Las 5 Mejores Películas de Mary Steenburgen
Mary Steenburgen, combinación percecta entre talento y sensualidad, y sin duda una de las actrices más desperdiciadas de su generación. Ganadora del Oscar y del Globo de Oro, irrumpió de manera importante a principios de los 80’s, manteniendo una constancia de varios éxitos y apariciones de culto hasta mediados de la siguiente década, tiempo en que su clímax llegaría a su final. Aunque sigue activa generalmente en la televisión gracias también al apoyo de su segundo y actual esposo, Ted Danson, Mary Steenburgen se quedaría, tal y como sus máquinas del tiempo, con sus mejores memorias en el pasado, teniendo a la fecha un currículo de más de 150 títulos .
Recordemos a la chica de las máquinas del tiempo, Mary Steenburgen, con sus mejores películas
10 – The Help (Tate Taylor, 2011)
POR EL FETT

Uno de los mejores y más agudos dramas corales de los últimos tiempos. El problema racial y de prejuicios sociales durante el crecimiento de los suburbios americanos es uno de los pocos retratos 100% femeninos que no teme expresar las emociones y temores del sexo frente a la opresión y los tabúes de la sociedad. Es exactamente dicho perfil y estructuración lo que permite desarrollar una serie de personajes cautivadores que en automático se funde en una química magistral que logra sus picos con Spencer y Chastain. Otro de sus méritos, fuera de la secuencia del pastel, es la perfecta simbiosis del contexto feminismo con la ambientación y su vestuario. Mary Steenburgen tiene un pequeño, pero buen papel como la publicadora de la protagonista
9 – Elf (Favreau, 2003)
POR EL CINE ACTUARIO
La historia de un sujeto adoptado por duendes que ya en edad adulta busca a su verdadera familia, se ha convertido para bien o para mal en un clásico cuento de Navidad moderno, donde el personaje principal buscará que no se pierda el espíritu de las fiestas. Sería un pastel de frutas más en la nevera de no ser porque Jon Favreau, que le agrega un toque cómico interesante y por el carisma de Will Ferrell, nada espectacular pero que funciona acorde a su estilo bobo y exacerbado. Una historia familiar que combina entretenimiento infantil y adulto y que en su guion conlleva varias chispas de genialidad en su tono decembrino y chistes para después del recalentado
8 – Nixon (Stone, 1995)
POR EL CINE ACTUARIO
El retrato más intimista (y polémico) acerca de la vida de Nixon, Oliver Stone aprovecha el caos del escándalo de Watergate para contar una ficción a través de hábiles flashbacks, donde el presidente (interpretado aquí por Hopkins) rémora momentos sobre su vida. De manera poética, Oliver relata el ascenso y la caída de un ícono (polémico, pero icono) que revive sus memorias ante el soplido de una muerte (política), aferrándose a los últimos minutos de poder que le quedaban. Un hábil acierto del director, siendo uno de sus problemas el tiempo de duración, pues en varias partes se siente que le falta edición. Mención especial para Mary Steenburgen como la esposa de Nixon
7 – The Whales of August (Anderson, 1987)
POR EL FETT
Quizá no sea particularmente buena, pero es gracias a la presencia de dos leyendas (tres sin contamos a Price), Lillian Gish y Bette Davis, donde reside no solo el valor narrativo, sino histórico de este melodrama. La historia de dos ancianas amigas unidas desde hace más de 50 años, sirve a Lindsay Anderson como un vehículo de homenaje a estas dos actrices y a la etapa de le vejez, tocando fibras sensibles como la soledad, la redención y las pases con las decisiones pasadas. Gish se encarga del arquetipo sereno del relato, mientras que Davis se queda con la negación de la etapa adulta, simbolizado en la pérdida de vista. Mary Steenburgen tiene el papel de la versión joven de Sarah, el personaje de Gish
6 – Back to the Future. Part III (Robert Zemeckis, 1990)
POR EL FETT
La piedra en el zapato de la trilogía, pero no por que deje de ser altamente entretenida, sino simplemente por que su contexto western no logró del todo encajar con estilo narrativo y estético retrofuturista que venía manejando la saga. La tercera parte de este literal viaje al pasado tiene algunos puntos destacables que la forzaron a formar parte de su universo: la química inquebrantable de Marty y el Doc, una secuencia del tren digna del clímax de la trilogía y una Mary Steenburgen metida con encanto como el interés amoroso del Doc, que aquí toma el protagonismo por encima de McFly. El papel más mediático de la actriz y que coronó su buena corrida de éxitos cómico – dramáticos de los 80’s
5 – What’s Eating Gilbert Grape (Hallstrom, 1993)
POR EL FETT
Un culebrón “coming of age” que por momentos se siente más como un “tragedy porn”, y que ganó cierto renombre debido a la tríada de jóvenes y promisorios actores en escena: Johnny Depp y Juliette Lewis, y por supuesto Leonardo DiCaprio, que se terminó llevando la cinta debido a su compleja interpretación. Aunque con muchos vicios narrativos dentro de su retrato de corte neorrealista, es su halo de esperanza dentro de un pueblo perdido y donde parece que el tiempo no pase, donde se disuelven no solo los problemas, vislumbrando un futuro para aquellos jóvenes atrapados por la tragedia y la monotonía. El papel de Mary Steenburgen es el sueño mojado de todo adolescente
4 – Philadelphia (Demme, 1993)
POR CLEMENTINE
Hanks interpreta al reconocido abogado Andrew Beckett, quien trabaja para uno de los bufetes más prestigiosos de Filadelfia, pero que de la noche a la mañana es despedido bajo el argumento de que es incompetente, para luego darse cuenta que en realidad lo despidieron por descubrir que es homosexual y que está contagiado de SIDA. Decide ir a juicio contra sus exjefes con la ayuda del abogado Joseph Miller (Washington) quien al principio está un poco renuente, pero al ir viendo la convicción de Andrew y el desgaste que le propicia su enfermedad, decide ayudarlo a reclamar justicia. Una denuncia social a la marginación y rechazo que padecieron y siguen padeciendo los enfermos de SIDA, Mary Steenburgen como la fiscal da uno de sus mejores papeles
3 – Melvin and Howard (Demme, 1980)
POR EL FETT
Dentro de su primera etapa directiva y aún en búsqueda de una voz y estilo propios, Jonathan Demme dirigiría la tragicomedia Melvin & Howard (1980), una peculiar historia sobre un hombre con muy poca suerte que clama haber recibido una herencia del multimillonario Howard Hughes. Esta producción daría a conocer al neoyorquino marcando su salida de los ejercicios con bajo presupuesto y dejando en su camino 17 reconocimientos, entre ellos el Oscar para la mejor actriz de reparto Mary Steenburgen y el mejor guion original para Bo Goldman, siendo seleccionado también para competir por el León de Oro en Venecia. Una muy disfrutable tragicomedia que de hecho está basada en hechos reales.
2 – Time After Time (Nicholas Meyer, 1979)
Por El Fett
Una delicia cómica – fantástica, de thriller y de ciencia ficción, mezcla que en cualquier otro caso pudiera haber salido mal, pero que aquí y pese a las adversidades de sus clichés y salidas fáciles, ve una entretenida pieza que hace honor a la imaginería de H.G. Wells y de otros literatos combinando los viajes en el tiempo con Jack el Destripador, y de cómo este se roba la legendaria máquina para viajar al futuro y seguir cometiendo crímenes. Uno pensaría que Malcolm McDowell tendría todo el perfil para el villano, pero en su lugar hace una impresión fabulosa del científico inventor, capaz de perseguir al asesino y enamorar a la chica en turno tando dentro como fuera las cámaras, una preciosa y talentosa Mary Steenburgen
1 – Cross Creek (Martin Ritt, 1983)
Por Jose Roberto Ortega
Los dilemas del artista, la libertad y el proceso creativo son algunos de los temas abordados en esta menospreciada película de Ritt, que ofrece una historia sólida y actuaciones destacables, siendo además, basado en una historia real. Mary Steenburgen interpreta a Marjorie Rawlings (la autora de “The Yearling”), una escritora citadina a quien el éxito le resulta elusivo, por lo que tras el rechazo de su último manuscrito, decide cambiar su vida y mudarse a Cross Creek, un pueblo en lo profundo de Florida, en donde intentará salir adelante con una cosecha de naranjas y el arreglo de la casa que compró, para lo cual irá recibiendo la solidaridad de los lugareños, con quienes comenzará a crear vínculos y quienes inspirarán sus nuevos escritos.