Rental Family: Una feel-good movie con más fondo

La directora japonesa Hikari, quien tuvo su debut en largometraje en 2019 con el drama 37 seconds (actualmente disponible en Netflix), regresa con una propuesta más multicultural con Rental Family, una película que transcurre en Japón pero cuya historia se centra en un estadounidense, una mezcla que parece muy actual dada la creciente popularidad de los países orientales para los turistas occidentales en estos tiempos.
Rental Family sigue a un actor estadounidense algo fracasado que consigue un trabajo un tanto inusual para él: interpretar papeles de personas suplentes para desconocidos, en una agencia japonesa de “familias de alquiler”. Así, Philip se involucrará en la vida de los clientes, mientras lucha por definir las líneas entre realidad y ficción.
Rental Family explora un tema poco conocido en occidente, este servicio en donde puedes rentar a un “actor” para que interprete a una persona por determinado tiempo, y así resolver alguna dificultad en tu vida. Brendan Fraser interpreta a Philip, un actor estadounidense con pocas oportunidades laborales que también desconoce esta práctica del país nipón y que se ve en la necesidad de aceptar un trabajo que no comprende del todo. Así, vamos descubriendo junto con nuestro protagonista lo que este servicio significa, siendo testigos de cómo evolucionan algunos de los “trabajos” y las relaciones que se van formando en el camino.
Aunque yo la había visto anunciada como una comedia/drama, Rental Family es menos de lo primero y mucho más de lo segundo, algo que fuera de decepcionar se acopla bastante bien con el mensaje que el filme busca lograr. Fraser encaja perfecto en este papel de hombre solitario, al entregarnos una actuación con la que es fácil conectar, no solo por el factor de extranjero en una cultura que poco se asemeja a la propia sino también por la conexión humana que proyecta y que traspasa la pantalla.

Y ese es precisamente el mensaje de Rental Family, una exploración de las relaciones humanas y cómo estas se van adaptando y evolucionando conforme se va empatizando con la situación de cada familia. No es tan fácil solo pretender y suplantar una identidad sin que los sentimientos o creencias propias interfieran de alguna manera, generando un conflicto con lo que el mismo servicio intenta ofrecer.
Cabe resaltar cómo el factor de ser un extranjero en Tokio juega un papel muy importante dentro del filme en un inicio (Brendan Fraser aprendió un japonés muy convincente solo para este papel) pero conforme avanza la cinta, esta diferencia cultural se transforma junto con la conexión genuina que el protagonista genera con sus relaciones. Además, Rental Family es claramente una gran propaganda de Visit Japan, pues no escatima en mostrarnos las mejores vistas de Japón, tanto en el lado urbano como en el rural.
Sin embargo, no todo es perfecto en este retrato, pues el mayor desacierto que observé en Rental Family fue un poco la ambición de querer hacer un ciclo completo o “full circle moment” en el que incluso los personajes secundarios tuvieran cierta resolución en sus conflictos, cuando estos fueron expuestos muy superficialmente durante el filme y se sienten poco auténticos en comparación con el viaje del personaje principal.
Rental Family es algo así como una “feel good movie” pero con un mensaje más introspectivo, analizando varios aspectos de la conducta humana y cómo estas afectan más de lo que se ve a simple vista. Una buena oportunidad para ver una película distinta a lo que usualmente ofrece la cartelera, y que no decepcionará si se percibe con la perspectiva correcta.
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