Super Mario Galaxy: Comercial de 90 minutos de Nintendo
Hubo un tiempo en la animación en el que las compañías de juguetes (en especial Mattel) comenzaron a producir series con el objetivo de vender muñecos. No eran precisamente maravillas de la caja chica, sus guiones eran simples y pensados para ser fácilmente mercadeable. De ahí surgieron franquicias como He-Man, Barbie o Barney, que terminaron instalándose en la memoria nostálgica de toda una generación. No hay nada nuevo debajo del sol, y en plena era de la consola estamos ante un déjà vu, pues Nintendo ha decidido repetir la misma fórmula con Super Mario Galaxy.

Desde su pasada entrega, sabemos que las producciones de Super Mario son libretos demasiado simples, cuyo fin principal es vender Nintendo Switch, videojuegos o mercancía, más que contar una historia. Con esto en mente, si usted quiere ir a ver la segunda cinta, verá más bien un comercial largo de 1 hora y media editado como un TikTok, con referencias al mundo del plomero y apenas un esqueleto narrativo.
El mayor problema de Super Mario Galaxy no es introducir referencias al mundo de los videojuegos ni apostar por una edición acelerada (hay muchas que lo hicieron y funcionaron como Wreck It Ralph o hasta Detective Pikachu), sino la coherencia interna y los errores de continuidad.

Pero a todo esto ¿qué es la continuidad? (para que los nintendos lo entiendan y no comiencen con su argumento de que no estemos esperando El Padrino) Se define como la coherencia visual y narrativa entre planos dentro de una película, ya sea espacial o temporal. Un ejemplo simple: si un auto se desplaza hacia la derecha, en el siguiente plano debe continuar en ese mismo trayecto; si un personaje pierde un objeto o sufre una herida, esto debe mantenerse. Super Mario Galaxy rompe constantemente estas reglas básicas: los personajes pierden objetos o poderes, cambian de lugar y, en el siguiente plano, reaparecen como si nada hubiera pasado.
¿Y qué es la coherencia interna? Es la consistencia entre la historia, los personajes y las reglas del mundo. Si una película establece una regla, debe respetarla, si introduce a un nuevo personaje, este debe venir a cambiar la dinámica, debe aclarar situaciones donde tenga que para no perder consistencia, esto es escritura básica, el sumar y restar del guionismo, y aquí es donde Super Mario Galaxy falla con mayor claridad al introducir personajes que no se integran de manera orgánica y a los que ni siquiera se les da tiempo o espacio para adaptarse a la dinámica del grupo (Yoshi, StarFox), rompe sus propias reglas cuando le conviene (¿por qué Bowser no provocó a Mario mucho antes para hacerse más grande?) y da por sentadas situaciones que los propios personajes no cuestionan

El resultado es un universo que explica poco su funcionamiento, que salta entre escenarios y personajes sin construir relaciones claras (¿por qué el Rey Wart era aliado de Bowser Jr.?) y cuya edición, lejos de ayudar, entorpece aún más al sustituir desarrollo por una avalancha constante de referencias. Esto no debería sorprendernos, pues Super Mario Galaxy viene de uno de los estudios más mediocres de la animación: Illumination, que, de no ser por su alianza con Nintendo, su único éxito fuerte serían un par de cheetos amarillos sobreexplotados hasta el cansancio.
¿Algo positivo en Super Mario Galaxy? Visualmente no hay ninguna queja; incluso las escenas del montaje entre una animación de 8 bits en paralelo con la 3D muestran un destello de creatividad.

Por otro lado, por momentos parece que estamos viendo Super Peach Galaxy: The Movie. Y aunque la película le da un tratamiento cercano al arquetipo de “Mary Sue”, su arco termina siendo ligeramente interesante, junto con las motivaciones de Bowser Jr. Por desgracia, todo esto relega a Mario y Luigi a pasar a segundo plano.
Calificación
- Dirección: 1.9
- Guion: 1.0
- Actuaciones: 1.5
- Extras: 0.5
Calificación: 4.9

Super Mario Galaxy: The Movie es un producto visualmente atractivo, nostálgico para aquellos que jugamos varios títulos de la franquicia, pero profundamente vacío en contenido, siendo más cercano a un promocional extenso de Nintendo que a una película. No entrará en la clásica batalla crítica contra fans (porque incluso yo me considero un fan de la franquicia); simplemente diré que el legado del plomero merece algo mejor que las migajas que da Illumination.
PD: Les perdono esta mierda de película si hacen una adaptación decente de Luigi’s Mansion (digo decente, porque no le voy a pedir a alguien que apenas sabe sumar que me haga ecuaciones diferenciales)