Ready or Not 2: Here I Come – Ni al Diablo le gusta esto

Así como hay secuelas que nunca debieron existir, creo que a veces hay críticas que no deben hacerse debido a que prácticamente no hay nada que criticar. Como la RAE nos lo indica, la crítica es la acción de “analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trate”. Pero ¿qué pasa cuando no hay nada que analizar o valorar? ¿qué pasa cuando algo es tan superfluo que se dedica prácticamente a ser una copia no solo dentro de su rubro, sino del producto que lo precede? Ready or Not 2: Here I Come es tan frustrante que la crítica se vuelve algo imperativo solo por condicionar la opinión hacía un material y que, en nuestro caso, debemos materializar de manera escrita debido a los estatutos que nos requieren las distribuidoras que nos invitan a ver estos bodrios

Dirigida nuevamente por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, el cinismo de este par quizá sea el punto principal del “análisis” de Ready or Not 2: Here I Come, y es que, del producto predecesor eficazmente entretenido, se ha optado en esta ocasión por repetir con calzador la fórmula, sin ningún aliciente narrativo que muestre una evolución ya no digamos a sus personajes, sino del culto que propone dentro de este enfermizo juego donde miembros adoradores de Satanás persiguen a una novia por que el Diablo así lo manda, sin explicaciones, sin metáfora, sin desarrollo, y básicamente comenzando y terminando tal y como su primera parte, sin nada que aportar al entretenimiento más que un par de costales y cameos que intentan justificar la hechura y producción

Así pues, la frescura que medianamente logró su original, Ready or Not 2: Here I Come la sacrifica a incluso bajar su tono de violencia y su creatividad por mostrar “muertes”. Uno esperaría que al menos dentro de esta basura de cine comercial, el morbo visual sea el elemento mínimo necesario para captar un interés, pero la comodidad narrativa por complacer a un público idiota que solo busca clips y resúmenes de películas en RRSS parece haberse apoderado, como Satanás, del alma de una generación de inútiles que requieren repetir la misma escena o sketch para saciar su necesidad estética y decrecer aún más su coeficiente intelectual y cultural

Sobre aquella comedia que usaba un juego dentro un culto satánico para criticar las relaciones tóxicas, el matrimonio, la familia e incluso la necesidad de pertenencia quedó poco, o nada, más que cameos inertes (lo de David Cronenberg es una de las cosas más deplorables que se han visto), y recursos fraternales inverosímiles, con mala química y pesimamente dirigidos y desarrollados, que nos llevan hacía las mismas o más absurdas salidas de guion, como si se tratase de buscar en cada rincón de este filme cual es la forma más pendeja y mal escrita de salir de un asesinato, golpe o violación, incluso cayendo en un tono fantástico que Disney envidiaría.

Las actuaciones, si se les pueden llamar así, son meras presencias dentro de los decorados, empezando por una Samara Weaving que no puede (ni podrá) justificar su belleza y nepotismo con tan nulo talento, y que solo supera una serie de estereotipos raciales que quieren dentro de su “incorrecta” entrega de “punch lines”, encausar una comedia que más que sangre es de patético pastelazo

Ni el Diablo, ni Dios, ni todas las bases fílmicas y artísticas podrían decir que hay algo bueno en Ready or Not 2: Here I Come. Su progresión de escenas es ridícula, su timing es horrendo, su música, su fotografía, sus actuaciones no pueden sumar tan siquiera un elemento que aporte un contrapeso para el análisis de su existencia, lo cual es una pena, pues su predecesora representó al menos un par de horas de buen entretenimiento

Si hay un individuo que pese a esto se atreva a verla, pregúntese desde el primer segundo de la cinta ¿Hay algún grado de tensión que nos haga dudar que las protagonistas van a salir vivas? ¿Hay algún villano que pueda actuar como si no tuviera un retraso mental tomando la decisión menos lógica en cada escena? ¿Ready or Not 2: Here I Come termina precisamente como lo pensé desde su arranque? ¿Podría yo sobrevivir a una situación similar tomando las decisiones que toman las protagonistas? ¿Cuántas contusiones y sangre se necesitan para que alguien al menos se desmaye y entre en un shock? ¿En verdad valió la pena gastarme 1000 pesos en esta mierda?

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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