Las Películas Carnadas de Oscar fallidas del 2025
El término Carnada de Oscar u Oscar bait se refiere a todos esos dramas estrenados entre septiembre y diciembre, que tienden a tomar varios temas sociopolítico-raciales (o alguna novela popular o evento real) y cuya única razón de existir es ganar premios. Aunque han existido desde la década de los 80, es a partir de los 2000 que se desató una proliferación de este tipo de historias, yendo cada vez más en aumento y con intenciones oscariles más obvias mientras la calidad va en descenso. No todas las películas que califican como tal son malas: algunas son realmente buenas, otras son merecidas ganadoras y se han convertido en clásicos con el tiempo, pero son excepciones y es raro referirse a ellas bajo este término peyorativo. La mayoría no sobrevivirá al paso del tiempo o con suerte será relleno de streaming o, al menos, un placer culpable.
Debido al pronto cierre de la temporada de premios, damos repaso a las candidatas fallidas que se quedaron en el trayecto. Algunas genuinamente buenas injustamente ninguneadas, otras malas que vieron sus aspiraciones truncadas, y otras mediocres que no despertaron el interés de nadie (sólo se tomarán en cuenta a aquellas que no fueron nominadas a ningún premio, ni siquiera a los técnicos, así que “Song Sung Blues”… felicidades, te salvaste).
A Big Bold Beautiful Journey (Kogonada)
POR URIEL SALVADOR
A primera vista suena a uno de esos romances modernos en torno a juntar a una pareja de extraños que, por casualidades de la vida, irán mejorando sus encuentros hasta que finalmente se vuelvan pareja. Pero pronto abandona sus intenciones iniciales y se convierte en un manual de autoayuda sobre la estabilidad emocional, lo cual no estaría mal si los personajes estuvieran mejor construidos. Una historia que pierde el interés con facilidad y que, aunque tiene sus instantes emotivos, su torpe ejecución la convierten en un producto más del montón. Es más, esto nos hace preguntar: ¿por qué los romances actuales ya no emocionan? No sólo es que ya ni hay besos o abrazos, sino que son sumamente insípidos.
After the Hunt (Guadagnino)
Por Clementine
After the Hunt no es una mala película, pero sí muy desequilibrada, más interesada en provocar discusión que en construir una historia sólida. Julia Roberts es quizá lo más rescatable de After the Hunt, y de las mejores de su carrera. Prácticamente todo el peso de la tensión recae en ella, logrando adentrarnos en su propia batalla emocional entre la empatía, la culpa y el ego; y todo solo casi con puros gestos y lenguaje corporal. Su semblante siempre es frío y no hay nadie que pueda romper las mismas barreras impenetrables que ella se construye alrededor. Eso mismo la convierte en una profesora interesante, quizá todos quisiéramos tener a un maestro así, pero al mismo tiempo su soberbia hace que la detestes en la siguiente escena.
House of Dynamite (Kathryn Bigelow)
POR EL FETT
El regreso de Kathryn Bigelow no decepciona, y con el mismo argumento con el que Kubrick realizara aquella joya Dr. Strangelove, y Sidney Lumet la otrora Fail Safe, A House of Dynamite se posiciona un escalón fílmico abajo dentro uno de los miedos más atemporales y latentes del ser humano en todas sus esferas políticas y sociales: una guerra nuclear. Al usar un perfectamente estructurado efecto “Rashomon”, con tres bloques definidos que van escalando en el esquema del poder de los Estados Unidos, quizá no haya otra mujer cineasta que entienda tanto el trágico como el apremiante sentido de la guerra como Bigelow, explorando la psicología de sus personajes desde un momento u objetivo. Repleta de tensión, el miedo creciente de una crisis nuclear logra su tercera mejor visión en el cine
Christy (David Michôd)
POR URIEL SALVADOR
El mayor mérito de esta obra es darle a Sydney Sweeney la mejor actuación hasta la fecha. Toda la película la sostiene ella, complementada con la labor del maquillaje y uso de pelucas que hace verídica su transformación física y logra transmitir la alegría, el sacrificio y el sufrimiento que vivió la boxeadora Christy Martin. El problema es que ojalá fuera en una mejor película, ya que la dirección de David Michôd, en el intento por abarcar mucha historia, todos los temas quedan sin profundizar y tampoco sabe ahondar en ellos con solidez. Cierra bien, pero no oculta el hecho de ver una planicie narrativa por 2 actos y que, si no es por las actuaciones, es otra más del montón.
Die My Love (Lynne Ramsay)
POR EL FETT
Nunca lo creímos, pero Ramsay adopta la narrativa sensacionalista para dar rienda suelta a esta caída libre en la locura de una mujer que sufre los efectos del postparto. Aunque inicia plasmando un desarrollo interesante sobre la salud mental, hacía la mitad comienza a estirar la liga al abusar de lo extrovertido y lo visceral, empeñándose en mostrar el deterioro, pero olvidándose de cualquier causa, trasfondo e incluso personajes secundarios (incluido un nulo Pattinson). Su salida fácil y “guionazos” mágicos confirman lo peor de Ramsay en su carrera, sin embargo, en su sacrificio impulsa a que Jennifer Lawrence tenga una de las mejores actuaciones de su carrera.
Eleanor, The Great (Scarlett Johanson)
Por el Cine Actuario
Aunque en su debut como directora Scarlett Johansson se ve demasiado plana y correcta en la parte técnica, Eleanor The Great consigue brillar por un guion que sabe acomodar sus cliches de manera adecuada, contando la historia de una mujer de 90 años que forma una amistad debido a circunstancias inusuales con una estudiante de 19 años. Aunque puede sentirse una fusión entre A Real Pain y Thelma, su solvencia está en una premisa sobre las viscitudes del duelo, su humor negro y una actuación tan conmovedora como graciosa de June Squibb (que anda imparable en la recta final de su carrera). Un debut comercial aceptable que probablemente encante a toda la familia.
Jay Kelly (Noah Baumbach)
POR ADOLFO URIARTE
Siempre me ha resultado imposible ver una película de George Clooney sin preguntarme: ¿es verdaderamente la súper estrella y el súper actor que me han vendido los últimos 25 años? O es simplemente otra imposición más de Hollywood, de esas que nos meten inconscientemente y que de tanto escuchar lo “grandiosos” que son, un día simplemente amanecemos creyéndonos la mentira. En Jay Kelly no se termina respondiendo mi eterna pregunta acerca del alguna vez llamado “Cary Grant del nuevo milenio”, pero si nos deja en claro que para Hollywood, Clooney es una figura esencial para entender el cine de las últimas 3 décadas.
Kiss of Spiderwoman (Bill Condon)
Por Jose Roberto Ortega
Adaptación no del libro de Puig, sino de la versión musical de Broadway de esta historia ya seminal sobre dos reclusos compañeros de celda: uno, un preso político de la dictadura argentina y otro, un hombre gay quien ha sido arrestado por “faltas a la moral”. Durante el encarcelamiento, ambos se van conociendo a través de la narración de la historia del “Beso de la Mujer Araña”, la pelicula favorita de este último. Si bien no es una mala versión, el estilo hollywoodense prevalece. Al decantarse por el estilismo, Condon se olvida de improntar la pasión y la dureza del encarcelamiento, aunque por momentos está presente, la plasticidad resta el mérito que, en su momento, sí logró Babenco en su versión
Nouvelle Vague (Richard Linklater)
POR URIEL SALVADOR
Uno de los más ambiciosos proyectos del subgénero de cine dentro del cine, en el que Richard Linklater recrea la París de los 60 con una perspectiva más occidental, pero con mucho respeto a las peculiaridades de los grandes genios de la época (a través de un reparto liderado por Guillaume Marbeck como un mamón Jean-Luc Godard). Sin embargo, entre una narrativa episódica, una corta duración y un tono empalagoso que no se cansa de besarle los pies al país galo (reforzado por su fotografía en blanco y negro), hace que la total apreciación esta obra se limite a los cinéfilos más clavados en la historia de cine, pues el espectador casual se hallará perdido en medio de todas las referencias escondidas.
Nuremberg (James Vanderbilt)
POR EL FETT
El problema de toda película que intente retratar a los juicios de Nuremberg es que ya se hizo la mejor pinche obra maestra sobre este tema hace más de 50 años, siendo prácticamente imposible que alguien con la nula experiencia directiva como James Vanderbilt pueda encausar tanto un interés narrativo como algo originalidad al tema. Si a esto le agregamos la siempre horrible presencia protagonista del inútil de Rami Malek, simplemente estamos ante una pretenciosa cinta histórica de dos horas y media que se guardará un par de momentos para justificar su existencia, uno de ellos la actuación de Russell Crowe como el principal enjuiciado, el siniestro y mano derecha de Hitler, Hermann Goring.
Rental Family (Hikari)
POR KIM TOBIAS
Hikari explora un tema poco conocido en occidente, este servicio en donde puedes rentar a un “actor” para que interprete a una persona por determinado tiempo, y así resolver alguna dificultad en tu vida. Y ese es precisamente el mensaje: una exploración de las relaciones humanas y cómo estas se van adaptando y evolucionando conforme se va empatizando con la situación de cada familia. Cabe resaltar cómo el factor de ser un extranjero en Tokio juega un papel muy importante dentro del filme en un inicio (Brendan Fraser aprendió un japonés muy convincente solo para este papel), pero esta diferencia cultural se transforma junto con la conexión genuina que el protagonista genera con sus relaciones.
Roofman (Derek Cianfrance, 2025)
POR EL FETT
La más reciente adquisición a la lista de “películas alternativas para la navidad”, es este drama biopic sobre uno de los ladrones más curiosos en la historia americana, y que bajo el sello característico de Derek Cianfrance, encuentra un desarrollo intimista desde la perspectiva relacional y de la pérdida familiar, haciendo que Channing Tatum y Kirsten Dunst desplieguen una química muy creíble y trágica que encuentra su triste, pero justa conclusión durante las fiestas decembrinas. Aunque no alcanza la intensidad dramática de otras de sus obras, Cianfrance es capaz nuevamente de llevar a cabo un estudio igual de interesante, pero más ligero sobre la condición y la dualidad humana, con personajes claroscuros y carismáticos
Springsteen: Deliver Me from Nowhere (Scott Cooper)
Por Clementine
Cooper, que antes supo encontrar un buen equilibrio entre decadencia y redención en Crazy Heart, se pierde ahora en un retrato frío, con un ritmo muy débil, que confunde melancolía con falta de pulso. Y aunque Jeremy Allen White hace lo que puede con el material, porque sí, su presencia tiene fuerza, el guion nunca le permite trascender más allá de esa mirada taciturna y un silencio perpetuo. Visualmente tiene momentos rescatables, pero esos aspectos solo son destellos en una historia que nunca termina de encontrar el alma que busca retratar. Quiso capturar un retrato íntimo del artista, pero en ese intento de explicarnos al hombre detrás de la música, olvidó lo más importante: dejar que la música hablara por él.
The Cronology of Water (Kristen Stewart)
Por el Cine Actuario
Y tocó el turno también a Kristen Stewart de lanzarse al ruedo de la dirección adaptando la historia de la nadadora y escritora Lidia Yuknavitch. Se aplaude que busque salir de las típicas convenciones del biopic con una narrativa que se ancla más en la profundidad de las imágenes y del sonido equilibrado con un interludio de momento o recuerdos, dándole un toque muy personal por parte de la debutante cineasta; por desgracia su propuesta no cuaja del todo, especialmente con un tercer acto que termina por caer en la reiteración y repetición, especialmente anclado en la psicología de su personaje. Interesante propuesta, pero le falta mejorar a Stewart, aunque si crece como lo hizo como actriz, estamos hablando de un muy buen comienzo
The Life of Chuck (Mike Flanagan)
POR EL FETT
Sin duda estamos no solo ante una de las mejores películas estrenadas este año, sino ante una de las mejores adaptaciones de King. Flanagan ha madurado de manera impresionante como cineasta. Ya lo había demostrado en la infravalorada Dr. Sleep, pero ahora lo confirma en lo que antes que una buena, es una hermosa película. Con sus tres actos en modo “reversa”, el primero anclado a un surrealismo mágico, el segundo en un momento clave en la vida de Chuck, y el tercero en un entrañable “coming of age” que nos dan todas las respuestas, The Life of Chuck quizá no esté destinada al culto, pero lo que sí causa es una inevitable autorreflexión de cómo se vive la vida y cuáles son los elementos que nos han llevado a forjar la propia.
The Mastermind (Kelly Reichardt)
Por Jose Roberto Ortega
Reichardt tiene una premisa que parece interesante, la historia de JB Mooney, un carpintero desempleado quien ve la oportunidad de robar cuatro cuadros de un Museo en una apacible comunidad de Massachusetts, para después verse envuelto en la investigación del delito y la posterior persecución que afecta sobre todo a su familia. La cinta se ve afectada por un ritmo demasiado lento, que se resiente en varias secuencias que se alargan sin un sentido aparente. Incluso los momentos de tensión se sienten pausados, a pesar del esfuerzo actoral y de una banda sonora destacable, la trama que en sus inicios logra atrapar la atención, termina por derivar y llevar a ninguna parte. Rescatable resulta la ambientación y el trabajo actoral de Josh O’Connor.
The Smashing Machine (Benny Safdie)
POR JOSE ROBERTO ORTEGA
Lo positivo del trabajo de Safdie es lograr una historia llena de humanidad, reflejando el sentimiento de derrota y reconstrucción, fracaso y resurgimiento, con la importancia de los lazos de amistad en estos procesos. Mantiene fidelidad a su estilo narrativo, que nos había ya mostrado en sus anteriores películas (aunque no alcance la maestría de estas) y mediante una ejecución correcta, logra nivelar el trabajo actoral de su reparto con una buena narrativa visual, apoyada en aspectos técnicos resaltables, como la música. En lo malo, se nota la falta de profundidad y valentía narrativa de Safdie al quedarse en el exterior del aspecto relacional y no hacer el nexo adecuado con el aspecto deportivo.
The Testament of Ann Lee (Mona Fastvold)
POR URIEL SALVADOR
Mona Fastvold reivindica a la figura de la falsa profeta Ann Lee a través de una detallada recreación histórica, un manejo de cámara muy preciso y una bella fotografía. Por desgracia, no consigue mantener el mismo nivel de la introducción por varias subtramas que desdibujan poco a poco su propósito inicial, causando que el ritmo se vuelva lento conforme avanza. Aun así, la historia es reforzada por la excelente actuación de Amanda Seyfried, que combinada con su talento natural para el canto, hace creíble su postura autoproclamada como la versión femenina de Cristo. ¿Sería mejor si Brady Corbet la hubiera dirigido? Sí, pero lo hecho por su esposa no está mal, logrando incluso un par de memorables números musicales.
The Wedding Banquet (Andrew Ahn)
POR URIEL SALVADOR
De cierta manera había esperanzas de que esta nueva versión de la aclamada película de Ang Lee pudiera actualizar el material original considerando que los tiempos han cambiado, pero el resultado es muy diferente a lo esperado, y no porque sea exactamente igual, sino todo lo contrario: cambiaron la historia sin saber por qué era buena. Al agregar más personajes y hacer que la historia sea más amigable y abierta con la orientación sexual, se convierte en una comedia de errores dulce, pero esquemática y más sentimentalista al forzar el drama. El desarrollo vuelve a la antes fábula contemporánea en un panfleto pro-vida que vota a favor del derecho de las parejas gays a tener hijos, pero el sermón se prioriza sobre la historia.
Wicked: For Good (Jon M. Chu)
POR EL FETT
Desgraciadamente se siente más como un epílogo que como una película, acelerada, sin un desarrollo creíble de sus personajes, y persistiendo y empeorando el principal problema de su adaptación, que fue el nunca construir de manera adecuada la narrativa en torno a su principal mensaje: la manipulación de un gobierno para dividir a la sociedad mediante la idea de la bondad contra la maldad. Los números musicales son aburridos y olvidables, y fungen más como enemigos de la narración al cortar el ritmo. Así mismo, y aunque funciona mejor en sus momentos cómicos, el drama fraternal entre las amiguis se ve afectado por la llegada de Dorothy que, en lugar de sentirse como un elemento épico o al menos funcional, se aprecia forzado, apresurado y sin ninguna real injerencia en la problemática que se plantea. Para acabarla de chingar, la presencia y actuación de Michelle Yeoh es PATÉTICA