Las 5 Mejores Películas de Vincent Gallo
Nacido el 11 de abril de 1961 en Nueva York, hijo de inmigrantes italianos, la naturaleza controladora y perfeccionista de Vincent Gallo no es casualidad. Creció con un padre abusivo que lo golpeaba (le llegó a romper la nariz), y una madre estricta que le prohibió tener sus propias pertenencias. Por esa razón se unió a la mafia local de Buffalo en su adolescencia y planeaba convertirse en un capo, pero un miembro lo convenció de abandonarla y dedicarse a una carrera legítima. Sin embargo, no acabó la secundaria y dejó su casa a los 16 años tomando varios trabajos como vendedor de guitarras en una tienda, lavaplatos, modelo, pintor y motociclista (nunca ganó un campeonato) antes de participar en pequeños roles en “Goodfellas” o “The House of the Spirits”, saltando a películas de mayor peso durante los años.
Más conocido por hacer comentarios provocadores y sus controversias a raíz de su comportamiento (el acoso a Christina Ricci, la felación obligada a Chloë Sevigny, ser el responsable indirecto de la muerte de Roger Ebert), se creerá mejor de lo que en realidad es, pero es innegable que es una de las figuras más conocidas y polarizadas del cine independiente estadounidense. Ya sea en su faceta como actor o director, se ha enfocado en mostrar el vacío y rechazo constante a la necesidad de afecto por afirmar que no la merece, causando un impacto emocional muy profundo en unos personajes que intentan buscarle sentido a sus vidas. Ganador de una Copa Volpi, admirador de Warren Beatty y Francis Ford Coppola y con un séquito de seguidores fieles, le damos un reconocimiento con sus mejores películas.
5 – The Brown Bunny (Vincent Gallo, 2003)
Por Uriel Salvador
Más polémica que buena y más conocida por las controversias delante y detrás de cámaras que por su calidad (la felación obligada a Chloë Sevigny), pero hay que darle crédito a Vincent Gallo por filmar ese vacío moral y sentimental que persigue a la sociedad actual. Una historia trágica de pérdida y amor donde cada parada supone un consuelo para saber procesar las pérdidas de las relaciones pasadas, pero también llena de momentos muertos y silencios prolongados que la hacen intolerable y excesivamente morbosa a ratos. Definitivamente no es para todos por ser tan divisiva, pero quienes puedan conectar con ella verán más allá de la pretensión explícita ese sentimiento de soledad que quiere transmitir.
4 – Tetro (Francis Ford Coppola, 2009)
Por Uriel Salvador
De todos los proyectos modernos de Francis Ford Coppola, éste es el más decente por ceñirse a las intenciones de probarse a sí mismo que todavía puede dirigir. Aunque recicla y suaviza sus mismas temáticas principales y denota un tono de telenovela similar a Almodóvar, se sostiene en la psicología de los personajes, y junto a una bella fotografía blanco y negro que intercala el color, acentúa el impacto que significa el abandono frustrado de un pasado dañado por las heridas de un seno familiar construido en la rivalidad y el rechazo. Su mejor película desde Drácula permanece como su última obra relevante, elevada por el trío conformado por Vincent Gallo, Alden Ehrenreich y Maribel Verdú.
3 – Essential Killing (Jerzy Skolimowski, 2010)
Por Uriel Salvador
Ambientada en la Guerra de Afganistán con un talibán como personaje principal, pero consigue una total empatía hacia un hombre que debe hacer de todo con tal de sobrevivir, ya sea robar, matar u otros atentados condenables a los ojos de la política internacional. Tiene varios momentos inverosímiles es demasiado lenta pese a su corta duración y hay varios molestos e innecesarios flashbacks, y aun así Jerzy Skolimowski conserva la honestidad sin sacrificar la crudeza. Sin pronunciar ni una sola palabra, Vincent Gallo entrega una carga psicológica y física muy exigente, cuya agonía lo haría acreedor a la Copa Volpi.
2 – Arizona Dream (Emir Kusturica, 1993)
Por Uriel Salvador
Su única incursión en suelo americano es original, extraña e indulgente, pero con suficiente calidez, encanto y humor para superar sus propios excesos. Repleta de detalles que aluden a un postmodernismo surreal, resulta irónico que una de las obras que mejor analiza la mentira del sueño americano también capture el espíritu de lo que significa ser estadounidense mejor que prácticamente cualquier cineasta del país (precisamente debido, tal vez, al estatus de forastero de Emir Kusturica). Una obra menor en su filmografía, pero que denota la versatilidad de su estilo, pues ver a un joven Johnny Depp imitando a un pollo en una patineta no tiene precio. Destaca la actuación de Vincent Gallo y su manía de aprenderse los diálogos de varios clásicos del cine.
1 – Buffalo ’66 (Vincent Gallo, 1998)
POR LEO IDAR
