Las 5 Mejores Películas de Jesús Ochoa
Jesús Ochoa, un actor con escuela en el cine mexicano, con más de 120 créditos y dos Arieles dados en su etapa más temprana como actor. Aunque en las últimas décadas se ha desdibujado por sus actividades fuera del cine y por su inclusión de telenovelas y películas del montón, vale la pena recordar sus mejores papeles en el día de su natalicio
Aquí las Mejores películas de Jesús Ochoa
Bonus – El Jeremías (Anwar Safa, 2015)
POR Mrs. Punisher
“El Jeremías” es una película ligera y divertida, lo digo en serio, una buena oportunidad de ir a reír al cine con una película mexicana de humor blanco y sin albures que no cae en la ñoñez, ni en la manipulación sentimental. Su fortaleza cae definitivamente en la elección de Martín Castro como el protagonista (que aunque no se lleva muy bien con los diálogos, sus expresiones sorprenden a cualquier maduro actor), lo mismo que apoyarse en actores del tamaño de Isela Vega y Jesús Ochoa. Una cinta muy divertida, que aborda un tema interesante y muy infravalorada
Bonus – Get the Gringo (Adrian Grunberg, 2012)
POR EL FETT
Es como ver una película de Robert Rodríguez, pero mejor, con violencia grafica al por mayor (dedos cercenados y trasplantes de hígado incluidos) y un regreso morboso de Mel a los papeles de acción que lo vieron nacer como un vengador sin escrúpulos. Un sorpresivo ejercicio serie b situado en la frontera mexicana impregnado de un ritmo hábil y divertido, Get the Gringo supera el absurdo con la experiencia del también guionista (y quizá hasta director), con un libreto soportado en una narración adecuada y diálogos convincentes que no abusan del comedy relief y ponen en relieve un contexto dramático y de acción creíble que hace funcionar a la cinta. Daniel Giménez Cacho y Jesús Ochoa son los malosos
Bonus – Ciudades Oscuras (Fernando Sariñana, 2002)
Por Jose Roberto Ortega
Sariñana, sin lograr alejarse del aire pop y de la fotografía estilo guerrillero con paletas de tonos fríos, nos entrega múltiples historias de la urbe, mismas que estarán más conectadas entre sí de lo que aparentan, convergiendo a través de motivaciones de amor, muerte y violencia, propios de la megalópolis. Lo que hace correctamente el director es transmitir los sentimientos de paranoia, soledad y desesperación, la neurosis propia del ritmo de vida y el entorno urbanos. Resaltable resulta el trabajo actoral coral y el diseño de arte en su generalidad. Demián Bichir, Jesús Ochoa, Diego Luna, Leticia Huijara y Dolores Heredia resultan lo más sobresaliente a nivel actoral.
5 – Nicotina (Hugo Rodríguez, 2003)
POR ADOLFO URIARTE
Con un muy divertido elenco, ésta película pertenece a aquella época de inicios de siglo en que el cine mexicano insistía en calcar a las películas de Guy Ritchie (ver también Matando Cabos), pero lejos de los resultados esperados. Acá el celebrado Jesús Ochoa ofrece una divertida interpretación, aunque sin despojarla, como siempre, de su propia personalidad. Sus debates con el actor Lucas Crespi (malísimo por cierto) sobre los peligros del tabaquismo son de lo más destacado que ofrece éste ligero y entretenido producto, ya casi olvidado en la filmografía mexicana, pero que sirvió también para catapultar la carrera actoral de Diego Luna
4 – Man on Fire (Scott, 2004)
POR EL FETT
Sensiblera, sensacionalista, manipuladora y repleta de esa horrible tonalidad sepia que le agregan los gringos a todo lo que tenga que ver con México. A pesar de todo eso, en su momento “Man on Fire” resucitó a Tony Scott y llevó a Washington a erigirse como un nuevo hombre de acción, en este caso un exterminador de parias y criminales mexicanos con el objetivo de salvar a una insoportable mocosa llamada Dakota Johnson. Sin duda esta cinta será de gran influencia para ambas carreras, director y actor, en específico para Scott, al re dirigir su carrera como un hombre en llamas. La muerte mas recordada por supuesto es la del corrupto Jesús Ochoa
3 – Polvo (José María Yazpik, 2019)
Por El Fett
Polvo es una fábula social sutilmente crítica y muy divertida que le da a Yazpik ahora voz y voto entre los directores mexicanos a seguir en los consecuentes años. Aquí no hay un heroísmo a favor del “narco”, ni mucho menos una narrativa cínica en “exponer” sus atrocidades, sino una honesta impresión de sus afectaciones socio culturales vistas desde una espontánea forma de comedia, pero abordada bajo el tono dramático necesario que da veracidad a estos hechos que pudieran parecer absurdos, pero que trágicamente en nuestro México son tan cotidianos como reales. José María Yazpik como director y actor es el creador de este polvoriento y genial pueblo en donde se desarrolla un Cinema NO Paradiso, y en donde Jesús Ochoa funge como el jefe narco de la región
2 – Bajo California: El límite del tiempo (Carlos Bolado, 1998)
POR JOSE ROBERTO ORTEGA
Road movie espiritual, sensorial y de redención, en la que un artista plástico estadounidense, de origen mexicano, viaja de la Alta California hacia las costas de Baja, huyendo de un accidente en el cual se ha visto involucrado para, en el camino y teniendo pinturas rupestres como guía y sus propias creaciones (instalaciones) como vehículo, tener una expiación personal y un autodescubrimiento, razonando sobre temas como la mortalidad y sus raíces culturales. Bolado, en su opera prima, recurre a las imágenes y a simbologías como elemento narrativo, con diálogos reducidos al mínimo que, lejos de alejar al espectador, lo involucran y enganchan en este viaje de renacimiento físico y espiritual. Ganaría 7 Premios Ariel, incluyendo el de Mejor Película y Mejores Actuaciones para Damián Alcázar y Jesús Ochoa.
1 – Entre Pancho Villa y una mujer desnuda (Sabina Berman, Isabelle Tardán, 1995)
POR JOSE ROBERTO ORTEGA
La figura siempre presente de Francisco Villa resulta el punto de coincidencia para entender la relación entre una madura mujer ejecutiva y su amante, un historiador y periodista quien recientemente se ha divorciado. Así, en el tránsito de que este último escriba una novela sobre Villa, las similitudes entre las relaciones sentimentales/carnales/amorosas de este y la situación que vive la pareja, se servirá de sus paralelismos para impulsarlos a tomar decisiones sobre su futuro. Mediante una sexy comedia romántica con una narrativa relativamente simple y mezclando historia con histeria, resulta en una trama altamente disfrutable que fuera la elegida para representar a México en los Premios Oscar de su año y que le merecería a Jesús Ochoa el Premio Ariel a Mejor Coactuación Masculina por su papel de Pancho Villa.