Primate: Un digno homenaje a Cujo.
Hay en el cine un sinfín de realizaciones donde los humanos son presas de animales enormes, violentos o fuera de control. Desde la furiosa parvada desplegada por Hitchcock en ‘The Birds’, pasando por la icónica ‘Jaws’ en la que Spielberg nos introdujo al mar y nos despertó el miedo a los tiburones, hasta los tiempos recientes en los que vimos a un león amedrentar a Idris Elba en ‘Beast’, los ejemplos sobran para recordarnos que muchas veces, en lugar de ser los habilidosos cazadores, podemos convertirnos en especímenes desechables y objetivos fáciles. Esta semana llega a la cartelera una cinta que presume un corte similar al de las antes mencionadas, por lo que cae como anillo al dedo para los fans de estos elementos: Primate

‘Primate’ presenta como protagonista a la familia compuesta por Adam (Troy Kotsur), Erin (Gia Hunter) y Lucy (Johnny Sequoyah), quienes tienen como mascota a Ben, un chimpancé heredado por su madre fallecida, una lingüista que le estaba enseñando a este ser a comunicarse. Los problemas comienzan cuando Ben muestra comportamientos erráticos, que hacen que las chicas y los amigos que han invitado a su hogar se descubran acorralados por situaciones amenazadoras.
Es fácil relacionar a ‘Primate’ con historias que hemos disfrutado previamente. Su director, el inglés Johannes Roberts, se declara entusiasta de ‘Cujo’, la popular obra de Stephen King, que le sirvió de inspiración principal para esta película. Es así como transforma lo que eran un auto y un San Bernardo en una enorme casa de cristal cuyos habitantes están a merced de un imponente mono, que utiliza su desmedida fuerza de manera enloquecida, incapaz de contenerse a pesar de haber sido un fiel y amable compañero para quienes lo criaron. Este escenario da pie a varias escenas en las que se exhiben lesiones, ataques y, obviamente, el respectivo y esperado gore. Sin embargo, a pesar de que al inicio hay una prometedora demostración del mismo, va luego diluyéndose y dejando al espectador ávido de esta característica con ganas de mayor crudeza. Eso sí, no se le resta mérito a una estupenda secuencia en la que Ben logra maniatar a un muchachito para arrancarle una buena parte de su anatomía.

Debido a que la trama exige múltiples confrontamientos, uno de los aciertos sobresalientes de ‘Primate’ es el haber elegido efectos prácticos y a un actor para encarnar a Ben, en lugar de recurrir a un CGI que le hubiera otorgado una inminente y desagradable artificialidad a toda la cinta. Su intérprete fue Miguel Torres Umba, a quien observamos desbordarse en brincos por el set y aprovechar los close ups para infundir terror en la audiencia. No es menor tampoco lo llevado a cabo por la gente a cargo de los prostéticos, que armaron brazos y cabezas de distintos tamaños y formas, acorde a las tomas o acciones que estaban por filmarse. Incluso los pies, que también poseen sus acercamientos, fueron una labor dirigida a través de un sistema mecánico.

Estrenada en el Fantastic Feast 2025 y ostentada como largometraje de clausura en el Mórbido Film Festival en México, ‘Primate’ cumple cabalmente lo que promete desde su sinopsis y nos otorga a un animal que consigue nuestra simpatía por sus momentos tiernos, pero al que eventualmente queremos ver caer. Es una vez más la representación del choque entre el hombre y la naturaleza: no importa cuán inteligentes o desarrollados nos creamos como especie, nunca faltará un evento catastrófico que subraye nuestra fragilidad.