Project Hail Mary: It’s a Sign of the Times
Sin ánimos de apelar a una nostalgia absoluta, los años 80 fueron la época dorada del blockbuster: una etapa repleta de fantasías que lograron quedarse en la memoria colectiva, al punto de que Hollywood sigue regresando a ellas sin entender del todo por qué esas glorias pasadas lograron trascender. Project Hail Mary parece a simple vista otro de estos intentos, sin embargo, los directores de The Lego Movie han logrado entender la fórmula de aquellos clásicos y, al añadir parte de su propio estilo, construyen una sucesora decente de ese legado.

Project Hail Mary nos cuenta la trama de un científico (Ryan Gosling), quien despierta en su nave espacial sin tener idea de quién es ni cuál es su misión. Durante el trayecto, poco a poco descubrirá que ha sido enviado a una misión para salvar a la Tierra de un evento catastrófico en un sistema solar de nombre Tau Ceti, encontrándose con un extraterrestre en forma de roca, bautizado como Rocky, el cual tiene una misión similar a la del protagonista.
Dentro de las principales cualidades de Project Hail Mary, la primera es que brilla por su sencillez en el tratamiento científico. A diferencia, por ejemplo, de una obra como Interstellar, no pretende demostrar al público ser más inteligente que ellos, sino que, de manera dinámica y divertida, explica las coyunturas, así como lo entretenido que puede llegar a ser el conocimiento y la ciencia

La solidez de la escritura radica en un tropo clásico de la cinematografía de Lord y Miller: la construcción de individuos que piensan fuera de la caja y que se encuentran fuera de los estándares rígidos de su campo y de la sociedad contemporánea, retando el status quo con tal de explotar al máximo la creatividad, dotándolo de cierta amenidad para que el público en general lo perciba como una cualidad que también permite moverla dentro de la comedia y el cine familiar
Pero este aspecto no estaría completo si no fuera por sus personajes. Si bien no están dotados de gran complejidad y sus personalidades están lejos de ser originales (el primero es el clásico arquetipo del hombre solitario y retraído que busca llenar su aislamiento a través de la ciencia y su inteligencia; el segundo es una versión rocosa de E.T., pero con habilidades científicas), la fuerza narrativa radica en la manera en que se va desarrollando la amistad entre ellos a pesar de sus diferencias: desde la barrera del idioma (en lo que se siente como un homenaje parecido a Arrival), hasta las disimilitudes culturales, fortaleciendo y haciendo cómica y enternecedora su amistad.

La parte técnica de Project Hail Mary destaca especialmente por el montaje y el sonido. El primero ayuda a contar una historia que transcurre en dos etapas específicas: la historia de Ryland antes de ir al espacio, que funciona a manera de recuerdos que le ayudan a recobrar la memoria, y su odisea espacial, con la intención de mostrar un símil entre las situaciones que le ocurrieron en la Tierra y lo que está viviendo en esta aventura. Es simple, pero efectivo.
En la parte del sonido se reconoce su intencionalidad narrativa, pues, a diferencia del 90% de las películas de Hollywood, no exagera en crear y montar un diseño sonoro saturado de explosiones, sino que utiliza el silencio como una manera de marcar las pautas de lo mostrado en pantalla.

Uno de los puntos más altos de Project Hail Mary es su emotividad, donde en lugar de recurrir a discursos inspiracionales clichés, utiliza otro tipo de recursos. El mejor ejemplo se encuentra en la escena de Sandra Hüller, donde participa en un karaoke en una fiesta de despedida para los astronautas que irán al espacio, cantando “Sign of the Times”. En otra clase de película, la hubiéramos visto lanzando un discurso inspiracional ultra patriótico, pero aquí encuentra la mejor forma de agradecimiento en una misión sin retorno, funcionando como una especie de sinfonía acorde con la intención del autor original. Agregado a esto, hay un giro peculiar en el trasfondo del personaje que lo distingue de los clásicos héroes y que, cuando menos, resulta distintivo.
Destaca también la actuación de Ryan Gosling, pues estamos ante uno de los papeles más sólidos de su carrera, no solo por el carisma y la correcta ejecución emocional, sino porque prácticamente el 70% de la acción y las expresiones histriónicas recaen en su desempeño. Con esta cinta, Gosling demuestra ser un actor con la capacidad de sostener gran parte del metraje en pantalla, cosa que no es nada sencilla. Se destaca en el reparto Hüller, quien muestra un perfil interesante en un papel que implica rudeza y serenidad, pero con ciertas piezas de humanidad y empatía. Otro a destacar es James Ortiz como la voz de Rocky, y que logra que una roca tenga una expresividad notable.

Calificación
- Guion: 2.8
- Dirección: 3.2
- Actuación: 1.8
- Extras: 0.5
Calificación: 8.3
Project Hail Mary es sencilla pero efectiva, y aunque no está exenta de errores (un epílogo largo y lugares comunes), su mayor cualidad es su simpleza al mostrar un mensaje de cooperación a pesar de las diferencias entre individuos, con el objetivo de salvaguardar nuestra existencia. Con unas cuantas pinceladas de fábula ecologista, estamos ante una película acorde a las señales de los tiempos. El constante divisionismo actual, el auge de los conflictos y cierta corriente de pensamiento que impulsa la segregación nos recuerdan que la ayuda entre individuos, sin importar las diferencias de credo, ideología o raza, quizás será lo único que nos podrá salvar ante un mundo cada vez más confuso y, en tiempos de mayor incertidumbre, quizás necesitamos este tipo de cine y de historias.