo es un proyecto personal (a juzgar por la aparición de su familia en los roles actorales) que se sostiene por la gracia, nobleza y naturalidad del apartado técnico, en especial la fotografía y la iluminación, resaltando los exteriores bajo la radiante luz del sol. Aunque hay un triángulo amoroso, un amor prohibido, un embarazo no deseado, un intento de asesinato y robo y una persecución, prefiere centrarse en las emociones derivadas de las tensiones familiares que complican alcanzar la libertad de cualquier tipo. Una obra sutil y poética que trata sobre la esencia misma de la vida, observada a través de una mirada de amor creada a partir de sonido e imagen.
3 – Tilaï (Idrissa Ouédraogo, 1990)
POR URIEL SALVADOR
¿Qué pasa cuando el amor interfiere con las tradiciones culturales? Idrissa Ouédraogo hace esta pregunta en una historia que acerca la cultura del África subsahariana original a un entorno rural. Al mostrar el estilo de vida y sus tradiciones, la cotidianidad revela sin ningún complejo su organización, sus reglas y cómo ambos chocan con los intereses personales. Debido a la honestidad y tranquilidad de su puesta en escena, es más fácil comprender un contexto que permite la poligamia o el forzamiento del matrimonio por medio de los padres, donde el fratricidio es la norma. Una pequeña obra que se haría del Gran Premio del Jurado en Cannes.
2 – Samba Traoré (1992)
POR URIEL SALVADOR
Ganadora del Oso de Plata, Idrissa Ouédraogo retrata esta fábula la victoria del bien sobre el mal en el enorme resentimiento de la población local hacia quienes han amasado una inmensa riqueza. La travesía de un preso fugado regresando a su pueblo natal se centra menos en el robo y más en la reconexión con su familia, amigos y vecinos como un alivio temporal, pero aunque es presentado como un ladrón de buen corazón, no se le perdona el acto y no lo libera de sus actos: tendrá que rendir cuentas por todo. La introspección versa sobre la consciencia de un hombre que deberá aceptar la presión social y el estigma de que un pasado delictivo tiene consecuencias graves a futuro.
1 – Yaaba (Idrissa Ouédraogo, 1989)
POR URIEL SALVADOR
Bastante sencilla en ejecución, pero con un gran corazón detrás, Idrissa Ouédraogo plasma una historia cotidiana sobre la ignorancia y daños del prejuicio desde los ojos de un niño que forma un lazo con una anciana a la que la gente tacha de bruja, pero que él llama abuela. Con ayuda de los diálogos, consigue llegar a un fondo muy humano en relación con la pureza del amor y la amistad, que usualmente son negados por la superstición y maldad de la gente. Con una estética casi documental, da a entender que un simple acto de bondad es un buen punto de partida para cambiar al mundo, así como los jóvenes aprenden de los mayores sin tener en cuenta los prejuicios sociales.