Las 5 Mejores Películas de Larisa Shepitko
Nacida el 6 de enero de 1938 en Bajmut (actual Ucrania), es necesario reconocer a Larisa Shepitko como una de las mejores directoras de todos los tiempos, pero también una de las más trágicas. Graduada con honores del Instituto Pansoviético de Cinematografía y alumna de Aleksandr Dovzhenko, formaría parte de la nueva oleada de directores rusos que criticaban las limitaciones impuestas a los ciudadanos durante el régimen de Stalin, dando como resultado el posicionamiento del cine soviético a nivel internacional (a la que también pertenecieron Andrei Tarkovski y su esposo, Elem Klimov).
Su estilo estaría cimentado en la soledad y el aislamiento, consecuencias que tuvo la guerra en su vida debido a que su padre la abandonó su madre y a ella cuando era niña para participar en la Segunda Guerra Mundial. El realismo plasmado no sólo permite que sean más claras las alegorías religiosas ocultas en sus historias, sino también ver la retrospectiva del impacto bélico en la vida de las personas que la experimentaron y su relación con la era moderna. No obstante, también hay un pacifismo que explora el significado del heroísmo y sus repercusiones, y junto a una composición que crea intimidad con los personajes, muestra el despojo de un propósito que les dé sentido a sus vidas.
Ganadora del Oso del Oro y miembro del jurado de la Berlinale, sus continuos problemas de salud la perjudicaron (tuvo hepatitis, crisis nerviosa y sufrió una caída que le dañó la columna vertebral y puso su embarazo en riesgo), hasta que su vida terminó el 2 de julio de 1979 en un accidente de auto mientras buscaba locaciones para su siguiente película (la cual completaría su esposo). Para recordarla y darle el posicionamiento que merece, ordenamos sus 5 películas de la peor a la mejor (sin tener ni una mala).
P.D. Todas las películas vienen adjuntas para que no tengan ni una pinche excusa en no verlas. Agradezco a Mosfilm por su contribución a este Top.
5 – Calor (1963)
POR URIEL SALVADOR
La primera película de Larisa Shepitko es un buen ejemplo de saber manejar el espacio para entender el estado mental a través de la fotografía. Es imposible no quedar impresionado por la complejidad y el impacto visual de las imágenes que evocan la sensación de soledad con tomas del vasto paisaje y kilómetros de estepa. Asimismo, se desarrolla la lucha de poder entre un joven kirguís y su jefe, evidenciando el intento de mantener la cordura dentro de un sistema en el que nunca aceptó participar, pero en el que las circunstancias lo obligan a actuar. Como toda ópera prima tiene algunos problemas de ritmo y los personajes no están tan bien definidos, pero es un buen debut para la cineasta.
4 – Tú y Yo (1971)
POR URIEL SALVADOR
Un experimento inusual para Larisa Shepitko en el que choca el idealismo de un nuevo camino con la desilusión del resultado, resaltando la lucha entre las aspiraciones personales y las expectativas sociales. Si bien el mismo título puede tomarse de forma literal considerando el insinuado triángulo amoroso, la filosofía del mensaje permite disponer la potestad de dejar de ser todo lo que es de un momento a otro y empezar de nuevo. Una meditación sobre los deseos humanos, los arrepentimientos y las decisiones que nos definen más allá del éxito externo, que además van relacionados a la realidad soviética de la época, cuestionando sutilmente si se puede realmente liberar de los caminos predeterminados.
3 – Farewell (Klimov, 1983) – GUIONISTA
POR URIEL SALVADOR
Originalmente dirigida por Larisa Shepitko y retomada por Elem Klimov tras su muerte, la consumación de su conocido tono oscuro concluye con esta elegía fúnebre a la tradición y el antiguo modo de vida. Más allá de los simbolismos que hacen ver a este proyecto como concientización del medio ambiente, resalta una crisis existencialista sobre la supervivencia y trascendencia humana, pero también un apego nostálgico hacia el lugar de origen mediante las distintas actitudes de cada habitante del pueblo. Una metáfora sobre aprender a soltar, así como intentar resguardar (o al menos despedir con dignidad) el espíritu de un mundo que el avance tecnológico y el cambio climático se encargaron de desaparecer.
2 – Alas (1966)
POR URIEL SALVADOR
Basada levemente en la vida post-bélica de la piloto Narezhda Pretukhina, este cautivador y profundo estudio de personaje explora los miedos y traumas que aprisionan a la heroína, incapaz de adaptarse a una vida sin la lucha contra el mal. Por si fuera poco, Larisa Shepitko se desapega del tono patriótico tan característico de la época al incluir atisbos de romance y flashbacks que estructuran con un brutal realismo el vacío que domina su mente, mostrando la crisis que atraviesa al sentir que no aporta nada a una sociedad que ya no necesita de sus servicios. Un demoledor y existencialista melodrama (y porque no decirlo, feminista) que refleja porque bajar del cielo es más difícil que subir a él.
1 – The Ascent (Larisa Shepitko, 1977)
POR EL FETT
Quizá no sea el entorno adecuado, pero la guerra puede ser el plano terrenal óptimo para trascender, pues dentro de toda la escoria alrededor del conflicto, la relación con la muerte y con la humanidad nunca tendrá un lazo afectivo tan estrecho como este. ¿Han sentido como se acongoja el corazón cuando se es testigo de las imágenes en torno a la muerte, a los campos de concentración? Quizá no haya un estrujamiento más grande que presenciar la tortura psicológica y juicio de dos soldados y una madre partisanas frente a la maquinaria de horror nazi. De ahí su título, una emotiva y cruenta alegoría a la trascendencia en donde el humano siente un verdadero arrepentimiento y amor por el prójimo.